Festejar la madurez a ritmo de maratón: el doctor Pau Montoya

Hay veces en que conviene ser realista y aceptar que necesitamos variar nuestros hábitos. El doctor gerundense Pau Montoya, antiguo compañero mío de instituto, descubrió seis años atrás, al pesarse en el cuarto de baño, que las cifras que arrojaba la báscula excedían con mucho de lo que podía considerarse adecuado, ya no desde el punto de vista estético sino especialmente del de la salud. Víctima de un espanto generalizado y deseoso de recuperar su atlética figura, Pau empezó a correr, espoleado también por el ejemplo de su hermano menor, que acababa de participar en el Maratón de Nueva York. Pronto adelgazó al mismo ritmo que incrementaba la distancia recorrida. Carreras de diez kilómetros, medias maratones y, finalmente, maratones. El próximo día 23 afrontará en Milán su quinto enfrentamiento con la prueba que nos hace sentir héroes.

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El gran Pau Montoya Festejar la madurez a ritmo de maratón: el doctor Pau Montoya Festejar la madurez a ritmo de maratón: el doctor Pau Montoya pau okLa tradicional Cursa del Carrer Nou, un evento que poco antes de las ferias de Sant Narcís reúne en Girona a más de un millar de atletas dispuestos a recorrer la ciudad de los cuatro ríos, se convirtió en el primer reto del doctor Montoya, que ya nunca ha dejado de participar en una prueba con subidas tan escalofriantes como la que enlaza la calle Ballesteries con la plaza de Sant Domènec. Poco a poco, Pau fue descubriendo que los diez kilómetros se le empezaban a quedar cortos. Cada vez más afinado, con un cuerpo fibroso que recuerda más al de un triatleta que al de un corredor de fondo, se atrevió muy pronto con distancias más largas mientras empezaba a presentar todos los síntomas de lo que define como “la enfermedad más saludable que conozco”. Los desafíos se iban sucediendo hasta que, casi inevitablemente, se planteó correr su primer maratón.

Primer maratón a los 40

Nada mejor que celebrar los 40 años participando en el Maratón de Barcelona. Eso pensaron Pau y su amigo Santi Sapena, también antiguo compañero de instituto, cuando en 2007 se inscribieron en esta prueba para demostrarse que aún eran jóvenes y podían reinventar sus deseos de cuando un par de adolescentes soñaban con chicas rubias en tejanos que repartían fruta del árbol de la vida. Pero no se trataba de felicidades atrasadas, ni de una extraña forma de festejar la madurez, sino del inicio de una pasión que sólo podía crecer porque apenas se estaban iniciando en una suerte de deseo que una vez saciado ya exige más.

Orgasmos atléticos

Descubrir emociones en ese instante de la vida, cuando se supone que comienza el declive pero tu espíritu te obliga a entregarte en cada carrera como si fuera la última vez, fue lo mejor que podía pasarles a los dos amigos, enamorados ya para siempre del cansancio muscular que provocan los largos rodajes por la antigua vía del tren, de la satisfacción sin límites que experimentan los pulmones al sentirse capaces de garantizar el aire suficiente para alcanzar el clímax. Orgasmos atléticos que sólo disfrutan los audaces, los amantes de las horas especiales en que todo se detiene porque han salido a correr, sea entre piedras milenarias o en el inmenso platanar de La Devesa, pisando hojas que más bien parecen una alfombra para llegar a la cima más hermosa.

Vendrán más

Basta fijarse en el gesto de Pau, en ese último esfuerzo lleno de generosidad y entrega, de fuerza y ardor. Es el gesto de un maratoniano –su récord actual son 3 horas y 18 minutos– que cada vez que se calza las zapatillas siente que se adentra en otra esfera de la realidad, en un territorio donde el dolor y el sufrimiento están emparentados con la alegría y el placer. Barcelona (dos veces), Berlín, Madrid y muy pronto Milán. Pero seguro que vendrán más, muchos más. Y los pensamientos de Pau, que parece haber hecho un pacto con la báscula y casi con el diablo, empezarán a flotar para trasladarle a otras ciudades y permitir que su corazón llegue a ellas antes que sus pies.

  1. Maravilloso ejercicio de estilo. Y de vida. Es interesante conocer este muestrario de inconformistas que siguen haciéndole preguntas al camino con la energía de un adolescente. Barcelona, Berlín, Madrid y Milán. Ciudades a cual más bella.

    ¿Da tiempo a paladear los encantos de una ciudad cuando estas torturando tus rodillas?

  2. Cuando la báscula me dice que tengo que dejar de saborear las salsas, el chocolate o el lomo, me propongo hacerlo, y después de tres días caigo de nuevo en la debilidad. Por eso, me quito el sombrero ante el Dr. Pau Montoya, todo un modelo de constancia.

  3. No corro. ¿Será porque todavía soy joven?¿Será porque no he llegado a los 40? ¿Será porque no tengo que reinventar deseos? ¿Será que no me gustan las chicas rubias (ni morenas, ni castañas, ni pelirrojas)?

    Un placer la lectura, pero me niego a creer que alguien cansado, exhausto, sudoroso, hambriento,… le dé tiempo a mirar el paisaje. Si es así os envidio.

  4. No había pensado nunca en esto de los “orgasmos atléticos”, pero ahora que lo dices, si que todo requiere un esfuerzo, con un final feliz (o no), pero que quizás lo mejor de todo, es el recorrido. Un abrazo

  5. @ ana: Envídiame 🙂

  6. Sí, Pedro, por extraño que parezca, el dolor deja espacio a la contemplación y a las ganas de descubrir la belleza. No diré que el dolor sea belleza, pero desde luego no impide apreciarla.

    Cierto, Inés. Pau es constante y metódico, aunque me consta que de vez en cuando no hace ascos a las salsas, el chocolate y e lomo.

    Todo esto que dices, Ana, se curará con el tiempo. Correrás porque llegarás a los 40, reinventarás deseos, te gustarán las chicas con cualquier color de pelo, incluso sin pelo, y disfrutarás del paisaje mientras estás exhausta, sudorosa y hambrienta.

    La verdad es que yo tampoco lo había pensado nunca, Antoni. No sé qué tendrá el doctor Montoya que me haya llevado a hablar de orgasmos atléticos…

  7. En primer lugar especiales congratulaciones a tan valeroso y heróico esfuerzo. Cierto es que el cuerpo de este doctor se asemeja al de un triatleta … fibroso y de glúteos firmes. Doctor sepa pues que es usted como el buen vino … que con los años mejora.Queda aquí pues mi más sincera admiración por su osadía y temple.

  8. Trabajar en la consulta del lado de un maratonmen:

    Los lunes es necesario preguntar por los km recorridos durante el fin de semana, por la marca, las agujetas, los compañeros de running, la pruba que se esta preparando, los kg perdidos, el equipaje y por la uña gorda del pie…
    Debe ser tant sorpredente tal fiebre del running que nos ha contagiado a todas.

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