Deseos de año nuevo: ser más simpático (V)

Ha pocos deseos tan fáciles de conseguir, aunque los corredores sabemos muy bien que nada es tan sencillo como parece. Además, ¿por qué tendríamos que mostrarnos simpáticos si lo que en realidad nos apetece es exhibir nuestro malhumor, proclamar a los cuatro vientos que estamos peleados con el mundo? Se me ocurren unas cuantas respuestas, pero la más clara es que nos sentiríamos mejor con nosotros mismos, que toda la energía negativa se transformaría en positiva porque los demás acabarían devolviéndonos lo que les damos.

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A afrontar este 2009 con una sonrisa en la cara Deseos de año nuevo: ser más simpático (V) Deseos de año nuevo: ser más simpático (V) risa
A afrontar este 2009 con una sonrisa en la cara

No hablo de ser hipócrita y fingir un gran entusiasmo cuando te acaban de comunicar que estás despedido o tu pareja te ha abandonado, pero sí de una línea de comportamiento que, si tú quieres, puede convertirse en habitual. Piensa por un momento en el ambiente que se crea en cualquier carrera popular. Todo el mundo está alegre, animado, expectante. Satisfecho de participar en un ritual en el que lo único que importa –olvidémonos ahora de los que compiten para ganar– es correr por el placer de correr.

Espíritu positivo

Analicemos un poquito la situación. Visto friamente, ¿a quién le puede seducir la idea de cansarse hasta el agotamiento junto a un ejército de corredores que sudan a raudales y tienen como único objetivo llegar a una meta situada a quince o veinte kilómetros?, ¿a quién le interesa experimentar el contraste entre grupos y rebeliones? Ya conocéis la respuesta. A mucha gente. Gente que además disfruta corriendo y acostumbra a ser simpática. ¿Cómo es posible? La respuesta la hallamos en su espíritu. Son deportistas y, por tanto, positivos. Están acostumbrados a valorar las pequeñas cosas, a concederles la importancia que realmente tienen.

Cuestión de interés

¿Tan difícil sería trasladar este espíritu a la vida cotidiana? Tomarnos los obstáculos diarios como la consecuencia lógica de seguir un camino que, por mucho que lo deseemos, no siempre estará sembrado de rosas, nos libraría de muchos ataques de ira y, tal vez, nos permitiría recurrir más a menudo al sentido del humor. Se nace con un carácter determinado, de acuerdo, pero todos sabemos ser simpáticos cuando nos interesa y, a menudo, lo somos más con la gente que menos debería importarnos y tratamos peor a los más cercanos, a los más queridos.

Sonrisas oportunas

Tampoco se trata de forzar nada, sino de dejarnos llevar por la parte positiva que tienen todas las cosas. Entiendo que si alguien te está gruñendo resulta difícil ponerle buena cara, pero incluso en ese caso deberíamos soltar una pequeña carcajada y no desviarnos de nuestro patrón de conducta. La simpatía admite muchos matices y no es sinónimo de ir siempre con una sonrisa postiza en la cara. Pero se aprecia en los detalles, en las miradas, en el tono de voz y en las sonrisas oportunas.

De lo peor a lo mejor

Pongámonos por un momento en lo peor. Acudimos a una carrera, por ejemplo a un maratón, y vemos que hemos cometido un error inesperado. En contra de lo habitual, todo el mundo tiene una mala cara de mil demonios, como si les acabaran de comunicar que esa noche los suegros cenan en casa o el próximo domingo tienen que ir a trabajar. Seguro que no nos apetece nada correr entre esa gente y, si lo hacemos, será poco probable que repitamos. Lo nuestro es reírnos y pasárnoslo bien, que para las caras largas ya están los funerales. Pues debería ser igual en todo. Y, como siempre, lo mejor es predicar con el ejemplo. Sed simpáticos, corredores populares, sed simpáticos y ya veréis que las zancadas se vuelven más ligeras y la llegada a meta os reconforta como pocas cosas en el mundo.

  1. Más allá de ser rico, de ser alto, de ser culto, de ser más joven, de ser ganador, perdedor, tener tabla de chocolate, zapatillas de 200 euros, tener los pies bonitos,… Lo importante es ser feliz. La sonrisa lo consigue. Me encanta ver a la gente contenta.La alegría debe ser el objetivo principal de la vida.

    Sonríe, me hace feliz.

  2. No se, pero la simpatía es algo innato en la persona, o se es, o no se es, en diferentes grados claro. Y en esto, podríamos remitirnos a los posts anteriores de ser mas altos, o mas cultos, en done ponías de manifiesto el hecho de aparentar, en este caso, también hay quien no lo es pero quiere aparentar ser simpático, y entonces, pasa a ser gracioso. De todas maneras lo que para mi de verdad importa, es el grado de sinceridad.

  3. Josep Pastells 12 Enero 2009, 11:05 am

    Sonreiré, Ana, sonreiré.

    Así es, Antoni. Me gustan las personas que (con mayor o menor diplomacia) te dicen lo que piensan y se muestran tal como son.

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