El arte de correr (VI): el misterio

Para muchos, correr es una de las actividades menos misteriosas que existen. Incluso es probable que la tachen de aburrida, porque al fin y al cabo se trata de repetir una y otra vez los mismos movimientos durante un tiempo determinado o a lo largo de una distancia concreta, sin que en apariencia haya ningún margen para la emoción. Sin embargo, en el anterior post de esta serie ya comenté las estrechas relaciones que pueden establecerse entre running y misterio y hoy me dispongo a hablar de los elementos misteriosos que a menudo aparecen en los entrenamientos de los corredores de fondo.

Compartir...Share on Facebook0Tweet about this on TwitterPin on Pinterest0Share on Google+0Share on LinkedIn0

El misterio nos hace preguntarnos por qué ocurren las cosas El arte de correr (VI): el misterio El arte de correr (VI): el misterio  el misterio nos hace preguntarnos por que ocurren las cosas

El misterio nos hace preguntarnos por qué ocurren las cosas

Aunque aparentemente sean muy parecidos, el suspense tiene poco que ver con el misterio. Mientras el primero se concreta en la pregunta ¿qué pasará? el segundo se centra en cómo o por qué ha ocurrido algo. La búsqueda de respuestas a estas preguntas, qué y cómo o por qué, acrecienta el interés narrativo de cualquier película o relato, pero no se limita en absoluto a las obras de ficción y puede trasladarse también al planeta running.

Cuestión de interés

Si en algo coinciden el suspense y el misterio aplicados al running es que, salvo casos muy llamativos que provocarían el interés del corredor más reacio (no sé, Zapatero corriendo el maratón de Berlín y disputándole el esprint final a Gebrselassie, o Aznar haciendo sólo 500 abdominales antes de salir a trotar), dependen del interés que le pongan los atletas. Si corres sin pensar que pueda ocurrir u ocurrirte nada, es imposible que sientas el efecto del suspense y, de la misma manera, si no te fijas en nada ni en nadie es muy poco probable que tengas ganas de descifrar cualquiera de los misterios que surgen a tu paso.

Pequeños enigmas

Como os podéis imaginar, casi nunca se trata de grandes misterios, pero si de pequeños enigmas que pueden alimentar todo tipo de especulaciones en la mente de un corredor inclinado a darle vueltas a las cosas. Veamos un ejemplo. Siempre que pasas por delante de una pizzería, la mujer de la limpieza está barriendo la terraza o, en ocasiones, fumándose un cigarro. En cambio, un día te la encuentras semidesnuda, no sabrías decir si en bañador o ropa interior, tomando el sol en una silla mientras escucha su iPod. Ignoras qué ha propiciado ese cambio tan abismal y cuando al día siguiente y todos los demás vuelves a verla barrer o fumar, nunca más en bikini o bañador, empiezas a especular cada vez con mayor insistencia sobre el misterio de la mujer de la limpieza.

Sorpresas sin resolver

Otro caso, quizá menos fantasioso pero tanto o más sorprendente. Cuando te cruzas con un anciano con bastón en un camino rural, siempre te saluda de forma efusiva, incluso te grita “Ánimo campeón” o cosas por el estilo. Pero un día, sin que tengas ni la más remota idea de por qué, empieza a insultarte mientras blande el bastón. Al día siguiente está aún más nervioso y empieza a tirarte piedras. Le preguntas que si le has hecho algo, pero no para de insultarte e intenta pegarte con el bastón. Lo dejas por inútil y, mientras huyes a toda prisa sin dejar de repetirte que correr no es de cobardes, decides no volver a pasar por ese camino. Pero en tu mente ya se ha incrustado el enigma del anciano con bastón.

Sin solución

Puede que os haya ocurrido algo parecido. Puede que no. Incluso es posible que os haya sucedido algo aún más raro y no le hayáis prestado la menor atención. Pero creedme, los misterios existen y lo peor de todo es que casi nunca damos con la solución.

  1. Quizás el mayor misterio de correr es para la gente que no corre y no puede comprender porque corremos, todo un misterio para ellos.

  2. Lo peor de todo desde el punto de vista práctico, de la vida real, es no resolver ese misterio. Esta clase de enigmas martillean tu mente y hasta te causan desasosiego…

    Pero desde el punto de vista lírico, la sugerencia de los dos casos que has nombrado es indiscutible…Aunque sé que no me vas a responder, lo pregunto en voz alta: te has cruzado alguna mujer con la mujer en ropa interior y el abuelo iracundo?

  3. Josep Pastells 23 Abril 2009, 12:36 pm

    Es exactamente así, Antoni. No comprenden por qué corremos ni menos aún por qué disfrutamos haciéndolo.

    Sí, Pedro, si acabas obsesionándote con un misterio sin resolver puedes volverte loco, porque lo más probable es que jamás consigas saber lo que te gustaría saber. ¿Mujer en ropa interior y abuelo iracundo? Sí, claro, aunque no en las circunstancias relatadas en este post.

  4. Mi vida está llena de misterios sin resolver, pero no desespero. Tampoco soportaría la idea de saberlo todo, entenderlo todo, no preguntarme nada.

  5. Josep Pastells 24 Abril 2009, 11:46 am

    Ya, Ariadna, eso sería terrible. Un poco de incertidumbre siempre viene bien.

  6. Es evidente que el abuelo te persigue por quedarte fíjamente mirando a su mujer mientras ella escuchaba música. no?

  7. Josep Pastells 4 Mayo 2009, 20:31 pm

    Bien relacionado, Vicente. Una explicación nada descabellada que podría aclarar la reacción del abuelo. ¿Fue por eso?, ¿fue por otro motivo?, ¿ocurrió de verdad? Vete a saber.

Leave a Reply

Your email address will not be published.