Algunos detalles de la Maratón y la Historia

La historia siempre es vista como un elemento prescindible, sobre todo por los deportistas incipientes en su disciplina, sin embargo, a través del presente artículo podemos demostrar todo lo contrario. Con relatos y experiencias históricas como las de Clarence DeMar, se aprecia toda la evolución de un deporte que se hace parte de la rama del atletismo hoy en día, pero que tiene unas raices aún más nobles, insospechadas por algunos, lo cual llevó a muchos deportistas de antaño a realizar verdaderas proezas: Clarence fue uno de ellos.

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Pocos deportistas que practican el deporte de Maratón pueden decir que son capaces de domar a la bestia a la que se enfrentan cada vez que se acercan al efecto del “muro” o que llevan la mitad de la carrera recorrida y sienten que no pueden un metro más, sin embargo hubo en su momento un hombre que demostró que su interior estaba hecho de la mejor de las maderas y que su espíritu era más o tan duro como la prueba de maratón misma, nos referimos a Clarence DeMar, el denominado “corredor legendario de maratón”.

Clarence DeMar, el corredor que marcó a la Maratón

Dentro de lo mucho que se puede contar de este enorme deportista está el hecho de haber ganado nada menos que 7 maratones, aunque nunca una carrera olímpica; no obstante ello, se le reconoce el increíble logro por ejemplo en Boston que es la más antigua fundada después de Atenas.

En la trayectoria connotada de Clarence DeMar se cuenta la increíble vigencia desde 1909 hasta 1954, participando nada menos que en más de 100 maratones durante su vida como deportista. Quizás la mayor de las proezas de DeMar no sea solamente haber ganado siete maratones, sino haber logrado competir en ellas durante 45 años, lo que es simplemente admirable en todo sentido.

Maratón de Los Angeles 1932

Esta es para los que la conocen una de aquellas competencias en que las casualidades marcan una gran diferencia en el resultado obtenido, por esto es que se recuerda con alegría para los argentinos el increíble triunfo obtenido por Juan Carlos Zabala, también conocido como “El Ñandu de las Pampas”.

En aquel entonces había un corredor finlandes que llevaba excelentes marcas y se consideraba como favorito en cada una de las maratones en las que participaba, nos referimos a Paavo Nurmi, deportista que logró 4 medallas de oro y tres de plata, algo que nadie ha logrado en competencias olímpicas. La historia comenta que Nurmi anuncia su retirada del atletismo con la corrida de Maratón de Los Angeles en 1932. Sin embargo, a pesar de haber obtenido un tiempo de dos horas y veintidós minutos en un test realizado de 40 kilómetros dos meses antes de la justa olímpica, éste fue dejado fuera de la olimpiada por comprobarse que recibió durante alguna de sus carreras en los Estados Unidos y Canadá algún tipo de compensación ecónomica, antecedente suficiente como para considerarle profesional y excluirle del honor de participar en la mencionada Olimpiada.

Conforme lo anterior, quien se beneficio directamente con la descalificación previa de Nurmi fue el argentino Juan Carlos Zabala, un joven en ese entonces de 21 años que ya poseía un currículo como deportista impresionante, consiguiendo el record mundial de los treinta kilómetros (1:42:30) y la corona sudamericana de los diez mil metros conseguida en 1931. No obstante la descalificación de Nurmi, nadie duda de las increíbles capacidades del argentino quien recientemente fue nombrado por su país como el mejor atleta del último siglo, pues a pesar de todo termina con un crono aquella maratón de dos horas con treinta y un minutos y treintaiséis segundos, luchando finalmente codo a codo con el inglés Sam Ferris.

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