A por mis mejores diez kilómetros

Lo bueno de tener récords modestos es que nunca puedes descartar que vuelvas a superarlos. En mi caso, partía de los 44 minutos y 59 segundos que logré siete meses atrás en los diez kilómetros de Aranjuez y me presentaba a la carrera de Madrid con la esperanza de que las facilidades del circuito (con numerosas bajadas y sólo una subida temible, la del Retiro) compensarían mi dudoso estado de forma. El domingo 21 de junio, además, presentaba un aliciente extra: tras las experiencias de Londres y Sidney, la capital española organizaba una prueba que enfrentaba al Norte contra el Sur. Como no podía ser de otra manera (bueno, sí, pero mi elección estaba clara) yo iba con el Sur, que por algo vivo en Getafe.

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Llegué a la carrera con la intención de batir me récord de 10 km. A por mis mejores diez kilómetros A por mis mejores diez kilómetros llegue a la carrera con la intencion de batir me record de 10 km

Llegué a la carrera con la intención de batir me récord de 10 km.

Dejo para próximos posts la experiencia colectiva y me centro ahora en mis sensaciones personales, en el relato de una mañana memorable por lo menos para mí. Me levanto muy temprano, a las seis y media, para desayunar un poquito y empezar a vestirme. Sobre una camiseta gris que luego, cuando recoja la que me corresponde como representante del Sur, tiraré en alguna papelera, me pongo un cinturón que me viene muy bien para guardar el DNI y algunas monedas. En buena lógica, Inés decide no acompañarme y, como que me da pereza conducir hasta Madrid, decido ir en tren. Desde el Sector 3 hasta Nuevos Ministerios. Luego ando por la Castellana hasta Plaza de Castilla, donde se dará la salida a las nueve de la mañana. un cinturón que me viene muy bien para guardar el DNI y algunas monedas.

Marea verde y naranja

No parece que haya mucha gente, pero pronto descubro una marea de camisetas verdes y naranjas. Recojo la mía junto con el dorsal y el chip y empiezo a trotar a muy baja intensidad. Falta casi una hora y no pienso cansarme antes de tiempo. Por megafonía van caldeando el ambiente y cuando no me doy cuenta ya va siendo hora de acercarse a la salida. Los verdes a la derecha y los naranjas a la izquierda. El lado que me ha tocado en suerte no acaba de convencerme, pero hay que acatar las instrucciones y, mientras espero el pistoletazo que dará rienda suelta a nuestras zancadas, estiro un poco y doy unos cuantos saltitos para que no me bajen mucho las pulsaciones.

Buscando excusas

La verdad es que tiempo atrás había marcado esta carrera en el calendario con el objetivo inequívoco de batir mi récord en los diez kilómetros, pero sé que no he entrenado lo suficiente, entre otras razones porque el calor de las últimas semanas ha sido insoportable. De todas formas, el trazado es tan benigno que no pienso renunciar a nada. Si no lo consigo, tendré que admitir un pequeño fracaso que, por fortuna, tendrá (por lo menos sobre el papel) fácil solución.

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