Correr mirando atrás

Correr hacia atrás es un entrenamiento bastante bueno para los atletas que practican deportes de equipo como el baloncesto o el balonmano y también para los fondistas que desean trabajar al máximo sus fibras musculares. Correr mirando atrás, en cambio, es una práctica poco aconsejable a menos que te esté persiguiendo un perro o se produzca cualquier otra situación imprevista que te obligue a ver quién o qué te persigue. En realidad, el título del post es metafórico, ya que quiero hablar de los corredores que disfrutan especialmente recordando tiempos pasados.

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Cada corredor es protagonista de una época Correr mirando atrás Correr mirando atrás cada corredor es protagonista de una epoca

Cada corredor es protagonista de una época

Por lo común, se trata de atletas de cierta edad que, a pesar de seguir corriendo, evocan con frecuencia y con grandes dosis de nostalgia un pasado que, a su entender, fue mucho mejor que el presente. No digo que se trate de un error ni que no pueda ser cierto, pero no creo que sea lo más aconsejable cuando se trata de vivir, de disfrutar del ahora.

Pensamientos negativos

Pongámonos en el caso, por ejemplo, de un campeón olímpico o mundial de maratón que, por razones obvias y naturales, al cumplir los cuarenta años ha perdido parte de su rapidez y, a pesar de lograr marcas prohibitivas para la inmensa mayoría de los mortales, experimenta cierta frustración. El contraste con la época en la que imponía su ley es demasiado fuerte para que su ego pueda soportarlo y, aunque le gusta seguir corriendo, no puede evitar pensamientos negativos que vienen a decirle que lo mejor ya pasó.

Peores marcas

Imaginemos ahora lo que siente un atleta mucho más mediocre, por ejemplo yo, cuando tras veinte años sin correr decide volver a hacerlo y comprueba que las marcas que conseguía dos décadas atrás son irrepetibles y por mucho que se esfuerce ni siquiera logrará aproximarse a ellas.

Asumir la realidad

Parecen dos situaciones muy distintas (élite y clase media-baja, podríamos decir), pero en el fondo son bastante parecidas. En ambos casos, se trata de asumir que los récords frustrados existen, que los años no pasan en balde y perder facultades físicas es lo más normal del mundo. Está muy bien recordar que ganaste dos medallas olímpicas o corriste diez kilómetros en menos de cuarenta minutos, pero no es nada sano idealizar esas épocas para contraponerlas a un presente cargado de carencias.

Un reto más

Si esa es tu actitud, lo mejor es dejar de correr y dedicarte a otra cosa que te sirva para sentirte mejor. Y si decides seguir corriendo no hace falta que te olvides del pasado, ni mucho menos, pero si que debes ser consciente de tu nueva realidad y verla como un reto más, sacando el máximo partido posible de tus piernas y tu corazón.

  1. Una vez, en una carrera, no dejaba de mirar atrás porque estaba obsesionado con ganar a una persona que al final acabó adelantándome. Tanto mirar atrás no me sirvió de nada y me llevé un gran disgusto. Ahora me rio, pero entonces lo pasé fatal.

  2. Mirar atrás demasiado a menudo es de las peores cosas que puedes hacer en la vida, significa no tener ilusiones de futuro.

  3. Josep Pastells 20 Mayo 2009, 14:09 pm

    Jajaja Ricard, quizá miraste tanto hacia atrás que acabaste perdiendo unos segundos preciosos.

    Estoy de acuerdo, Laia. Marcarnos objetivos, pequeños o grandes, es lo que nos anima a seguir.

  4. Suelo mirar atrás y a veces me siento frustrada por los días perdidos, y me limita el mirar hacia delante. Mi gran añoro es ser capaz de mirar hacia adelante dándome cuenta de todas las posibilidades que tengo aún por realizar.

  5. Josep Pastells 20 Mayo 2009, 16:06 pm

    Los días perdidos, perdidos están y ya no tiene sentido lamentarse por ello, Ángela. En cambio, sí que lo tiene pensar en un futuro lleno de posibilidades.

  6. Cuando he empezado a leer el post, me ha venido a la memoria un amigo, Juan, que siempre corría mirando hacia atrás para ver si lo queríamos pasar, y acelerar el paso para evitarlo, a mi me ponía nervioso, y lo siento, porque Juan es un gran tipo, me ponía nervioso, pero luego cuando lo comentábamos nos reíamos un montón, y es que estos “piques” dan para mucho. Bueno, lo siento, pero creo que he vuelto a mirar hacia atrás, es inevitable, fueros quince años en que mi vida giró alrededor de mi afición a correr.

  7. Josep Pastells 21 Mayo 2009, 7:50 am

    Sí, Antoni, los ejercicios de nostalgia a veces son inevitables. Pero ya entonces, por lo que cuentas, mirabas hacia delante, donde a menudo estaba Juan, y quizá querías adelantarle o quizá no pero él quería evitarlo y no dejaba de mirar atrás. (Ahora que lo escribo pienso que, con tu permiso, a lo mejor algún día escribo algo inspirado en esta situación). A lo que iba: por mucho que a veces mires atrás (fueron 15 años muy intensos) estoy seguro de que nunca dejarás de mirar hacia delante.

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