Experimentos para runners

Aunque a menudo se afirma que todo o casi todo está inventado, que lo mejor que puede hacer un corredor sensato es seguir las indicaciones de los especialistas y centrarse en los programas de preparación que se ha demostrado que funcionan, una de las mejores cosas que tiene esto del running es que cuando sales a correr eres el único dueño de tus piernas. Y como que éstas acostumbran a obedecer a tu cerebro y éste, si todo va como debería ir, es más o menos autónomo, acabas haciendo lo que te viene en gana, ya sea para seguir los consejos de los gurús o para buscarte tu propio camino y, tal vez, experimentar.

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Sólo tú eres el dueño de tus piernas Experimentos para runners Experimentos para runners solo tu eres el dueno de tus piernas

Sólo tú eres el dueño de tus piernas

Para algunos, probar y experimentar en tu propio cuerpo algo que ya se sabe desde hace años es una solemne tontería. Puede que tengan parte de razón, pero siempre he pensado que, por parecidos que seamos, cada cuerpo es distinto y, por lo tanto, no tiene por qué responder de la misma forma a los mismos estímulos. Que al primo Clemente le funcione hacer series de cien metros en los meses previos a su preparación específica para el maratón, que esas sesiones de velocidad pura le permitan luego ir más rápido al correr 42,195 kilómetros, no significa que también me funcione a mí, que tal vez necesito hacer series más largas para obtener resultados parecidos.

Sin certezas absolutas

¿Cómo saberlo? La única forma posible es experimentarlo. Imitar una temporada al primo Clemente y, a la siguiente, hacerlo de otra forma. Y luego comparar los resultados, aunque tampoco puedas estar completamente seguro de que hayas ido más o menos rápido a causa de la preparación realizada. Los factores que intervienen en este tipo de pruebas son tan diversos y complejos que las certezas absolutas no existen.

Conclusiones propias

De todas formas, quiero pensar que los experimentos siempre son positivos. Suponiendo que fracasen (de acuerdo con el párrafo anterior, resulta bastante difícil determinar si han fracasado o no) siempre nos ayudarán a conocernos mejor, a clarificar nuestros límites y orientar mejor nuestros esfuerzos. Tampoco se trata de probar cosas descabelladas (intentar correr un maratón diario como Ricardo Abad o salir al mismo ritmo que Gebrselassie en nuestra primera cita con la distancia de Fidípides), pero sí de cuestionarnos alguna vez lo que dice todo el mundo con el objetivo de sacar nuestras propias conclusiones.

Un margen muy amplio

No es que no apruebe a los que se rigen a rajatabla por lo que dicen los expertos. Es muy posible que sea la postura más inteligente, pero siempre me ha gustado pensar que, más allá de lo que se supone que debemos hacer, de lo que todo el mundo dice que debemos hacer, existe un margen muy amplio en el que los únicos que decidimos somos nosotros.

  1. Ese margen de decisión existe, Josep, pero ojalá fuera aún más amplio.

  2. Pues sí que existe ese margen, chicos, y quizá la clave para ser felices, corriendo y viviendo, radica en aprovechar todas las oprtunidades de ese margen.

    Dicho en plata: ser felices siempre que se pueda con lo que toca correr, con lo que toca vivir. Y sobre todo aprender a escuchar a nuestro cuerpo para mejorar su rendimiento.

  3. El margen es mucho más amplio de lo que creemos. Lo único es que para verlo y, especialmente, para aprovecharlo hace falta valor.

  4. Josep Pastells 19 Mayo 2009, 10:47 am

    Ojalá, Ariadna, pero ya sabes que en buena parte depende de nosotros.

    Totalmente de acuerdo, Pedro: quizá en ese margen se encuentra la clave de nuestra felicidad, o por lo menos de esos fragmentos de felicidad que de vez en cuando logramos atrapar.

    Sí, Xènia, hace falta valor. Cualquier apuesta personal, el aprovechamiento de los márgenes de que estamos hablando, implica renuncias de las que a veces no estamos seguros. Pero está claro que la última palabra es nuestra, ¿no?

  5. Pensar en que todo está inventado es un error. El hombre es creativo por naturaleza, y no creo que haya límites a sus posibilidades de invención. Algún día se inventará la máquina del tiempo o la píldora de la felicidad, pero lo que más deseo es que se invente la forma de paliar el hambre en el mundo.

  6. Josep Pastells 19 Mayo 2009, 16:55 pm

    Ojalá sea así, Inés, aunque me parece que todavía estamos muy lejos de conseguir algo parecido.

  7. Los expertos nos pueden aconsejar, pero como muy bien comenta Josep, somos nosotros quien hacemos nuestro propio recetario porque nos conocemos mucho mejor que cualquier otra persona por muy profesional que sea.

  8. En los Juegos Olímpicos de México de 1968, el saltador Norteamericano Dick Fosbury, hizo el salto de altura con un estilo totalmente inédito hasta entonces, consiguió el record del mundo y además desde entonces todos los saltadores utilizan su método. Fosbury pasó a la historia gracias a su capacidad de experimentar, y a esta capacidad humana de copiar, que tuvieron el resto de saltadores.

  9. Josep Pastells 20 Mayo 2009, 8:32 am

    Exacto, Ángela. Nuestro cuerpo es más sabio de lo que creemos y a veces basta con saber escucharlo.

    Aunque, si estamos convencidos de que algo nos va a servir para mejorar, también podemos comportarnos como los saltadores de altura que imitaron en masa a Fosbury, como oportunamente nos recuerda Antoni.

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