El arte de correr (XIV): los nombres I

La vida de cualquiera está repleta de nombres. También la de los corredores, por supuesto. Desde las zapatillas que nos calzamos (o la marca de las zapatillas) hasta la camiseta, su tejido, nuestras piernas, los músculos de las piernas, la calle donde vivimos, nuestra pareja y el loro de nuestra pareja. Todo tiene nombre y nosotros, por supuesto, también. Sin embargo, pocas veces nos preguntamos por qué alguien eligió esos nombres y no otros, cuál es su relación, si es que la tienen, con lo que designan y si en realidad tienen algo que ver con el arte de correr.

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¿Son los nombres realmente importantes para el corredor? El arte de correr (XIV): los nombres I El arte de correr (XIV): los nombres I son los nombres realmente importantes para el corredor

¿Son los nombres realmente importantes para el corredor?

Si hacemos caso de uno de los principios fundamentales del estructuralismo, la “arbitrariedad del signo”, la respuesta, tajantemente, es no. Ninguna palabra tiene una relación existencial, necesaria, con su referente. Todo responde a un azar lingüístico e igual que me apellido Pastells, por poner un ejemplo cercano, podría haberme llamado Xirinachs o Matusalén. Sí, lo admito, soy un Pastells, pero ello no implica que todos los Pastells sean como yo ni que tengamos nada en común más allá del apellido.

Las mismas reflexiones son válidas, creo, en términos generales (para los Obama, Gómez o Besancenot del mundo, por citar tres de los millones de casos posibles) y también para cualquier persona que corra, sean cuales sean sus apellidos o nombres propios.

Significados interesantes

De todas formas, admito que, a pesar de su arbitrariedad, los nombres adquieren a menudo un significado interesante. Sigamos un momento con los apellidos y situémonos de una vez en el mundo del running. Si leemos el listado de participantes en una carrera de diez kilómetros, es fácil que en un primer momento, dejándonos llevar por sensaciones un tanto irracionales o tal vez por nuestro deseo de ver la vida desde un punto de vista cómico, creamos que Virginia Liebre tiene más opciones que Antonio Gallo, pero quizá no tantas como Lorenzo Gamo. ¿Que estos apellidos no existen? Claro que existen. Lo que pasa es que apellidarse gamo no equivale necesariamente a ser un corredor veloz ni llamarse Rafa Bravo quiere decir que seas valiente y esforzado por mucho que nuestro Rafa Bravo responda a estas características.

¿Tienen o no importancia?

Igual que llamarse Primitivo (por cierto, tengo pendiente hablaros un día de estos de Ojos que no sonríen, un poemario de Primitivo Oliva), Benigno o Modesto no implica hacer honor a estos nombres por muchas asociaciones mentales que podamos establecer. Nos llamamos como nos llamamos por accidente o, siendo más concretos, porque nuestros padres asociaron el nombre elegido a algo agradable o esperanzador que a lo largo de nuestra vida podemos justificar o no. Una forma de resumir este post sería decir que, en realidad, los nombres no tienen mayor importancia para los amantes del running, pero en la próxima entrega defenderé la opinión contraria.

  1. Virginia Liebre, pobrecita!, espero que no exista en realidad.

  2. Josep Pastells 14 Mayo 2009, 7:58 am

    Hace muchos años conocí a una chica que se apellidaba Liebre, Ariadna, pero no respondía al nombre de Virginia. No descarto que exista alguna Virgina Liebre y, si es así, quiero dejar claro que no tiene nada que ver con el personaje inventado que cito en mi post.

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