Correr despacio también tiene beneficios

¿Sabías que correr despacio también tiene sus beneficios? Relájate. No es necesario ir con la lengua fuera cuando practiques running. De hecho, si eres de los corredores que llevan un ritmo adecuado, esto te favorecerá en muchos aspectos.

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Descubre los beneficios de correr despacio

Y es que en muchas ocasiones, cuando hablamos de deportes creemos que a mayor intensidad o esfuerzo físico, mejor es el entrenamiento, pero no es así. Solo cuando pasan los años y adquirimos experiencia sobre el terreno, nos damos cuenta de lo equivocados que estábamos. Por ello, es importante saber que correr despacio tiene unos beneficios que todo el mundo debiera conocer. Hoy explicamos algunos de estos beneficios.

¿Por qué correr despacio?

Cuando corremos a un ritmo cómodo la primera ventaja que notará nuestro cuerpo es que se fortalecen más los músculos, pulmones e incluso el corazón. De hecho, cuando cualquier persona comienza con una actividad deportiva se recomienda que sus pulsaciones no sobrepasen las 160 e ir aumentando la duración del ejercicio. En cualquier caso, lo mejor para principiantes es comenzar olvidándose del tiempo y de la intensidad, a tu ritmo.

Además, llevar un trote lento nos ayudará a reducir el riesgo de lesiones. Si este entrenamiento lento lo alargamos en el tiempo, también se verá beneficiada la resistencia, con la que quemaremos más grasas.

Frecuencia e intensidad

Cuando hablamos de correr a  un ritmo lento, puede que nos preguntemos, pero ¿cómo de lento? Esto no es algo que podamos explicar, ya que cada persona debe adaptar su nivel de lentitud a su condición física.

Asimismo, también es importante ir añadiendo un entrenamiento de velocidad a la semana. A la vez que corremos lento, es importante potenciar esta capacidad. Eso sí, debemos tener siempre presente el riesgo de lesión.

Para evitar estas lesiones es muy importante realizar un correcto estiramiento antes y después de cualquier entrenamiento.

Otra de las cuestiones que podemos plantearnos es cómo afrontar una subida intensa. En este caso, lo idóneo es acortar las zancadas, pasos pequeños apoyándonos sobre los dedos y al mismo tiempo, balanceando los brazos para que el balanceo de nuestro propio cuerpo nos ofrezca cierto impulso.

Y tú, ¿qué tipo de corredor eres? ¿Prefieres correr despacio o deprisa?

 

Foto | Fotolia.com

 

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