El arte de correr (XII): los espectadores II

Si en el anterior post nos centrábamos en el público que presencia las carreras populares o maratones, en éste hablaremos de las personas que se entretienen contemplando a los corredores que trotan por parques y caminos, por calles o polígonos industriales. Puede que con ello consigan algún tipo de satisfacción o puede que no, pero lo innegable es que invierten parte de su tiempo en la observación de los amantes del running.

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El público hace grande el maratón El arte de correr (XII): los espectadores II El arte de correr (XII): los espectadores II el publico hace grande el maraton

El público hace grande el maratón

En algunos casos, este tipo de espectadores no dedica más de un segundo a observar a un corredor que pasa a su lado o, quizá, trota a lo lejos mientras ellos esperan su turno en la panadería, el cajero automático o cualquier otro lugar. Pero en otras ocasiones, por el motivo que sea, los espectadores espontáneos pueden pasarse minutos contemplando las evoluciones de un atleta, sobre todo si éste está dando vueltas a un recinto más o menos cerrado, como un campo de fútbol o un parque. No llegan a protagonizar interrupciones callejeras, pero sí que podríamos hablar de miradas sin medida.

Interés real

Es posible que lo hagan porque no hay nada mejor que ver, porque están aburridos y ansiosos de encontrar cualquier cosa que haga desaparecer la sensación de estar perdiendo el tiempo. Pero también puede darse el caso de que el corredor o corredora les interese de verdad. No porque le conozcan, sino por cualquier detalle que haya llamado su atención: la ropa, las piernas, el pelo, su forma de moverse o, incluso, su manera de mirar. Es obvio que muchas personas se fijan más en el aspecto que en cualquier otra cosa y si alguien les gusta no paran de mirarlo aunque su actitud vulnere las más elementales normas de educación. Es, supongo, otra forma de estar enganchados al running.

Muy jóvenes o bastante mayores

El grupo de mirones no tiene un perfil determinado, pero buena parte de sus componentes suelen ser o bien muy jóvenes o bien bastante mayores. En el primer caso, los motivos acostumbran a coincidir en un punto: las ganas de cachondeo. En el segundo, impera la necesidad de estar sentados, a menudo en la misma posición, y con la mirada fija siempre en un mismo punto que, de repente, cobra formas humanas con la aparición de un corredor.

Posibilidades infinitas

Hablo de tendencias, por supuesto. Y, como casi siempre, de acuerdo con mis observaciones, que para algo escribo yo este post. Pero admito que las posibilidades son casi infinitas y que puede haber tantos espectadores ocasionales como transeúntes, cada uno con sus propias motivaciones. Seguro que vosotros también os habéis fijado más de una vez en un corredor o corredora. ¿Durante cuánto tiempo?, ¿por qué?, ¿en qué estabais pensando? Son muchas preguntas y la respuesta sólo la tiene el espectador de turno.

  1. Mirones hay en todas partes, desde luego. Acostumbra a ser gente paradita que no entiende por qué los demás tienen ganas de moverse.

  2. Sí, Ariadna, esta claro. Pero ni siquiera hace falta que corras, hagas lo que hagas notas su mirada en el cogote o bastante más abajo…

  3. A mí me gusta mirar su forma de moverse, son todas muy distintas. También será porque en el fondo admiro a las personas que salen a correr, por su sacrificio y su esfuerzo.

  4. La mirada es uno de los actos más libres de nuestra vida, y no debe tener más límites que el deseo. A veces me encanta fijar mi mirada sobre alguien y me gusta también que me observen. Otra cosa muy distinta son los piropos o “toqueteos” que algunas veces recibo en el metro.

  5. Josep Pastells 11 Mayo 2009, 14:11 pm

    Sí, Ariadna y Laia, está claro que, en general, las mujeres entendéis bastante de mirones. De todas formas, pienso que, alejándonos de los casos extremos, todos hemos sido mirones o mironas alguna vez.

    Exacto, Inés. Hay casi tantas formas de correr como personas que corren.

    Debería ser así, Ángela. Pero es un tema muy delicado y depende de la sensibilidad de cada uno. Hay personas que no soportan que las miren, otras que no entienden que su pareja mire a otro u otra y unas cuantas más que anhelan ser miradas. Respecto a los piropos, imagino que depende del tono y el contenido, mientras que los toqueteos merecerían, por lo menos, un bofetón por respuesta.

  6. Observar a una persona que hace deporte, creo que no tiene nada que ver con ser un mirón. Tienes mucha razón en esto que la gente que observa a alguien que corre, es alguien muy joven, por no decir niños, y la gente muy mayor, con edad de ser como mínimo abuelo. Los primeros quizás por admiración y los segundos por envidia, pero tampoco debemos generalizar. El resto de la gente, lo que mas abunda, es la gente que no te ve, o no quiere verte y a menudo miran para otro lado, por lo menos a mi me pasa, aunque seguro que a las chicas no les pasa tanto. ¿Será porque se cruzan con mirones?

  7. Josep Pastells 12 Mayo 2009, 8:27 am

    La verdad, Antoni, es que al verme llegar cruzan la calle despavoridos, no sé por qué será. Es broma eh jejeje. No sé muy bien si me miran o no. Creo que a veces sí, aunque no puedo estar muy seguro: tengo que hacerme graduar las gafas.
    Sí, parece que las chicas tienen una relación más consolidada con los mirones.

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