El Maratón de Barcelona (I)

Por fin llegó el gran día: 1 de marzo de 2009. Una nueva cita de Barcelona con la prueba reina del atletismo. Con 9.753 corredores, la carrera batió un año más su récord de participación. Y entre los inscritos, cómo no, estaban la ultrafondista Alexandra Panayotou, que el día antes había corrido 180 kilómetros entre Palafrugell y Barcelona, los gerundenses Pau Montoya y Santi Sapena y… sí, también yo, que para algo escribo este blog. Durante los próximos días relataré con todo detalle nuestras experiencias personales, pero ya puedo anticipar que todos acabamos contentos y cumplimos con creces nuestros objetivos.

Compartir...Share on Facebook0Tweet about this on TwitterPin on Pinterest0Share on Google+0Share on LinkedIn0

Lamentablemente, la Maratón en sí fue lo menos importante este año El Maratón de Barcelona (I) El Maratón de Barcelona (I) lamentablemente la maraton en si fue lo menos importante este ano

Lamentablemente, la Maratón en sí fue lo menos importante este año

El ganador de la prueba fue, como ya es habitual, un keniata, Johnstone Chebii, que cubrió los 42.195 metros en 2h 14’01”. La primera mujer fue la etíope Tadelech Biru, con una marca de 2h 39’43”. Por desgracia, hubo un contrapunto negativo: la muerte en carrera del irlandés Colin Dunne, de 27 años, a causa de una crisis cardiovascular. Sufrió un desfallecimiento en el kilómetro 34,5 y, aunque los servicios médicos de la Cruz Roja y del 061 intentaron reanimarlo, no hubo nada que hacer.

Un post muy triste

Me hubiera gustado que este primer post de la serie fuera un poco más alegre, pero para mí la muerte de Colin no es un dato más y, aunque siempre he defendido los valores saludables del running y del maratón, accidentes de este tipo me obligan no a replantearme mi opinión pero sí a reflexionar un poco más sobre el tema, como cuando hablé de la muerte del portugués Francisco Lázaro en los Juegos de Estocolmo. Está claro que si cada vez que nos enteráramos de que ha muerto alguien nos entristeciéramos profundamente nos pasaríamos todo el día abatidos y pronto nos quedaríamos sin lágrimas. También imagino que si no hubiera sabido quién era Colin como mucho le hubiera dedicado una pincelada trágica en medio de una nota festiva, pero resulta que sí sabía quién era y, por lo tanto, me siento obligado a hablar de él.

¿Por qué?

No le conocía de nada, pero sabía que se llamaba Colin porque lo ponía en su dorsal y le tuve delante varias veces. Alto, muy blanco, ligeramente pelirrojo. Camiseta blanca y pantalón azul. También sé que iba más o menos a mi ritmo y que le perdí de vista a partir de la media maratón. No intercambiamos ni una palabra, ni siquiera nos miramos, pero corría allí conmigo, con casi 10.000 atletas más, y ahora ya no está. Murió y no sabemos muy bien por qué. Crisis cardiovascular, dicen los médicos. ¿Pero por qué?, insisto yo. Puede que corriera demasiado rápido o puede que, aunque no hubiera participado en el maratón, hubiera muerto ese mismo día a esa misma hora. En la calle, en la cama, en un bar… Nunca lo sabremos y en realidad no tiene la menor importancia. Colin está muerto y lo único que podemos hacer es lamentarlo y dar el pésame a su familia y amigos, a la gente que le quería.

No se levantó más

Cuando alcancé el kilómetro 34,5 y le vi allí tumbado, con un montón de gente a su alrededor intentando reanimarlo, pensé de inmediato “ojalá se recupere”. Continué corriendo a mi ritmo y durante unos kilómetros seguí pensando en él, deseando que no fuera nada, sólo un susto o un desmayo repentino sin mayores consecuencias. Luego, ya muy metido en la carrera y en mis últimos kilómetros, me olvidé de él. Unos minutos después de llegar a meta les comenté algo a Inés y Antoni, pero ya como de pasada. Luego comimos, nos subimos al AVE, llegamos a Madrid y me seguí olvidando de él. Y no fue hasta el día siguiente, al consultar la prensa y leer su nombre, cuando su imagen reapareció con fuerza y me llevó al borde del llanto. Va por ti, Colin.

  1. Me he emocionado leyendo este primer post de la hazaña barcelonesa. Mi homenaje también para Colin, que sea por el motivo que fuera al menos murió sintiéndose vivo algo que, supongo, firmamos buena parte de los que leemos este blog.

    Josep, enhorabuena otra vez por ese logro.

  2. Ohhh, qué pena. Siento mucho lo de Colin. Gracias por acordarte de él, Josep.

  3. La sonrisa con la que he abierto y empezado a leer este artículo se ha transformado en un hormigueo en todo el cuerpo y el vello de mis antebrazos erizado, has logrado transmitir relamente bien tus sentimientos, y con ello hacernos formar parte de éste, tu sentir y dolor.

    Intentando cambiar de tema, aunque sea sólo de forma escrita (de mi cabeza tardará en desaparecer), quiero decir dos cosas. La primera es que me sorprende ver un post tuyo que empiece hablando de la victoria conseguida, solo con eso, y lo poco que te conozco, soy capaz de deducir lo enormemente satisfecho y orgulloso que te sientes de tu tiempo obtenido en el maratón.

    La segunda es una pregunta. Hay gente que corre por gusto, como tú, y me imagino como los compañeros de los que hablas en ocasiones o que escriben en este tu blog, pero creo que también hay gente que corre por ganar la cuantía en metálico que obtiene el ganador, ¿de cuánto dinero hablamos?

  4. Josep Pastells 3 Marzo 2009, 14:53 pm

    Sí, Pedro, visto así murió haciendo lo que le gustaba, que ya es algo. Gracias por tus ánimos.

    Lo mismo te digo, Laia.

    Y a ti también, Ana. Sí, me siento muy satisfecho, no sé si orgulloso porque tampoco es para tanto (el primero me sacó casi hora y media)pero en todo caso he logrado mi objetivo y, sí, no me importa anunciarlo por megafonía. Respecto a tu pregunta, depende mucho de las carreras. El último ganador del maratón de Dubai se llevó dos millones de euros, pero eso es una excepción. Creo que en Berlín le dan 400.000, que no está nada mal y en Barcelona no tengo ni idea, pero seguro que un poco menos. En la media maratón de Getafe, por ejemplo, el ganador recibió 1.100 euros, pero habrá muchas carreras en las que las cantidades sean mucho menores y, si te lo miras desde este punto de vista, los que realmente pueden vivir del atletismo son muy pocos, sólo las grandes estrellas.

  5. Es lamentable tener que hablar de cosas como la muerte de una persona en un momento de tanta alegría y satisfacción, como es haber terminado un maratón y además dentro de nuestras perspectivas, pero tenemos de tener en cuenta que estas cosas pasan en todas las actividades humanas, en la mayoría de los deportes, y ya no digamos en los desplazamientos por carretera, donde hay accidentes mortales a diario y no por esto dejamos de viajar en coche. El problema de Colin es que tenía el corazón enfermo y no lo sabia. Quizás no entreno lo suficiente, o quizás si, pero de lo que estoy seguro es que su corazón se podía parar en una carrera, en un entreno, subiendo una escalera demasiado rápido o por una emoción fuerte. Quizás en alguna ocasión en pleno esfuerzo ya tuvo algún aviso y no lo supo interpretar, o quizás no, nunca havia tenido ningún problema. Quiero quedarme con lo que dice Pedro: que murió sintiéndose vivo y haciendo algo que le gustaba.

  6. elhijodelchato 4 Marzo 2009, 0:42 am

    Una pena…

  7. un diez por dedicarle a colin el post.

Leave a Reply

Your email address will not be published.