Contra viento y marea (IV)

La Media Maratón de Getafe se acabó convirtiendo para mí en una lucha contra el agua y el viento, en la demostración de que todo puede complicarse aún más y, a pesar de ello, si realmente lo deseas, tienes la oportunidad de seguir luchando para alcanzar tus objetivos. Puede que no igualara mi tiempo del año anterior, pero estaba dispuesto a darlo todo para llegar a la meta lo antes posible.

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Todo parecía haberse puesto en contra

Ni por un momento pensé en la posibilidad de abandonar, bajarme de las zapatillas-canoas con las que, en dura pugna contra las olas, estaba intentando llegar al puerto en que se había transformado la meta y convertirme de una vez y para siempre en un náufrago. Corría y corría con la determinación de los insensatos que hacen todo lo posible para no sucumbir al deseo de rendirse. Hombres y mujeres que desafían a los elementos con camisetas sin mangas, que encaran el último trecho de la prueba con la confianza que otorga sentirse preparado incluso en estas circunstancias. Puedo ver a un par de atletas que empujan cochecitos con bebés y a otros que superan con creces los setenta años y aprietan los dientes bajo la lluvia mientras avanzan sobre un mar de asfalto y agua dulce. Todos ellos son ganadores de la prueba. Este día más que nunca, todos podemos sentirnos satisfechos y emparentar nuestra llegada a la meta con un triunfo.

No voy tan mal

El problema es que todavía no he llegado. Me faltan unos tres kilómetros y ya sé que no mejoraré el 1.39 del año pasado. Pero me anima ver que no voy tan mal y me consuelo pensando en lo que podría haber conseguido de no ser por las inclemencias atmosféricas. Al fin y al cabo, el mismísimo Haile Gebrselassie vio frustrado su deseo de batir el récord del mundo de maratón en Dubai por la lluvia torrencial que cayó en los últimos kilómetros. Incluso así, se quedó a poco más de minuto y medio de la gesta. Ya sé que es como comparar el salto de un canguro con el de un ratón del desierto, pero si hasta el crack entre los cracks baja su rendimiento en estas circunstancias, ¿qué se puede esperar de mí?

Aplausos bajo la lluvia

Reconfortado por estos pensamientos, sigo nadando, digo corriendo, hasta la meta como quien divisa la orilla salvadora, el punto final de una prueba que, ya que no va a matarnos, seguro que nos endurece. Todos los corredores y corredoras nos sentimos como si acabáramos de cruzar a nado el Estrecho de Gibraltar, pero compartimos también la satisfacción de haberlo logrado sin ni siquiera llevar bañador. Sin gafas no veo prácticamente nada, por lo que llego a la curva del estadio casi sin enterarme y dejo que los aplausos resuenen en mis oídos con tanta o más fuerza que la lluvia. Por un momento pienso que tal vez Inés, al reparar en la intensidad del aguacero, se habrá apiadado de mí y estará esperándome con una toalla y ropa seca, pero está claro que ha preferido ir a ver Madagascar 2 con Iván y los sobrinitos. Me consuelo imaginando que habrá pensado que no tendría problemas para sobrevivir.

Falta lo peor

Cuando cruzo la línea de meta el cronómetro marca 1.42.11, a un ritmo de 4.50 por kilómetro. Veamos más cifras, aunque en realidad yo no las conoceré hasta el día siguiente. He acabado el 1.473 de 2.401 (parece que unos cuantos se han quedado por el camino) y el 313 de 515 en mi categoría, veteranos B. El ganador absoluto, Tesfayohannes Mesfin, iba a una media de 2.59 por kilómetro y me ha distanciado en casi 39 minutos. Al último clasificado, que iba a 6.57, le he sacado algo más de tres cuartos de hora. Volvamos a la pista, ya para acabar el post. Podría haber sido peor, me digo varias veces mientras me agacho para quitarme el chip de las zapatillas. Tengo los dedos tan congelados que me cuesta desatarme los cordones y al acabar opto por dejarlos sueltos. Todavía no soy consciente de que lo peor de la carrera viene ahora.

  1. en estas circunstancias adversas solo puedes pensar en que ha sido un super entrenamiento.

  2. Gracias, Santi. La verdad es que no se me ocurre nada mejor para acostumbrarme al sacrificio.

  3. ánimo Josep.Eres el mejor.
    Espero que nos volvamos a ver otra vez el 1 de marzo en Barcelona.Saludos

  4. Muchas gracias, Santi2. Allí estaremos y, si no pasa nada extraño, seguro que nos veremos. Un abrazo.

  5. A mí me parece una proeza, yo vivo en Getafe, y ese día lo único que hice fue quedarme en el sillón con la mantita, leyendo, tele y ordenador.
    Eres grande Josep.

  6. Visto así, parece mentira que puedas decir que lo peor estaba por llegar, pero habrá que esperar a mañana para saber que te pasó después de cruzar la meta. Una carrera así, solo el hecho de haber salido y aguantado hasta el final, creo que debes tenerlo como un autentico triunfo, aunque no hayas conseguido bajar el tiempo del año pasado.

  7. Muchas gracias, Ana. En realidad sólo se trataba de aguantar el chaparrón como todos los demás. Y confieso que en más de una ocasión añoré la mantita y el calor del hogar.

    Bueno Antoni, quizá exageré un poco, pero ya lo valorarás tú mismo cuando lo leas. Muchas gracias también por tus ánimos, que me vienen muy bien para encarar con optimismo esta recta final hacia el maratón.

  8. prueba de comentario, Buen ejercicio Josep

  9. Ya está Josep, Si hago el comentario desde casa no hay problema. Muchos recuerdos y seguiré scribiendo no sé si con mail o por comentario, Seguiré leyendote.

  10. Perfecto, Josep Maria. Me alegra saber que me lees y, de alguna manera, este blog es un aliciente más para seguir corriendo.

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