Hace un par de posts comenté que ir en bicicleta puede ser una buena alternativa para los fondistas que desean variar de vez en cuando sus entrenamientos sin descuidar por ello la forma física. Hace un solo post descubrimos que mi amigo HK se había reencontrado con el running a través del ciclismo. Y hoy, aconsejado por el propio HK y pensando en los corredores que de vez en cuando se suben a la bicicleta, hablaré de los riesgos que comporta.

No es conveniente que el corredor abuse de la bicicleta
Velocidad y compañía
Pero cuidado. Ir en bici es bastante más peligroso que correr. ¿Por qué? En primer lugar, por la velocidad que alcanzamos, que puede llegar a ser bastante superior a la que logra Usain Bolt en los cien metros. Como es obvio, caerte cuando vas a cincuenta o sesenta kilómetros por hora (algo relativamente sencillo en algunas bajadas) implica un riesgo mayor que hacerlo cuando vas a quince o veinte. Sin olvidar la posible presencia de otros vehículos, coches, furgonetas o camiones que pueden aplastarnos con la misma facilidad con que disolvemos en la boca un terrón de azúcar.
Prudencia y más compañía
Tampoco se trata de ir con miedo, pero sí de evitar posibles percances. Para ello, siempre que podamos debemos elegir caminos poco concurridos y, si es posible, ir acompañados. Si somos dos o tres ciclistas, llamaremos más la atención y seguramente irán con más cuidado a la hora de adelantarnos o realizar maniobras peligrosas que, por supuesto, nosotros evitaremos siempre. Por otra parte, hoy en día es obligatorio (y necesario) llevar casco y también es recomendable vestirse con colores vivos y llamativos.
Mi experiencia
Lo confesaré en pocas líneas, porque tampoco se trata de autoflagelarse. Hace algo así como un cuarto de siglo, en compañía de mi amigo Josep Bosch, descendíamos a toda velocidad por una sinuosa carretera de las montañas gerundenses. En esa época no llevábamos casco ni vestíamos con colores llamativos. Por fortuna para mí, en ese momento tampoco pasaba ningún vehículo. Debía ir por lo menos a sesenta por hora, quizá más, cuando en plena curva perdí la rueda delantera. Salí rodando unos cincuenta metros y cuando Josep me vio allí tumbado, sangrando, creyó que estaba muerto. Por fortuna sólo fueron unos rasguños, pero durante muchos años cogí la bici con miedo, ajustando a tope la rueda delantera y temiendo que se soltara en cualquier bajada.
Tags: blog maratoniano, diario escritor corredor, riesgos de la bici para corredores


Escalofriante lo que cuentas de la rueda delantera. Yo no hubiera vuelto a subirme en la bici.
Ya, Ricard. No es nada agradable imaginarte que en cualquier momento se te va a salir la rueda. Por fortuna, acabé olvidándome de ello. O casi.
Si, la bicicleta es bastante peligrosa, sobre todo por carretera, por esto, prefiero la Mountain Bike, aunque por el monte también te la puedes “pegar”, no hay que ir entre coches y camiones.
Tienes toda la razón, Antoni. Y seguro que en el monte respiras bastante mejor.