Carmen sigue corriendo

En el anterior post relatamos la brutal agresión sufrida por Carmen en Lleida. Tras huir su asaltante, la corredora catalana no podía quitarse de la cabeza la imagen del cuchillo con que la amenazó para agredirla sexualmente. Un cuchillo largo y afilado que podía haberse clavado en su cuello y acabar para siempre con su vida. “Por favor, que no me lo clave. Por favor, que no me lo clave”. Estas siete palabras, repetidas hasta la extenuación en unos instantes que se hicieron eternos, resumen perfectamente los pensamientos de Carmen mientras duró una escena que permaneció congelada en su mente durante mucho más tiempo del que hubiera deseado. Por fortuna, la protagonista de los dos últimos posts ya ha superado esos momentos traumáticos: Carmen sigue corriendo.

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Afortunadamente, Carmen sigue corriendo Carmen sigue corriendo Carmen sigue corriendo afortunadamente carmen sigue corriendo

Afortunadamente, Carmen sigue corriendo

Muchas otras personas en su situación habrían dejado de correr. Después de sufrir un incidente de este tipo, lo más normal es relacionar el running con la agresión, cogerle miedo a una actividad que en sí misma no tiene nada que ver con lo que ocurrió. Sí, Carmen fue agredida mientras corría en una urbanización, pero también la podrían haber atacado en un aparcamiento, o en un portal, o en cualquier esquina de cualquier rincón del planeta.

Momentos felices

Carmen lo sabe y, a pesar de que en sus primeras salidas tras la agresión, llegó a temer que volviera a ocurrirle algo parecido, tiene muy claro que no fue nada más que mala suerte, una fatal casualidad que cruzó en su camino a un perturbado que poco después de atacarla dio con sus huesos en la cárcel. Por supuesto que de vez en cuando recuerda una escena que marca un antes y un después en su vida. Por supuesto que en alguna ocasión siente miedo. Pero no por ello dejará de correr, no por ello renunciará a una actividad que, más allá de un incidente que cada vez se difumina más entre las nieblas del recuerdo, le proporciona momentos muy felices, la sensación de regir su vida y dirigir sus zancadas hacia donde le plazca.

El sentido de la existencia

El placer que produce la práctica del running, los enormes beneficios físicos y psicológicos que conlleva, siguen y seguirán formando parte de los hábitos de Carmen. Correr le resulta tan fácil como necesario, tan útil como positivo. Igual que el psiquiatra austriaco Víctor Frankl, que sobrevivió a los campos de concentración nazis, sabe que en las situaciones más desesperadas es necesario encontrar un sentido a tu propia existencia, conectarte a algo. En su caso, ese algo se concreta en una lista muy larga, encabezada por la gente que la quiere, por la convicción de que su futuro sólo depende de ella y, cómo no, por el deseo de seguir corriendo.

  1. La reacción de Carmen es la mejor posible, hay que felicitarla por su actitud y su forma de enfocar la vida.

  2. Me alegro mucho que Carmen pudiera superar un trauma como este, supongo que a pesar de todo, este desagradable recuerdo le acompañará toda su vida, pero ha evitado que condicionara fatalmente su vida.
    Es una pena que tantas mujeres tengan que pasar por esto, porque hay chalados que no entienden que esto si se hace contra la voluntad de la otra persona no tiene ningún sentido

  3. Josep Pastells 3 Julio 2009, 21:13 pm

    Comparto plenamente vuestras opiniones, Laia y Antoni.

  4. hola se ñorita como estas te e visto en el ordenador

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