Claro, claro a ti todo te parece fácil porque estás como estás, pero cuéntaselo a mi novio, que en verano le da hasta vergüenza quitarse a camiseta…

Lo cierto es que si controlas a rajatabla las calorías consumidas en cualquier ejercicio, puedes llegar a pensar que el entrenamiento abdominal no es un método particularmente bueno de perder grasa. En efecto, las calorías se consumen en proporción a la cantidad de trabajo que realizamos. En nuestro caso, al correr movemos con cada zancada todo nuestro peso corporal, lo que se traduce en un gasto de calorías muy elevado. En realidad, correr cinco o seis kilómetros quema más calorías que la mayoría de las tablas de abdominales, ya que el volumen del trabajo ejecutado requiere una gran cantidad de energía de la que no siempre somos conscientes.
Experiencias enfrentadas
Ahora bien, es cierto que los ejercicios abdominales pueden llegar a tener más importancia de lo que parece cuando se trata de conseguir una zona media de impresión, de aquellas que atraen todas las miradas y proclaman a los cuatro vientos que tu forma física es excelente. Me han llegado testimonios de atletas que aseguran que, a pesar de que corren siempre que pueden y siguen una dieta bastante razonable, cuando dejan de hacer ejercicios específicos para la sección media del cuerpo observan que sus abdominales desaparecen, es decir, no están tan definidos como ellos quisieran a pesar de las calorías consumidas. Por el contrario, cuando por cualquier motivo no han podido salir a correr durante un periodo más o menos prolongado pero sí han tenido la oportunidad de ir al gimnasio y redoblar los esfuerzos con los abdominales y con la dieta, advierten que empieza a vislumbrarse la deseada tableta de chocolate.
Dieta y variedad de ejercicios
Parece contradictorio con lo que comentaba antes, pero no lo es. Está claro que la dieta y el running contribuyen a eliminar la grasa de la zona media, pero para el común de los mortales es insuficiente. Sus abdominales no acaban de estar todo lo bien formados y definidos que desearían y, al mirarse desnudos al espejo, se sienten víctimas de una fatalidad similar a la que rige el destino de los protagonistas de Con el viento solano, la memorable novela de Ignacio Aldecoa. Pero tranquilos, casi todo tiene solución. Pero siempre –y lamento ponerme pesado– a cambio de cuidar la dieta y dar mayor variedad a los ejercicios. Y sin olvidar que, como en todos los órdenes de la vida, la calidad es preferible a la cantidad. Vale más hacer cien abdominales cada vez que corremos que hacer mil un día y olvidarse de ellos durante una semana.
Creo sinceramente que los corredores no deberían tener muchos problemas para exhibir un estómago duro y definido como una tabla de lavar, pero si formáis parte del grupo de insatisfechos os animo a reclutar la máxima cantidad de fibra muscular en vuestros ejercicios, con movimientos que os ayudarán a tener unos abdominales magníficos tras entrenarlos desde diferentes ángulos.
