Gestas domingueras: Antoni Rigol en El Farell

Dicen que lo de correr es una forma de vida, que si lo llevas en la sangre es casi imposible que lo dejes porque tarde o temprano el cuerpo (o el cerebro, o vete a saber qué) te reclama que vuelvas a la carga, que te lances al monte o adonde sea para impedir que tus piernas se conformen con andar. Ya no se trata de comprobar que sigues siendo el mismo, que por mucho que pasen los años aún eres capaz de trotar como un pura sangre, sino de integrar cuerpo y alma en una actividad que, sin ningún género de dudas, nos hace sentir que somos una parte más de la naturaleza. Buena prueba de ello es mi amigo Antoni Rigol, quien tras más de un año sin participar en ninguna carrera se inscribió en la que se llevaba a cabo en Caldes de Montbui, concretamente en la montaña del Farell.

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El mismo domingo que yo me quedaba con las ganas de correr en Paracuellos, Antoni condujo sin sufrir ningún percance hasta Caldes de Montbui, una de las poblaciones más antiguas de Cataluña. No en vano, sus aguas termales, famosas en toda Europa por sus efectos benéficos sobre el reuma articular, son conocidas desde las épocas más remotas. Aunque sólo llevaba un mes y medio entrenando, el almogávar que veinte años atrás conquistó Nueva York puso a prueba su temple competitivo tras comprobar la magnífica progresión conseguida en tan poco tiempo.

Mucha subida

El recorrido, de 12,3 kilómetros, transcurría por los bosques que se extienden entre Caldes y la vertiente este de la montaña. Como explica Antoni en su blog Per camins i carreteres, el 80% del trayecto se realizaba sobre pistas de tierra, con un desnivel acumulado de 320 metros. El primer obstáculo y también el más duro era una subida de cerca de cuatro kilómetros con 150 metros de desnivel. A las diez en punto de la mañana, con cinco grados de temperatura y sin noticias del viento, mi amigo tomó la salida con toda la calma del mundo, sin ninguna intención de forzar e incluso dispuesto a caminar un poco si las dificultades del terreno lo requerían.

Hidratarse bien es un requisito fundamental también en las carreras gélidas como la que tuvo que afrontar Antoni, aunque el organismo no lo demande claramente Gestas domingueras: Antoni Rigol en El Farell Gestas domingueras: Antoni Rigol en El Farell bebiendo
Hidratarse bien es un requisito fundamental también en las carreras gélidas como la que tuvo que afrontar Antoni, aunque el organismo no lo demande claramente

Ritmo satisfactorio

No fue necesario. En ningún momento dejó de correr, aunque a un ritmo bastante lento si lo comparamos con sus hazañas históricas. Quizá por ello, al percatarse de que muchos de los atletas lo adelantaban, forzó un poco el ritmo al llegar a la última bajada, consiguiendo descender a la misma velocidad que la gente que lo rodeaba. Al llegar a la subida del kilómetro 11 al 12 le costó mantener la misma cadencia: los pedruscos y la hojarasca parecían obstáculos puestos a propósito para frenar su ascensión. Pero superado este último escollo llegó a la meta sin ningún problema, con un ritmo más que decente que le proporcionó magníficas sensaciones. Su velocidad media rozó los 6 minutos por kilómetro, es decir, los diez kilómetros por hora, que teniendo en cuenta las dificultades del trazado está muy pero que muy bien.

Corredor de raza

Claro que el tiempo logrado es lo de menos. Lo que realmente importa es que Antoni ha recuperado una de sus costumbres de antaño, cuando casi cada fin de semana participaba en carreras de este tipo o afrontaba distancias bastante más largas: medias maratones y, cómo no, maratones. Ahora dice que su objetivo es hacer alguna carrera de diez o doce kilómetros cada uno o dos meses, continuar entrenando siempre que pueda y proclamar a los cuatro vientos que sigue siendo un corredor, que nunca ha dejado de serlo. Seguro que lo consigues, Toni. Bienvenido a casa.

  1. ¿Por qué será que para leer una satisfacción en este blog debe de ser de una persona ajena a ti?

  2. Bueno, Ana, Antoni no es ajeno, es casi de la familia. Y, por otra parte, creo que satisfacción ya he contado alguna. Lo que pasa es que siempre me tiran más las historias que acaban mal. Las encuentro más reales.

  3. Me alegra tu regreso Antoni. Sigue así, Josep, con satisfacciones o no siempre me gusta leerte.

  4. Bosques envueltos de aguas milagrosas, un corredor recuperando sensaciones, un escritor que depura su talento conforme un par de seguidoras celebran y a veces también cuestionan sus posicionamientos…Se llama galaxia Pastells, y creo que está describiendo nuevas e interesantes órbitas conforme pasan los días…

  5. Gracias Xenia, por tu interés. Josep, creo que hoy te has pasado un poco, no creo que sea para tanto, no creo que haya hecho nada que no pueda hacer todo el mundo, pero de todos modos, gracias por los cumplidos. Si, llevaba un año sin hacer casi ningún deporte, y me he preparado en un mes y medio, esto para alguien que trabaje en un despacho, quizá seria, difícil, pero yo tengo un trabajo bastante físico, y quieras o no, es una forma de hacer deporte. Como tu dices, correr es una forma de vida, y además una droga de la que es difícil desenganchar-se. A veces, las circunstancias no ayudan para poder entrenar, o mas que entrenar, prefiero decir que salgo a correr, y luego es difícil encontrar un aliciente pera empezar otra vez. Para mí, el aliciente ha sido este bloc. Gracias Joseph, cuando vengas a correr el maratón de Barcelona, tendré que hacer yo un post sobre ti, si no, como dice Ana, solo podemos leer cosas satisfactorias cuando no hablas de ti.

  6. Alienta leer historias de gente con la fuerza de voluntad suficiente para al cabo del tiempo reiniciar con éxito una actividad- en este caso el deporte- que habían abandonado durante una temporada.Bravo por ellos y ánimo a aquéllos que estén todavía en la fase de ¿seré capaz de volver a reverdecer aquellos viejos tiempos de gloria-o de miseria-?Porque a nuestro parescer cualquiera tiempo pasado fue mejor…

  7. Creo que lo que estás haciendo es muy meritorio, Antoni, porque ya el simple hecho de llegar a casa y salir a correr después de trabajar, cuando además tienes un trabajo bastante físico, no es algo demasiado frecuente. Es lo que dice Ramón: fuerza de voluntad, reiniciar con éxito una actividad abandonada durante un tiempo. Ojalá puedas estar en Barcelona y yo sea capaz de conseguir mi objetivo. Volviendo a Ramón: ¿estás tú en esa fase de reverdecer viejos tiempos de gloria o de miseria?, ¿crees realmente que cualquier tiempo pasado fue mejor? No sé que opinará Antoni, pero yo pienso que todas las épocas son distintas e incomparables y donde no llegue el físico seguro que lo hace la voluntad.
    Por cierto, aquí el que se está pasando un poco es Pedro. ¿Galaxia Pastells? Aunque bueno… quizá no sea tan mala idea. Suena bien, ¿no?

  8. Antoni, sí que hace cosas que no lo haría todo el mundo. Yo la primera. De ahí mis felicitaciones y dime si existe alguna receta para lograr no dejarte vencer por la tiranía del buen sofá.

    Y a ti, Josep, decirte que cada día te superas más.

  9. Gracias, Inés. Hago lo que puedo. No sé qué pensará Antoni, pero al buen sofá no hay que vencerlo, sólo se trata de no dedicarle tanto tempo.

  10. Pues si Inés, ya se que cuesta resistir-se a la tiranía del buen sofá, pero piensa que después de correr, y tomarse una buena ducha, sienta mucho mejor el sofá. Mi receta, ponérmelo como una obligación, y tener alguna carrera a la vista. No es infalible, tenía que haber salido ayer o hoy, y no lo he hecho, pero es que salir cuando ya ha anochecido, cuesta más, y no tengo ninguna carrera prevista hasta finales de Enero. Ahora tengo tres días de fiesta por delante, y podré salir con luz de día.

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