Gloria olímpica (XIV): Abebe Bikila I

Roma no desaprovechó la oportunidad que le brindaban los Juegos Olímpicos de 1960. Lo suyo no fue una simple operación de maquillaje, sino la suma de una serie de reconstrucciones (de lo que estaba derruido u olvidado) y creaciones que tenían como denominador común la estética y el gigantismo. La adaptación de las impresionantes ruinas de Caracalla para la gimnasia o la espectacular cúpula del palacio de deportes, diseñada por Niervi y Vitellozi, son dos buenas muestras del fasto con que se organizó el evento en la capital italiana. La competición deportiva estuvo a la altura y emergieron unos cuantos atletas que darían mucho de que hablar. Uno de ellos fue un norteamericano de 18 años que destrozó a todos sus contrincantes en la categoría de pesos semipesados. Se llamaba Cassius Clay, aunque más tarde, al convertirse a la religión musulmana, adoptaría el nombre de Mohamed Alí. Otro de los destacados fue precisamente el ganador del maratón, el etíope Abebe Bikila.

Compartir...Share on Facebook0Tweet about this on TwitterPin on Pinterest0Share on Google+0Share on LinkedIn0
Abebe Bikila, el hombre que corría descalzo Gloria olímpica (XIV): Abebe Bikila I Gloria olímpica (XIV): Abebe Bikila I abebe bikila el hombre que corria descalzo

Abebe Bikila, el hombre que corría descalzo

Aunque en la capital italiana no hubo ningún atleta que impusiera su dominio en varias pruebas, al estilo de Paavo Nurmi o Emil Zatopek, además de Bikila sobresalió otro corredor, en este caso el vencedor de los 1.500 metros, el australiano Herbert Elliot. Llegó a la prueba con el récord del mundo y lo batió de nuevo en la final, con un 3’35” 6 que hoy en día sigue siendo una grandísima marca. Con sus largas piernas y su poderosa zancada, Elliot se ganó la fama de invencible, por lo menos en aquellos Juegos. Otros dos australianos, los hermanos Konrads, acapararon muchas portadas tras lograr dos medallas de oro en natación. John en los 1.500 e Isa en los relevos 4×100. En natación femenina también causó sensación la alemana Christine Von Saltza, que con 16 años consiguió dos medallas de oro (400 libres y 4×200) y una de plata (100 libres).

Contra Mussolini

El etíope Abebe Bikila, conocido por correr descalzo, se presentaba en Roma con el claro objetivo de ganar el maratón. Después de que su padre muriera luchando contra las tropas de Mussolini, ingresó en la guardia personal del emperador Haile Selassie (sí, rima con Gebrselassie) y se preparó a conciencia para correr los 42,195 kilómetros. A sus 28 años, Bikila fue uno de los primeros que prepararon el maratón en la altura (se fue a México, a más de 2.000 metros) antes de competir en el llano. Le fue tan bien que muchos empezaron a imitarle.

Una marca sensacional

El registro que consiguió a orillas del Tíber fue casi diez minutos inferior al logrado cuatro años atrás por el francés Mimoun en Melbourne. Aunque ha transcurrido casi medio siglo, sus 2h 15’16” continúan siendo una marca excelente para cualquier maratoniano profesional. Si os preguntáis qué podría haber conseguido con unas buenas zapatillas, esperad al siguiente post.

Ambiente épico

Y el caso es que en Roma no lo tuvo nada fácil, porque el segundo clasificado, el marroquí Ben Abdesselam, cruzó la meta sólo 25 segundos después. La prueba se inicio al atardecer, de manera que cuando Bikila llego al arco de Constantino ya era de noche. Una tenue luz preparada para crear un ambiente épico iluminó la llegada del fondista etíope, todo un aviso del potencial de los atletas africanos.

  1. Oh, el gran Bikila, todo un héroe, sí señor.

  2. Josep Pastells 11 Marzo 2009, 14:40 pm

    Pues sí, Laia. Si nos fijamos en su marca en Roma veremos que corrió, descalzo, a una media de 3’12” por kilómetro. Ahora mismo, ni con las zapatillas más ultramodernas me vería capaz de ir tan rápido ni un solo kilómetro.

  3. Hoy he leído en alguna parte: “cuando las personas tienen libertad para hacer lo que quieren, por lo general comienzan a imitarse”, supongo que en muchos casos será para conseguir aquello que han conseguido otros, sin pararnos a pensar si lo que estamos haciendo nos sirve de la misma forma y manera que a ellos, y lo digo porque me estoy imaginando a un montón de maratonianos ridículos en las alturas de México preparándose un maratón, jajajaja.

  4. Josep Pastells 11 Marzo 2009, 17:01 pm

    Bueno, Inés. Tampoco hace falta irse a México, pero está demostrado que tiene efectos positivos sobre el organismo humano, más allá de las características de cada atleta. Por otra parte, no me hace ninguna gracia que hables de “maratonianos ridículos”, aunque entiendo que habrá sido sin mala intención.

  5. Parece imposible que alguien pueda ser capaz de correr una maratón descalzo, y este hombre no solo era capaz de correrla, sino que además ganaba

  6. Josep Pastells 12 Marzo 2009, 9:47 am

    Sí, Antoni, y dudo que utilizara sal y vinagre para endurecer los pies. Todo un fenómeno de la naturaleza, sin duda.

Leave a Reply

Your email address will not be published.