Correr en la playa

Puede ser una opción para los que desean variar alguno de sus rodajes semanales, especialmente si se trata de hacer cambios de ritmo o esprints, pero correr en la playa es quizá una de las mejores formas de relajarse sin dejar de hacer algo de deporte mientras estás de vacaciones.

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La playa es un buen lugar para correr en verano Correr en la playa Correr en la playa la playa es un buen lugar para correr en verano

La playa es un buen lugar para correr en verano

Como es obvio, este tipo de entrenamiento resultará inviable para las personas que no tengan una playa relativamente cerca. Algunos afortunados residen en poblaciones costeras o muy cercanas al mar, pero la gran mayoría de los atletas populares sólo pueden permitirse correr en la playa cuando se encuentran de vacaciones.

Si te decides a viajar este verano a un destino con playa te recomendamos visitar Tenerife Sur, donde puedes alojarte en el fabuloso hotel Costa Adeje para disfrutar de una estancia inigualable.

Evitar obstáculos

Dicho así, “correr en la playa”, parece que estemos hablando de algo muy parecido a una locura. ¿Con la gente que hay y con el calor que hace?, se preguntará más de uno de inmediato, imaginándose a un esforzado y sudoroso atleta que avanza sorteando toallas, sombrillas, bañistas, castillos de arena y cualquiera de los numerosísimos elementos que se interponen entre él y los metros que desea recorrer. Estamos de acuerdo en que la situación descrita no es la ideal y, de hecho, deberíamos evitarla (nunca mejor dicho) a toda costa.

Aplicar el sentido común

Para empezar, lo más sensato si decidimos correr en la playa es hacerlo cuando no haya casi nadie o, lo que es lo mismo, desde que amanece hasta, como muy tarde, las nueve de la mañana. Otra opción serían las nueve o las diez de la noche. Se trata, en suma, de aplicar el sentido común que acostumbran a exhibir los atletas populares que se entrenan en verano, aunque conozco a unos cuantos que, ni que sea en pequeñas dosis, también son capaces de correr a la hora del almuerzo.

Mejor descalzos

Entre los que deciden que la playa se convierta en el escenario de sus entrenamientos podemos distinguir por lo menos dos clases de atletas: los que utilizan zapatillas y los que van descalzos. A los primeros, que acostumbran a correr por trazados llanos e incluso asfaltados, parece que les baste la proximidad del agua y el contacto de la brisa marina. A los segundos, en cambio, les apetece sentir el contacto de la arena con los pies, correr allí donde mueren las olas y someterse a un pequeño y placentero masaje que se prodiga con la misma naturalidad que sus zancadas.

Simetría y equilibrio

Desde mi punto de vista, la playa está hecha para los rodajes suaves, sin mayores pretensiones que mantener mínimamente la forma mientras disfrutas de un merecido descanso. Como habrán comprobado todos los que corren por la orilla del mar y tienen un mínimo sentido de la simetría y el equilibrio, es importante hacer y deshacer el camino, más que nada porque siempre hay una ligera pendiente y así logramos que el pie que primero corre más alto lo haga después más bajo y viceversa.

  1. Correr descalzo y dejarse acariciar por el viento marino, por no decir brisa, es un regalo para cualquier amante de la libertad, digo del running.

    Muy razonables tus consejos de correr con simetría y serenidad en estas jornadas.

  2. Josep Pastells 10 Julio 2009, 10:43 am

    Gracias, Pedro. Brisa y mar siempre son dos buenos aliados cuando se trata de dejarse llevar por las ansias de libertad.

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