Correr en Banyoles (II)

El lago más grande de Cataluña no se nutre de ningún río, sino que se alimenta subterráneamente a partir de filtraciones procedentes de la Vall de Llierca y los riachuelos de Borró y de Oix. Se trata de un lugar perfecto para practicar deportes acuáticos (entre muchos otros campeonatos, acogió las pruebas de remo de los Juegos Olímpicos de 1992), pero también es muy frecuentado por ciclistas y corredores, atraídos por la belleza de un paisaje que ha inspirado a centenares de poetas, algunos de ellos tan insignes como mis amigos Salvador Oliva, J.N. Santaulàlia y Joan Solana, todos ellos de Banyoles.

Compartir...Share on Facebook0Tweet about this on TwitterPin on Pinterest0Share on Google+0Share on LinkedIn0
El Lago de Banyoles es escenario de varias competiciones deportivas Correr en Banyoles (II) Correr en Banyoles (II) correr en banyoles2
El Lago de Banyoles es escenario de varias competiciones deportivas

Pero el domingo por la mañana yo no estaba pensando en ninguna poesía, sino en la posibilidad de mejorar mi marca en la media maratón y multiplicar las buenas sensaciones antes de la cita del 1 de marzo en Barcelona. Había conseguido imprimir a mis piernas el ritmo que deseaba (4 minutos y 40 segundos por kilómetro) y sólo se trataba de mantenerlo. El atleta veterano ya se había ido y tenía la pista para mí solo. De vez en cuando aparecía algún perro con su correspondiente amo, pero nadie se cruzaba en mi camino y podía concentrarme en unas zancadas que, por una vez, eran regulares, casi diría que armónicas.

El corredor de azul

De repente, cuando ya había completado la mitad del recorrido en un tiempo bastante esperanzador (49 minutos y medio), apareció un atleta vestido de azul que empezó a correr más o menos a mi ritmo. Poco después me adelantó, pero al cabo de poco volvió a bajar el ritmo y fui yo quien le adelanté. Y así no sé cuántas veces. No negaré que me molestaba, porque aunque intentaba ir a mi aire su simple presencia era una referencia que, de alguna forma, condicionaba mi forma de correr. En las carreras populares ocurre algo parecido, pero hay tanta gente que incluso puede que sea más fácil olvidarse de todos y centrarte en tu propia cadencia. Siendo sólo dos me resultaba imposible no fijarme en él, más que nada porque, fuera por delante o por detrás, se mantenía demasiado cerca.

Presencia inoportuna

Puede que él pensara algo parecido de mí. No descarto que mi presencia también le pareciera inoportuna y que, al verme, se llevara un pequeño disgusto. ¿Qué diablos hace este hombre aquí a estas horas de la mañana?, se preguntó tal vez. O quizá: ¿No podría haber elegido un entrenamiento más adecuado?, o ¿No piensa dejar de dar vueltas o qué? Ignoro qué pensaba o dejaba de pensar, pero el corredor de azul desapareció de la pista cuando ya sólo me quedaban siete kilómetros para completar la media maratón y, aliviado, me concentré en seguir dando vueltas.

Posible récord

Tenía que admitir que la llegada del atleta desconocido me había servido para avivar el ritmo, de manera que si no desfallecía en el último tercio era muy posible que mejorara el 1.39.50 del año pasado en Getafe, que no estuviera escribiendo la crónica de otro récod frustrado. Incluso tenía opciones de bajar de una hora y 39 minutos, pensé mientras redoblaba mis esfuerzos. Ya sé que no es un gran registro, pero era el mejor que había conseguido pasados los 40 años y me hacía ilusión superarlo.

  1. Siempre me ha llamado la atención que este lago, “l’estany”, como lo conocemos nosotros, tenga forma de ocho. Un ocho enorme. Gris, verde o azul. Un ocho perfecto para correr y soñar.

  2. Corredor de azul…Dicho así, con ese estilo gomero tipo Escartín cuando se ganaba la vida escalando montañas, parace que el propio lago se metamorfoseo en hombre para indicar el camino al escritor deportista…

  3. Ochos azules, corredores verdes, árboles grises… Escribas lo que escribas consigues que te lea.

  4. Nunca olvidaré, Ariadna, los años que viví junto a ese ocho de color variable. Un ocho perfecto -imposible decirlo mejor- para correr y soñar.

    Un lago metamorfoseado en hombre, o quizá un hombre metamorfoseado en lago. Y ambos azules. Podría inspirar uno de tus poemas, Pedro.

    Así me gusta, Xènia. No esperaba menos de ti.

  5. Dicen los psicoanalistas que soñar con un lago nos proporcionará interesantes informes sobre nosotros mismos y quienes nos rodean, pero principalmente sobre nuestras emociones, que es el significado que el agua siempre conlleva. Soñar con un lago rodeado por abundante vegetación aumenta el significado de vida y sentimentalidad, lo que indica el deseo de exteriorizar y vivir emociones y pasiones amorosas; en cambio, si las orillas son áridas y pedregosas indica el temor a no conseguir realizar nuestros deseos amorosos. Y por tanto, yo me pregunto: ¿Josep, cómo son tus sueños?

  6. Pues yo el otro día soñé que el pantano donde suelo pasar parte de mis vacaciones se secaba, ¿será esto un preaviso de algún futuro fracaso sentimental? Mejor no saberlo….

  7. Inés, ya sabes lo que pienso de los psicoanalistas, pero centrándome en tu coomentario te diré algo que también sabes: las únicas pasiones amorosas que deseo vivir son junto a ti. Está claro, pues, que en mis sueños aparece una vegetación abundantísima y allí, tumbada en la hierba y rodeada de frutales y ardillas, estás tú.

    Bueno, Ángela, no le daría mayor importancia. Si fuera tu novio quizá estaría un poco más preocupado jejeje pero yo no le daría más vueltas. Aunque… ¿has averiguado si el pantano sigue teniendo agua?

Leave a Reply

Your email address will not be published.