Gloria olímpica (VIII): Mohammed El Quafi

Los Juegos de Amsterdam en 1928 estuvieron marcados por la vuelta de Alemania y sus aliados, que no fue muy bien recibida por la reina Guillermina. La soberana holandesa se largó de viaje y no regresó hasta la clausura. También hubo incidentes con las delegaciones francesa y americana, que tuvieron problemas para acceder al estadio en la víspera de la inauguración. Los franceses no lograron entrar, pero el autobús de los americanos acabó derribando la puerta a las órdenes de Douglas McArthur, que en esa época era presidente del Comité Olímpico Norteamericano y años después sería mundialmente conocido como general. Por lo que respecta al maratón, la medalla de oro fue por primera vez para un francés, Mohammed El Quafi.

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Los Juegos de Amsterdam al atleta Mohammed el Quafi

A pesar de los incidentes, los Juegos de Amsterdam serán recordados por varios aspectos muy positivos. El más importante, sin duda, es la participación de las mujeres en las pruebas de atletismo, aunque aún tendrían que pasar muchos años para que tomaran parte en el maratón. A un nivel más simbólico, también fue la primera ocasión en que, durante la jornada inaugural, se lanzaron al aire cientos de palomas blancas. Y nunca hasta entonces se había hecho arder la llama olímpica, transportada desde Olimpia.

Oposición eclesiástica

En esa época, el padre del movimiento olímpico, el barón de Coubertin, estaba retirado en Lausana y la presidencia del COI recaía en el belga Henri Baillet-Latour, quien tuvo que enfrentarse en Amsterdam a la oposición de la iglesia holandesa, que hizo suyos los antiguos argumentos de Teodosio I y afirmó que los Juegos fomentaban el paganismo entre sus participantes.

Declive de Nurmi y Weissmuller

En cualquier caso, la competición se llevó a cabo sin problemas y con una gran respuesta del público, ansioso de ver a figuras como Paavo Nurmi y Johny Weissmuller. Sin embargo, ambos estaban ya en línea descendente, sobre todo el Tarzán cinematográfico, que sólo pudo imponerse en los 800 metros. En el caso de Nurmi, a sus 32 años aún dio mucha guerra. Venció en los 10.000 metros y quedó segundo en los 5.000 y en los 3.000 obstáculos. En esta última prueba se llevó además un serio disgusto, porque, como si de un día de perros se tratara, tras caerse al foso se le rompió su famoso cronómetro.

Un primer aviso

Aunque todavía faltaban unos cuantos años para que África irrumpiera con fuerza en las pruebas de fondo, la victoria del francés Mohammed El Quafi en el maratón puede contemplarse como un primer aviso. Era francés, pero de origen argelino, aclaro de inmediato. Con una constitución física muy apropiada para una prueba de este tipo: bajito, fibroso y muy ligero. Destacaba por su enorme resistencia y capacidad de concentración.

Victoria difícil

No estaba entre los favoritos, pero desde el primer momento se vio que iba a por el oro. Siempre por delante del pelotón, empezó a distanciar a sus contrincantes hasta quedarse solo con el chileno Plaza, otro corredor con un cuerpo idóneo para el maratón. No le resultó nada fácil, pero cuando entró en el estadio El Quafi ya llevaba una ventaja de medio minuto que mantuvo hasta el final, completando la prueba en 2h 32’57”.

  1. Josep, los africanos ahora mismo son invencibles en maratón, ¿no?

  2. Yo diría aún más, ya que para mí la ausencia de africanos desluce cualquier carrera de maratón. Me maravilla verlos pasar, parecen cuerpos preparados para este deporte.

  3. Nunca se puede ser tan tajante, Ariadna, pero me atrevería a decir que ahora mismo sí. Los tres o cuatro mejores están unos cuantos escalones por encima de los demás. A un nivel más modesto, en todas las carreras en las que he tomado parte y también han competido africanos, aunque fueran de segunda o tercera fila, se han llevado la carrera de calle.

    Más que preparados podríamos decir que nacidos, Inés. Ligerísimos, elásticos, veloces, con una resistencia y capacidad de sacrificio sobrehumanas… Son de otra galaxia, sin duda.

  4. De acuerdo con vosotros, chicos. Los atletas africanos tienen un don para engullir kilómetros ganando salud en cada zancada. Es una exageración, claro. Pero me maravillo con su talento y elegancia en los largos recorridos.

    Para mi el sumum es cuando uno de esos portentos compite con el carisma de los generosos. Sí, claro, me refiero a Gebreselassie.

    Por cierto, definitivamente Nurvi fue-es una leyenda digna de evocarse cada poco, como suelen hacer los entendidos en atletismo.

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