Es muy fácil sorprender a una persona que corre, por lo menos en el sentido de cogerla desprevenida o desconcertarla. Si se tratara de conmoverla o maravillarla ya sería un poco más complicado, porque dependería en gran medida de la atención que nos prestara en el momento en que llevamos a cabo la acción con la que pretendemos sorprenderla. En el terreno artístico, uno de los grandes objetivos de cualquier creador es sorprender con su obra. Algunos incluso recurren al running para conseguirlo. Es el caso del británico Martin Creed, que hace menos de un año llenó durante cinco meses la prestigiosa Tate Britain de atletas que corrían a toda velocidad.

La sorpresa es un gran aliciente en la vida y en la carrera
Arte moderno
El autor de esta creación es todo un especialista en estas derivaciones del arte moderno que muchos, tal vez por ignorancia, ni siquiera consideramos arte, sino más bien una tomadura de pelo. En 2001, sin ir más lejos, Creed ganó el premio Turner con una instalación minimalista: una habitación vacía en la que una bombilla se encendía y apagaba alternativamente.
Signo de vida
Pero supongo que si acogieron su obra en la Tate Britain fue por algo. Veamos cómo la justificó el propio Creed: “Me gusta correr y me gusta ver correr a la gente”. Inapelable. Pero no tanto como la frase siguiente: “Correr es lo contrario de estar quieto”. Detengámonos ahora en las implicaciones filosóficas de su creación: “Si uno piensa en la muerte como en la quietud absoluta y en el movimiento como un signo de vida, entonces el mayor movimiento posible es el mayor signo de vida. Correr muy rápido es justamente lo opuesto de la muerte, es una muestra de que se está vivo”, añadió el artista británico para justificar su creación conceptual.
Inspiración capuchina
Creed también explicó que la idea de llevar atletas que esprintaran a la Tate se le ocurrió mientras visitaba con unos amigos las catacumbas de los monjes capuchinos en Palermo. Apenas faltaban cinco minutos para que cerraran el museo, por lo que tuvieron que hacer el recorrido corriendo como si les fuera la vida, de acuerdo con un plan espontáneo y un tanto alocado.
Simpleza y lirismo
Si alguien se pregunta cómo es posible que la Tate Britain accediera a semejante propuesta, podemos recuperar las declaraciones que en su momento realizó el director de la galería, Stephen Deuchar: “Martin Creen ha respondido a nuestro espacio histórico con un proyecto interesante, simple y lírico. Al sacar una actividad cotidiana de su contexto habitual para situarla en las galerías centrales de la Tate Britain, ha trastornado cualquier idea preconcebida de cómo hay que moverse aproximadamente por un espacio artístico”. Además, Deuchar afirmó que “al mismo tiempo, el artista nos invita a reinterpretar una actividad mundana (el acto de correr) como si fuera un acontecimiento teatral”. No negaré que esta última frase me parece cargada de sentido, tal vez porque está en la línea de sobrevivir al maremoto apático.
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27 Abr 2009
Para mí, Josep, esto que hace Creed no es arte. Pero como tú dices, a lo mejor es que somos unos ignorantes…
27 Abr 2009
Llamadme ignorante si queréis, pero la verdad es que no entiendo de arte, y menos ante ciertas cosas que son catalogadas como arte. Me contaron una vez que en una exposición artística había un cubo con una fregona, y la gente no sabia si era un montaje de estos, o la persona encargada de la limpieza se los había olvidado en la sala. Esto que cuentas de la Tate Britain, quizás se podría llegar a aceptar como arte teatral, entonces seria mas comprensible, pero creo que esto no era así
28 Abr 2009
Pienso igual que vosotros, Laia y Antoni. Recuerdo lo de la fregona y confieso que muchas presentaciones catalogadas de geniales me dejan indiferente. Como bien dices, Antoni, lo de correr en la Tate no era exactamente teatro o, en todo caso, un teatro tan poco elaborado que a cualquiera de nosotros se nos ocurrirían opciones mejores para entretener o sorprender a los visitantes.
28 Abr 2009
La definición de arte es algo complejo y simple a la vez:
– “Virtud, disposición y habilidad para hacer algo”
– “Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.”
Éstas son sólo las dos primeras acepciones que propone la RAE y creo que lo que hizo Creed encaja perfectamente en ambas por lo que podríamos decir con toda naturalidad que sí, que es arte.
Pero yo quería ir un poco más allá: ¿Por qué nos planteamos tantas veces si algo es arte o no y nunca lo hacemos con otras cosas que podrían parecer igual o más estúpidas que lo de Creed como pueden ser correr detrás de un balón o pelear con guantes? Está claro que estás dos también encajan con la definición de deporte de la RAE pero la diferencia es que prácticamente nadie se replantea nada sobre ellas.
28 Abr 2009
Visto así, Vicente, tienes toda la razón. A veces consideramos completamente normales actividades que llenan estadios de cien mil espectadores y si las viéramos con mayor distancia nos parecerían sumamente extrañas.