Contra viento y marea (III)

Cuando todavía no había alcanzado la mitad de la prueba ya sabía que la Media Maratón de Getafe no iba a darme mi récord personal en la distancia. Me refiero, claro, al mejor registro de la madurez, porque de los tiempos conseguidos veinte años atrás prefiero no acordarme, más que nada para no caer en la más profunda de las depresiones. Hablo de una hora y treinta y nueve minutos, de un ritmo de 4.42 por kilómetro, de algo que me parecía más que asequible antes de tomar la salida pero que se me iba complicando por momentos.

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Acababa de empezar la prueba y mis sensaciones no eran del todo buenas Contra viento y marea (III) Contra viento y marea (III) contraviento3
Acababa de empezar la prueba y mis sensaciones no eran del todo buenas

En realidad no iba demasiado mal y al llegar al kilómetro diez alguien cantó un “Cuarenta y seis trece” que, mirando de reojo mi crono, transformé en 46.26. Sin ser nada del otro mundo, me permitía seguir albergando esperanzas de mejorar el registro del año anterior. El problema era que ya no lo creía posible, más que nada porque empezaba a sentirme muy incómodo bajo la lluvia y cada vez que arreciaba el viento sentía que perdía unos cuantos segundos. Pero lo peor de todo, quizá, eran los gritos de ánimo de la gente que se resguardaba en los edificios o bajo los paraguas. No es que quiera ser desagradecido, pero cuando todavía te faltan más de diez kilómetros para la meta te choca oír “¡Venga, que ya queda poco!”. No una vez, sino unas cuantas. ¿Nos tomaban el pelo o simplemente no eran conscientes de la que estaba cayendo?

Vacío a mi alrededor

Acabo de pasar el kilómetro trece y me cruzo con el primer clasificado, el eritreo Tesfayohannes Mesfin, que en menos de dos minutos llegará a la pista de atletismo y completará los 21.097 metros. Lleva un ritmo impresionante. Su inmediato perseguidor, su compatriota Kiflom Sium, aparece unos 300 metros después y, a continuación, un hueco tremendo. Es un vacío similar al que a veces se forma a mi alrededor en algunas carreras, cuando pierdo de vista a los otros corredores y tomo consciencia de que, a pesar de estar rodeado de gente, estoy completamente solo y únicamente dependo de mis piernas y pulmones, de mis ganas de luchar.

Un auténtico aguacero

Como ahora, que paso por el kilómetro 14 en 66 minutos justos. No es un mal registro. De hecho, lo hubiera firmado antes de empezar, pero coincide con un auténtico aguacero que ya hace rato que me ha dejado empapada la camiseta y me obliga a quitarme las gafas porque, literalmente, no veo nada. Con una llave en la mano y las gafas en la otra, mis zancadas de miope se van debilitando con el paso de los minutos hasta hacerme sentir que participo en una carrera contra el agua. Es como si estuviera atravesando vestido el lago de Banyoles, como si acabara de sufrir un naufragio en el que mi única esperanza es nadar hacia la meta. Porque no corro, nado sobre el asfalto con la determinación de quien se agarra a su última esperanza.

Mar embravecido

¿Creéis que exagero? Eso es porque no estáis corriendo conmigo, porque no pisáis los charcos cada vez más profundos, porque no podéis ver con vuestros propios ojos que el asfalto de Getafe se ha transformado en un mar embravecido, dispuesto a engullirte a la menor oportunidad. Pero yo corro y corro, con las zapatillas reconvertidas en canoas que hacen aguas por todas partes, con los ojos enrojecidos por la fuerza de la lluvia, con los dedos que empiezan a congelarse y la mente que me pregunta, muy enfadada, ¿qué diablos estás haciendo aquí?

  1. Jajaja Josep. Parece el hundimiento del titanic. Ánimos, que seguro que tu mente halló una respuesta.

  2. Josep Pastells 31 Enero 2009, 11:55 am

    Gracias, Xènia. Sí, por lo menos sobreviví y pude escribir sobre la carrera.

  3. Anims Josep !!!
    Mañana nosotros tenemos nuestra prueba de fuego,La mitja de Granollers, y tambien pinta con lluvia y frio.Una referencia importante para barcelona.

  4. Josep Pastells 31 Enero 2009, 18:02 pm

    Gràcies, Pau! Espero que os vaya muy bien en Granollers. Precisamente allí se estrenará en la distancia mi amigo Josep Bosch, a quien pensaba dedicar una de mis ‘hazañas domingueras’

  5. Vaya Pau, acabas de recordarme que mañana debía estar yo también en Granollers, pero a pesar de estar inscrito, no podrá ser, por un exceso de euforia me inscribí hace poca mas de un mes pensando que podía ponerme a punto, pero una molestia inoportuna me lo ha impedido. Que le vamos a hacer, otras habrá. Mucha suerte, creo que también os vais a mojar

  6. Otra vez será, Antoni. Esperemos que tus molestias pronto pasen a la historia y puedas dar rienda suelta a tus zancadas.

  7. Deberían inventar limpiaparabrisas para gafas…

  8. Sería lo lógico, elhijodelchato, hay que ver lo marginados que estamos los gafotas.

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