Correr no es de cobardes

¿De dónde ha salido esa frase que dice que correr es de cobardes? No tengo ni idea, tampoco tiene mayor importancia, pero está claro que aplicarla a los amantes del running, aunque se haga en tono jocoso, es tan poco acertado como afirmar que todas las rubias son tontas o que ningún noruego es capaz de desmadrarse en público. En realidad, cualquier frase categórica puede resquebrajarse si la analizas con atención, pero la que he citado al principio mucho más. Puede que, en determinados contextos, salir corriendo sea una cobardía, pero nunca cuando estás entrenando o compitiendo y menos aún si te estás preparando para el maratón.

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¿Quién dijo que correr 42 kilómetros era de cobardes? Correr no es de cobardes Correr no es de cobardes correr4
Correr no es sinónimo de huir, creo que estaremos de acuerdo. Manuel Vázquez Montalbán escribió un precioso poema, Las huidas, que acababa diciendo algo así como que lo terrible sería volver a insistir en el empeño de prolongar la realidad más que el deseo. ¿Corremos porque hay que correr o porque deseamos correr?, podríamos preguntarnos a partir de ese fragmento. El autor barcelonés se refería a la fornicación neoclásica en un meublé playero, a muchachas doradas que precipitan el verano mientras suenan melodías inciertas, pero los atletas podríamos trasladar sus palabras a nuestro terreno y reflexionar sobre por qué nos obstinamos en correr una y otra vez; recordar cuánto tiempo hace que nos dedicamos a esto y plantearnos hasta qué punto lo hacemos movidos por una pasión que se prolonga más allá de la realidad.

Nuestros mejores años

Estoy convencido de que, independientemente del tiempo que haga que corremos, todos responderíamos más o menos lo mismo. Desde la jovencita que escucha a la exitosa y carismática Shakira en su ipod hasta el anciano que continúa trotando cada mañana (hay algunos que siguen corriendo a los cien años) y queda embelesado con el sonido que producen las hojas al crujir bajo sus pies. Todos ellos llegarían, creo, a la conclusión a que he llegado yo: corremos porque nos apetece y si, por cualquier motivo, no pudiéramos volver a hacerlo quizá no se acabaría el mundo, pero seguro que nos costaría horrores adaptarnos a otra forma de vida en la que una de nuestras ocupaciones favoritas, tan dolorosa como imprescindible, sería recordar los años en los que corríamos.

Un horizonte para soñar

No tiene ningún sentido plantearse esta cuestión en términos de triunfo y fracaso. O tal vez sí, pero siempre pensando que cada zancada es un éxito y que salvo en el caso, tal vez, de los atletas profesionales, cada metro que avanzamos nos aleja de una derrota que no debería formar parte de nuestro vocabulario. Correr no es de cobardes, que quede claro. Correr es vencer y para vencer hace falta arrojo y valor. Cualquier camino que iniciemos estará lleno de molestias y obstáculos, pero nuestra misión es salvarlos y, si es necesario, entablar una dura lucha para encontrar nuestro espacio y vislumbrar un horizonte con el que poder soñar. Cualquier corredor, sobre todo si ha alcanzado cierta edad, puede sentir nostalgia por un pasado repleto de carreras, pero mientras le queden fuerzas seguirá corriendo y sintiéndose el ser más valiente del planeta.

josep.pastells@coguan.com

  1. !Por supuesto que correr no es de cobardes!.Cervantes que era un idealista creo que si hubiese vivido en este siglo en vez de escribir un discurso sobre las armas y las letras se te habría adelantado en escribir este blog. ¿Hay algo más idealista que correr 42km sin esperar ningún tipo de recompensa?Seguro que sí pero en los tiempos que vivimos todavía “nos” gusta creer en las Novelas de Caballerías y lo tuyo en este blog, amigo Josep, es un noble empeño.

  2. Muchas gracias, Ramón. Espero no enloquecer en el intento, aunque en realidad muchos ya pensarán que estoy un poco loco. ¿Y acaso no es bonito estar un poco loco?

  3. Quien diga que correr es de cobardes, se delata, quizás el si lo sea, hay momentos que puede ser que haya que correr para sobrevivir, pero en nuestro caso, lo hacemos para vivir mejor, y así es como mejor nos sentimos, cada cual con sus motivaciones, sin importarnos nada mas. Saludos

  4. Ese es el espíritu, amigo. Gracias por animar este blog con tus comentarios.

  5. Cuando el río suena…. o agua lleva o es que se ha caído un corredor despistado (que averigua dónde había desviado la mirada).

  6. Cierto, Ana: hay más de uno y de dos que desvían la mirada con una frecuencia alarmante. Un día de estos, por cierto, hablaré de mis caídas, que te aseguro que no acostumbran a producirse por desviar la mirada.

  7. Quizás sean por culpa de un perro?

  8. Podría ser un perro, Jennifer, pero también una serpiente, un gorrión o cualquier otro animal, persona u objeto. Los corredores, créeme, son unos grandes observadores.

  9. Quien dijo tremendo absurdo?…hablo con mucha autoridad moral ya que tengo 2 maratones y me preparo para la próxima.
    El correr una maraton es de grandes valientes, primero cuando lo decides uaooooo que fortaleza y cuando entrenas dia a dia te demanda tanto esfuerzo, disciplina, constancia. En si llevas todo un estilo de vida.
    Cuando llegó el gran día el 4/11/2007 NY y 12/10/2008 Buenos Aires el solo hecho de estar parada en la linea de inicio me sentí una gran triunfadora !!! y cuando luché por mis 42 km y llegue a la meta….no hay palabra que defina mi emoción…pero lo que si tengo claro que de cobarde no TENGO NADA, soy una ganadora mas bien !!

  10. Estoy seguro de que eres una ganadora, Denise. Muchas felicidades por tus logros y gracias por participar en mi blog.

  11. Para los que hacemos marchas de resisténcia correr si que es de cobardes ya que las marchas de 24 horas son durillas psicológicamente y te dan ganas de correr para acabar, por eso se dice que correr es de cobardes

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