Mientras las temperaturas van disminuyendo, el riesgo de complicaciones físicas se va incrementando. Una de las más comunes es la hipotermia, que generalmente se da cuando el cuerpo pierde más calor del que puede generar y es causada por una prolongada exposición al frío. Este invierno, hagamos lo posible para evitar ser víctimas de ella.

¡Cuidado con el frío!
Humedad
La humedad causada por las precipitaciones o por el sudor excesivo de nuestro cuerpo, incrementa el riesgo. Muchos entendidos en el tema coinciden en señalar que ésta disminuye sustancialmente la temperatura de nuestro cuerpo: es más probable que acusemos hipotermia estando húmedos a 40º, que estando secos a 25º.
Para mantenernos dentro de los niveles adecuados, debemos protegernos de los elementos naturales con atuendos hechos de materiales a prueba de agua y viento (polipropileno, por ejemplo); es decir, ropas que mantengan el sudor atrapado.
Además, debemos despojarnos de nuestra chaqueta sólo cuando hayamos calentado lo suficiente: debemos usarla nuevamente si las condiciones climáticas empeoran o si vamos a reducir nuestro paso (mientras más lento vayamos, generaremos menos calor y nos sentiremos más fríos).
Piel
Aunque se sabe que ciertos problemas relacionados con el congelamiento de nuestra piel pueden ocurrir a partir de temperaturas por debajo de los 32ºF, el riesgo se ve sensiblemente disminuido mientras estemos protegidos, secos y en movimiento. Gorras especiales y máscaras faciales resultan esenciales en la tarea de proteger gran parte de nuestro rostro, nariz y oídos.
En la misma línea, algunos corredores se aplican bálsamos y cremas para evitar quemaduras producidas por el viento helado: no debemos creer que su aplicación bastará para estar seguros, pues la verdad es que estos productos no nos protegen lo suficiente y nuestra piel seguirá siendo altamente vulnerable.
El tiempo
Especialmente en esta estación de año, es importante poner atención cuando el hombre del tiempo emite su reporte: sobre todo a la parte que toca el tema de los vientos helados (sensación térmica), pues éstos incrementan la velocidad de pérdida calorífica. Por ejemplo, cuando afuera hay una temperatura ligeramente por debajo de los cero grados y corre viento a una velocidad entre 10 y 15 millas por hora, cuando estemos corriendo tendremos la sensación de que la temperatura es sensiblemente más baja.
Al respecto, hay más de uno que recomienda correr en zonas donde el sol esté presente (de ser posible) o llevar una prenda extra para mantener nuestra temperatura durante el viaje de retorno a casa.
Tags: Entrenamiento, Equipación


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