Gloria olímpica (III): Thomas Hicks

Los Juegos Olímpicos de San Luis en 1904 no han pasado a la historia por sus aspectos atléticos, sino por una especie de show más cercano al circo que al deporte. Hablo de los Anthropological Days, una competición paralela ideada por ejecutivos iluminados que incluía pruebas específicas para negros, indios, turcos, filipinos, sirios y pigmeos. Visto desde nuestra actual perspectiva, resulta absolutamente lamentable, pero parece ser que 105 años atrás divirtió a más de uno. La competición de maratón no fue ajena a los despropósitos, ya que el norteamericano Thomas Hicks alcanzó la gloria tras descubrirse que su compatriota Fred Lordz había hecho trampas.

Compartir...Share on Facebook0Tweet about this on TwitterPin on Pinterest0Share on Google+0Share on LinkedIn0

Thomas Hicks también ganó en su tierra... aunque llegara segundo Gloria olímpica (III): Thomas Hicks Gloria olímpica (III): Thomas Hicks thomas hicks tambien gano en su tierra aunque llegara segundo

Thomas Hicks también ganó en su tierra... aunque llegara segundo

Tras el desastre de París, el barón de Coubertin se llevó un nuevo disgusto. “No he estado sólo en unas competiciones deportivas, sino también en una feria donde había deporte, fraude y se exhibían monstruos para la diversión del público”, declaró al concluir los Juegos.

Victoria local

En el caso del maratón, se dio la circunstancia de que, por tercera vez consecutiva, ganó un atleta del país anfitrión. Ya ocurrió en Atenas y en París, pero la racha se rompería cuatro años después en Londres, como veremos en el siguiente post.

Las peores marcas

San Luis también pasará a la historia como el maratón con las peores marcas de todos los tiempos. El ganador llegó a la meta en 3h 28’53” y el tercer clasificado paró el cronómetro en 3h 47’33”, un registro que incluso a mí me parece asequible, aunque hasta ahora, lo admito, he sido incapaz de bajar de las cuatro horas. Eso sí, me siento preparado para mejorar mi rendimiento y no descarto llegar a decir algun día que con mi tiempo hubiera conseguido la medalla de bronce en los Juegos de San Luis.

Manzanas verdes

La crónica de la prueba no tiene desperdicio. Participaron en ella 31 atletas: 16 norteamericanos, diez griegos, tres sudafricanos, un francés y un cubano. Fue precisamente este último quien tomó el mando desde el principio, aunque en el kilómetro 30 chocó con una versión muy particular del muro del maratón. Le entró hambre y no se le ocurrió nada mejor que subirse a un manzano. Parece ser que las manzanas estaban verdes y le sentaron mal, tanto que no pudo llegar a la meta.

De último a primero

Quien se lo tomó con mucha más calma fue el norteamericano Fred Lordz, que a los diez kilómetros iba el último y decidió dejar de correr. Poco después se sentó en la parte trasera de un automóvil que estaba parado en la carretera. Cuando éste arrancó, Lordz descubrió que seguía la misma ruta que el maratón y, a cinco kilómetros de la llegada, se bajó y empezó a correr. Llegó al estadio en primer lugar, sin apenas signos de cansancio. Los aficionados le aclamaron y Alice Roosevelt (hija del entonces presidente americano) se fotografió con él cuando llegaba a la meta.

Abucheado y apedreado

Poco después apareció Thomas Hicks, extenuado y rabioso. Dijo que era completamente imposible que Lordz le hubiera adelantado sin que él le viera, que seguro que había hecho trampas. Lordz acabó confesando cómo consiguió ganar la prueba y huyó del estadio mientras el publico le apedreaba y abucheaba. Inicialmente fue descalificado a perpetuidad, pero acabaron perdonándole y en 1905 se proclamó campeón norteamericano de maratón, se supone que corriendo todo el rato. Pero la gloria olímpica, un poco empañada por las circunstancias pero al fin y al cabo gloria olímpica, se la llevó Thomas Hicks.

  1. Visto tal y como iban las cosas en las primeras olimpiadas, da la impresión de que no se lo tomaban mucho en serio. Cuando vemos los tiempos que hacían, lo primero que pensamos es que son asequibles, y seguro que si supieras que ibas a pasar a la historia como campeón olímpico, lo intentarías, y adelgazarías un poco para conseguirlo. Aunque también hay que tener en cuenta que en aquella época no había el calzado que hay ahora, y los atletas desconocían cosas como la alimentación adecuada, entrenamientos, etc.

  2. Lo de subirse a un manzano ya nos da una idea de lo cortos que iban en avituallamiento jeje

  3. Sí, Antoni, lo cierto es que comparado con ahora todo parece un cachondeo. En mi caso, por mucho que adelgazara creo que en maratón no tendría nada que hacer. Tú, por ejemplo, sí que podrías haber ganado la medalla de oro en San Luis. Yo a lo mejor podria haberlo logrado en los cien metros en Atenas 1896. Ganó el americano Burke con 12 segundos!

    Pues sí, Xènia. Ahora disponemos de geles, barritas y todo tipo de bebidas energéticas.

  4. esta historia de tramposos recuerda al lamentable episodio ocurrido en bellaterra con mateos e Ignasi como protagonistas y que ya has relatado en tu blog.
    No es que sea rencoroso que no lo soy ,pero si que me hace mucha gracia !!!

  5. Sí, Pau, es cierto. Fue un episodio bochornoso, ignominioso, una auténtica vergüenza para todos los que amamos el atletismo. Este… sólo una cosa, para los lectores atentos, ya sé que tú hablas de coña: no fue Mateos, fui yo. (Si alguien siente curiosidad que lea La media maratón de Ripoll I).

Leave a Reply

Your email address will not be published.