Correr en pareja

Hay tantas formas de correr que ni en veinte posts sería posible enumerarlas. Una de ellas, no la más extendida pero sin duda una de las más agradables, es hacerlo en pareja. Si nos ceñimos al significado de la palabra, estamos hablando de dos personas que corren juntas, sin dar a entender para nada que mantengan una relación pasional o sentimental que, por otra parte, es muy propia de las parejas. En cualquier caso, correr con otro o con otra puede tener muchas ventajas y también algunos inconvenientes.

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Lo que Dios ha unido que no lo separe el entrenamiento Correr en pareja Correr en pareja correr en pareja
Lo que Dios ha unido que no lo separe el entrenamiento

Particularmente, me encantaría tener una pareja de entrenamiento, al estilo de mi amigo del hierro pero aplicado al running. En cierta forma, este deseo se contradice con mi carácter solitario y con la realidad, porque lo cierto es que en la inmensa mayoría de las ocasiones corro solo sin echar de menos a nadie. Aun así, siempre que puedo (pocas veces, la verdad) acepto las propuestas que me llegan para correr con otra persona y casi nunca me arrepiento de ello.

Buena compañía

Puede ocurrir que tu pareja sea más rápida o más lenta que tú, más o menos habladora, antipática o divertida, competitiva a más no poder o aficionada al trote sosegado que por encima de todo prima la contemplación del paisaje, pero seguro que te hace compañía y a su lado sientes que los minutos pasan más rápido. Tal vez no sea el objetivo de algunos amantes del running, pero en general se agradece tener a alguien con quien compartir los esfuerzos y las penas, alguien que te escucha mientras le cuentas tus problemas o se desahoga contigo cuando lo está pasando mal.

De todos los sexos y colores

Las parejas son tan dispares como las personas. Admiten cualquier combinación de sexos, edades, ideologías y colores. Pueden ser chillonas o reservadas, nuevas o habituales, fieles o promiscuas. Sus características siempre surgen de la suma de dos personalidades distintas, aunque también las habrá que sean homogéneas casi en todo, que vayan uniformadas y marquen el paso con la precisión de los mejores militares.

Conflictos y asperezas

Por supuesto, muchas parejas de corredores discuten antes o después de sus entrenamientos. Algunas incluso la hacen mientras corren, pero no es una práctica muy aconsejable a menos que el debate no sobrepase los límites de la moderación. Sin llegar al extremo de leerse el libro Aprender a vivir, un ensayo de José Antonio Marina que ofrece consejos para disminuir las asperezas de la vida en común, debemos saber que correr en pareja puede ser muy gratificante pero también conlleva situaciones conflictivas, como en cualquier actividad en la que estén implicados seres humanos. En principio, ponerse de acuerdo para correr no parece muy complicado, pero siempre pueden surgir divergencias sobre varios asuntos: por dónde, durante cuánto tiempo, a qué ritmo… Las buenas parejas se entienden a las mil maravillas casi sin necesidad de hablar, pero otras no acaban de acoplarse bien aunque nunca cierren la boca.

Con la pareja

No podemos olvidarnos de las parejas que corren en pareja porque son pareja. A alguno que conozco no le gustará la frase porque repito tres veces la misma palabra, pero yo no tengo manías y pienso que es la mejor manera de decirlo. En estos casos, podríamos hablar de correr con la pareja, una situación bastante más compleja en la que el running no es nada más que otro punto de contacto con la persona amada. Como es lógico, la posibilidad de que se desencadenen agrias discusiones es tan alta como la de que la pareja en cuestión acabe rodando por los márgenes del camino para entretenerse con otro tipo de deporte.

Efímero o duradero

Hay parejas tan fugaces como las que se forman en determinadas carreras en las que dos corredores que no se conocen de nada descubren que van al mismo ritmo y deciden no separarse hasta la meta. Otras, en cambio, se mantienen juntas desde hace años y no tienen ninguna intención de separarse, por lo menos hasta que el cuerpo aguante. En mi caso, el que mejor conozco, las parejas siempre me han durado poco y en la mayoría de las ocasiones podríamos hablar de relaciones esporádicas, sin ninguna continuidad. Hace años que intento convencer a Inés para que corra, pero lo suyo son los pilates y las largas caminatas, una actividad esta última que los corredores populares no deberíamos despreciar: cuando estamos sobrecargados es un buen ejercicio para fortalecer los músculos de las piernas y, además, se puede hacer en pareja.

  1. Muy sugerente el post de hoy, Josep. Y lo digo sin el menor atisbo de ironía jeje.

  2. Josep Pastells 23 Enero 2009, 15:33 pm

    Sí, bueno, es un tema que se presta a todo tipo de fabulaciones, pero he intentado mantenerme en los márgenes de la corrección propios de maraton.es.

  3. La verdad es que nunca he corrido en pareja, con mi pareja. No se porque, pero las que he tenido, mas bien me han convertido en fumador pasivo y nunca me han acompañado para hacer deporte. En las carreras he conocido muchas parejas que corrían juntos, o cada uno a su aire, generalmente el chico mas rápido que la chica, aunque había una chica que llegaba generalmente entre las tres primeras, y su pareja bastante mas atrás. Es difícil que haya un nivel similar, aunque a los dos les guste correr, i si entrenan juntos, es fácil que uno se aburra por ir demasiado lento y que la otra se agote intentando seguir el ritmo de su compañero

  4. Josep Pastells 24 Enero 2009, 11:42 am

    Gracias por tus explicaciones, Antoni. Consigues que el post sea más completo. La verdad es que, como dices, resulta muy complicado que una pareja corra en pareja. Son casos atípicos que me producen una cierta envidia.

  5. elhijodelchato 27 Enero 2009, 22:24 pm

    “A alguno que conozco no le gustará la frase porque repito tres veces la misma palabra, pero yo no tengo manías y pienso que es la mejor manera de decirlo.” Genial Josep! Aunque eso de que no tengas manías…jejeje

  6. Josep Pastells 28 Enero 2009, 10:18 am

    Sí, elhijodelchato, tienes razón, debería haberme limitado a poner “pero pienso que es la mejor manera de decirlo”. O aclarar que, aunque soy bastante maniático, esa frase concreta me suena bien. Me dejé llevar, lo admito.

  7. Josep: tu nota me llevó a mi temprana edad de 16 años, cuando jugaba al rugby. Eramos un desastre y entrabamos en la cuarta categoría. Llegó un profesor nuevo, nadie lo conocia. Como todos los años, la vuelta era en micro que disponía el club, ya que era muy tarde y estabamos a 8 km de la ciudad. Esa noche, una pelea interna terminó con casi todo el omnibus. El Profesor, enterado de este hecho, hizo que a partir de ese día, las idas y vueltas al entrenamiento fueran al trote, al costado de la ruta y en pareja. (Y pasaba con el auto para ver que nadie caminara) Si alguno intentaba caminar o algun otro truco para “zafar” del trote de 8 km, se quedaba sin jugar por 3 fechas y la ostigación del profesor (que no era poca cosa).
    Ese año fuimos el mejor equipo del país (Argentina) y muchos fueron al Seleccionado Nacional.
    Gracias por volverme a esos recuerdos que los tenía arrumbados y llenos de tierra. El sitio es inmejorable.

  8. Gracias a ti, Elian. La anécdota que cuentas es muy buena. Si me quieres dar algún detalle más incluso podríamos hacer un post, porque me parece una forma muy peculiar de adquirir el hábito de correr. Por lo que dices, acabasteis muy en forma, lo que demuestra que los métodos del profesor funcionaron. ¿En total eran 16 km? Si te gusta la idea de dedicar un artículo a tu anécdota, puedes escribirme a josep.pastells@coguan.com. Me bastaría con algún dato más. Cómo se llamaba el equipo, de qué ciudad era… Mi intención sería relacionar running con rugby, ¿qué te parece?

  9. Por supuesto, te dare todos los detalles necesario para tu blog. Cabe aclarar a la gente, que más allá de la anécdota, la nota nos lleva a pensar que el correr en pareja, trae muchos más beneficios que el correr en sí. En nuestro caso, logramos armar un grupo dentro de un equipo que tenía demasiadas individualidades. Un foward debía correr con un 3/4 (peso/velocidad). Esa experiencia nos enseñó que para ser un equipo, primero hay que ser un grupo, y la disciplina cumplió un papel importantísimo para llegar a lo más alto.
    Te daré todos los detalles por correo.
    Abrazos y felicitaciones por el Blog! ES HERMOSO!

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