Contra viento y marea (I)

Esta es mi crónica de la X Media Maratón de Getafe, celebrada el pasado 25 de enero en la capital del sur, tal como la bautizó hace ya muchos años, en clave madrileña, Pedro Castro, alcalde incombustible y presidente de la Federación Española de Municipios. El título escogido es tal vez demasiado tópico, pero no me importa recurrir a los lugares comunes cuando está justificado y os aseguro que acabar esta media fue mucho más complicado de lo que había previsto. Quizá por ello he decidido dedicarle nada más ni nada menos que cinco posts, a sólo uno del récord que hasta ahora ostenta en este blog el film ‘La soledad del corredor de fondo’.

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El entrenamiento para la Maratón de Getafe fue duro Contra viento y marea (I) Contra viento y marea (I) contraviento1
El entrenamiento para la Maratón de Getafe fue duro

El despertador suena a las ocho y, aunque me da cierta pereza levantarme, sé que debo hacerlo si quiero digerir bien el desayuno antes de salir de casa. El sábado me dediqué a cortarme las uñas para evitar rozaduras que me dificultaran completar los 21.097 metros, por lo que después de zamparme tres nueces, un plátano, dos tostadas con mermelada y una naranja me puedo permitir tumbarme en el sofá para echar un vistazo al teletexto. El Barça y el Girona han ganado, ¡bien!

Sin Inés

Cuando regreso a la habitación Inés ya está despierta. Lee Un hombre en la oscuridad, de Paul Auster, un autor que siempre nos ha gustado a los dos a pesar de su tendencia a regresar una y otra vez a los mismos temas. Hoy no puede acompañarme, porque ha prometido a los sobrinos Antonio y Manuel que les llevará al cine a ver Madagascar 2. Es una pena, porque no sólo pierdo su indiscutible apoyo moral: después de recoger el chip me veré obligado a regresar al coche para dejar la sudadera y el carnet de conducir. Ya me he hecho a la idea de que tendré que correr con la llave en la mano, pero no me apetece hacerlo con nada más.

Sin atajo

Salgo de casa a las nueve y cuarto pasadas. La carrera empieza a las diez y media y me gustaría calentar con cierta intensidad para igualar o mejorar mi registro del año anterior: 1.39.50. Tras diez minutos al volante llego al polideportivo de Juan de la Cierva. Como de costumbre, resulta muy difícil aparcar. Diez minutos después hallo un hueco en la calle Badajoz, a unos quinientos metros de la pista de atletismo. O eso creo, porque la zona deportiva que otros años utilizaba como atajo está en obras y tengo que dar una vuelta enorme hasta alcanzar la zona habilitada para la recogida de chips.

Sin cielo azul

Esta carrera siempre reúne a un montón de gente. Grupos de atletas calientan por doquier ajenos a los negros nubarrones que empiezan a cubrir el cielo. No hace tanto viento como los dos días anteriores, pero sí el suficiente para que, mientras camino de regreso hacia el coche, me pregunte si va a perjudicarme en mi intento de bajar de una hora y cuarenta minutos.

Sin calentamiento

Aunque sólo sea un momento, entro en mi Peugeot 206 para colocarme el dorsal y el chip. Me estoy quedando helado, pero lo atribuyo a que aún no he empezado a calentar. Rumbo a la salida, troto con suavidad. Necesito mear con urgencia. Consigo hacerlo en una especie de descampado con árboles protectores y, cuando por fin me dispongo a calentar, con saltitos como el que ilustra este post (Inés no vino a verme pero se ofreció a hacerme unas fotos de recurso) me doy cuenta de que apenas quedan siete minutos para que empiece la carrera.

  1. Post de una historia que promete. Me gusta sobre todo el detalle de que tuvieras que correr con las llaves en la mano, como los pioneros: ajeno a las adversidades, enfocado en tu objetivo cual domador de vacas.

  2. Pensaba que nunca vendría tu medio maratón de Getafe, lo esperaba impaciente, jejejeje

  3. Inés Cebrián 29 Enero 2009, 14:34 pm

    Sin atajo, sin cielo azul, sin calentamiento… esto suena mal, me temo lo peor pero siempre divirtiéndome.

  4. Josep Pastells 29 Enero 2009, 15:13 pm

    ¿Domador de vacas, Pedro?, ¿no deberías elevarme por lo menos al nivel de domador de caballos bravos? jejeje

    Ya ha llegado, Ángela, aunque como ves lo iré desgranando poco a poco.

    Sí, Inés, quizá demasiadas carencias para que todo acabe bien.

  5. Una solución para no correr con las laves en la mano, es atarlas a la zapatilla del mismo modo que hacemos con el chip, otra solución es atarla al cuello o a la muñeca con una cuerda, pero es mas incómodo, si hay varias se dejan todas en el coche y se coge solo la de las puertas.

  6. Josep Pastells 30 Enero 2009, 9:58 am

    Gracias por las ideas, Antoni. Intentaré tenerlas en cuenta para otra ocasión. Aunque parezca una tontería, saber que no puedes aflojar en ningún momento la mano si no quieres perder la llave (bueno, en mi caso eran dos) resulta un poco incómodo, como si no pudieras acabar de soltarte.

  7. Hombre Josep, ahora que las llaves del coche suelen funcionar como mando a distancia esta chupado ponertelas en las zapatillas y abrir para cualquier cosa ( excepto conducir) sin tenertelas que quitar. Por cierto, me hizo gracia reconocerte en la carrera por las fotos de ésta web. Yo estaba de voluntario y te llame por tu nombre. Qué cosas éstas de la popularidad!!!

  8. Josep Pastells 30 Enero 2009, 12:15 pm

    Hola, Pepe! Así que eras tú. Oí que me llamabas, pero, claro, no te conocía y pensé que había oído mal. Gracias por tu consejo y por seguir este blog.

  9. SUERTE!

  10. Muchas gracias, elhijodelchato.

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