El arte de correr (I): el inicio

Puede que sea un título demasiado ambicioso, pero en ningún caso me parece exagerado. La palabra arte tiene muchas acepciones y en esta serie de posts, que nace con la voluntad de alargarse todo lo que sea necesario y admitir todo tipo de interrupciones, me referiré a una de las más simples: la virtud (entiéndase fuerza, vigor, valor) para hacer algo, en este caso correr. Evidentemente, no aspiro a tratar de forma exhaustiva ningún tema, ya que la mayoría podrían ser –y en muchos casos ya lo han sido– objeto de largos ensayos o libros enteros. Tampoco pretendo decir la última palabra sobre nada, ni mucho menos analizar de forma rigurosa los principales aspectos del arte de correr, pero sí que me gustaría ofrecer, en pequeñas dosis, textos que tal vez os ayuden a gozar más del running o, quién sabe, os empujen a empezar a correr.

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Alguna vez tiene que ser la primera El arte de correr (I): el inicio El arte de correr (I): el inicio aguna vez tiene que ser la primera

Alguna vez tiene que ser la primera

¿Cuándo empezamos a correr? La respuesta parece sencilla, pero si nos olvidamos del acto físico y nos centramos en la decisión de hacerlo, todo se complica un poco. Podemos pensar que un día empezaremos a correr, pero puede que entre ese pensamiento y la acción transcurran días, meses o incluso años, siempre suponiendo que acabemos materializando la idea inicial y podamos hablar de nuestro nacimiento como corredor. Porque muchas veces transcurre tanto tiempo que ni siquiera recordamos que un día estuvimos dando vueltas a la posibilidad de enlazar zancadas.

Pasar a la acción

Pero imaginemos que sí, que una persona decide correr y acaba corriendo. ¿Cómo lo hace? Muchos no se detienen a pensarlo ni un segundo. Lo antes posible, tal vez el mismo día que han tomado la decisión, se calzan unas zapatillas y empiezan a trotar desde su propia casa, solos o con algún amigo. Es lo que se llama pasar a la acción de forma rápida, quizá la mejor manera de entender lo antes posible que no todo es tan fácil como parece e incluso algo tan natural como correr requiere una fase de adaptación.

Preparar el terreno

Otros, sin embargo, preparan el terreno durante semanas o meses. Son conscientes de que se avecina un cambio importante en sus vidas e intentan visualizarlo en sus mentes o, en ocasiones, sobre el papel o la pantalla del ordenador. Dibujan diagramas de las rutas a seguir, planifican los días de la semana que saldrán a correr, se documentan con todo tipo de lecturas… En los casos más extremos, cuando salen a correr por primera vez ya tienen programado lo que harán durante un año entero, sin haber previsto ni por un momento que su cuerpo quizá no responderá como esperaban o circunstancias imprevistas les obligarán a modificar sus planes a las primeras de cambio.

Lanzarse a la aventura

Existen, por supuesto, opciones intermedias, que acostumbran a ser mayoritarias. Personas que, por la razón que sea, se animan a correr y van madurando la idea con cierta rapidez. Puede que en un par de días, o a lo sumo en un par de semanas, ya se hayan comprado unas zapatillas adecuadas y salgan a la calle, o al parque, o a dónde sea, para iniciar una aventura que, si todo va bien, acabará convirtiéndolas en amantes del running.

Muchas formas válidas

En cualquier caso, hay muchas otras formas de empezar a correr, tantas como personas que deciden hacerlo. Y lo mejor de todo es que todas son válidas y pueden funcionar, porque además de hacernos sentir libres, capaces de dirigir nuestros pasos hacia donde nos apetezca, nos ayudan a sentirnos vivos, partícipes de esta carrera llamada vida.

  1. Correr quizá sea la forma más directa de pasar a la acción. De tomar el control de tu vida. Por eso, post como este sirven de inspiración para iniciarse en ese mundo de la carrera, un mundo proclive a nuevos desafíos…Que a veces concilia imaginación y superación, como has hechó tú Josep, con la elección de tu próximo desafío maratoniano.

    San Sebastián, la ciudad sugerencia. Qué suerte llenar los pulmones mientras recorres esa belleza de urbe.

  2. Siempre me ha gustado la gente que no se conforma con ver pasar las cosas, que corre a su encuentro, que vive. Ya me he enterado de tu nueva hazaña en Girona, campeón.

  3. Cien kilómetros en tres días. Y con subida. Qué bárbaro.

  4. Supongo que la decisión de correr siempre es algo meditado, pero una excesiva planificación puede echar a perder el carácter lúdico del deporte. Por otro lado, si no nos imponemos una mínima disciplina para salir a correr, puede que todo quede en un intento. Al final, lo que importa es que nos sintamos bien corriendo.

  5. Josep Pastells 23 Abril 2009, 11:55 am

    Lo has expresado a la perfección, Pedro. Correr por Donosti tiene que ser maravilloso.

    No tiene mayor importancia, Ingrid y Sergi. A lo mejor algún día, aún lejano, lo comentaré con detalle.

    Exacto, Antoni. Imagino que, como casi siempre, debemos tender a ese equilibrio tan difícil de precisar y alcanzar, siempre con el objetivo de disfrutar al máximo de lo que hacemos.

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