Gloria olímpica (XIX): Waldemar Cierpinski II

Al invadir Afganistan en noviembre de 1979, las tropas de la URSS desataron un conjunto de medidas de presión que unos meses después acabaron desembocando en el boicot de numerosos países a los Juegos Olímpicos de Moscú. La ausencia, entre muchos otros, de Estados Unidos, la República Federal Alemana, Canadá y Japón disminuyó ostensiblemente el nivel de muchas pruebas, en especial de las de atletismo y natación. En esas circunstancias, el rey de la piscina fue el soviético Vladimir Salnikov, mientras que sobre el tartán destacaron el italiano Pietro Mennea y los británicos Steve Owet y Sebastian Coe. El alemán del este Waldemar Cierpinski se convirtió en el segundo atleta capaz de ganar en dos ocasiones el maratón olímpico.

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Cierpinski consiguió en Moscú su segundo oro olímpico de maratón Gloria olímpica (XIX): Waldemar Cierpinski II Gloria olímpica (XIX): Waldemar Cierpinski II cierpinski consiguio en moscu su segundo oro olimpico de maraton

Cierpinski consiguió en Moscú su segundo oro olímpico de maratón

A pesar de todo, la ceremonia inaugural en el estadio Lenin fue brillante, innovadora y creativa. El baloncestista Sergei Belov, que ocho años atrás había conseguido la canasta decisiva para imponerse a Estados Unidos en la final de Munich, llevaba la antorcha olímpica hasta el pebetero. Después de dar una vuelta a la pista se dirigió hacia la grada. En ese instante, se abrió un camino entre los espectadores y Belov ascendió pisando los tableros de colores que el público sostenía sobre su cabeza. A medida que iba avanzando, los carteles rojos se iban convirtiendo en azules, como si su pisada dejara una estela del color del mar.

El gran Salnikov

Uno de los héroes de Moscú fue el nadador soviético Vladimir Salnikov, el primer hombre capaz de bajar de los 15 minutos en 1.500 metros. Sus 14’58”27 hicieron añicos el récord del mundo del norteamericano Brian Goodell, 15’02”40, logrado precisamente en los Juegos de Montreal. Salnikov también se colgó el oro en los 400 metros libres.

Duelo Coe-Owet

En la pista de atletismo, destacó el duelo entre los atletas británicos Steve Owet y Sebastián Coe, máximos favoritos para imponerse en 800 y 1.500. La mejor parte se la llevo Coe, que ganó los 1.500 (Owet sólo pudo ser tercero, por detrás del alemán Straub) y quedó segundo en los 800, dominados con cierta claridad por su compatriota.

Wells y Mennea

Otro británico, Alan Wells, aprovechó la ausencia de los velocistas norteamericanos para adjudicarse los cien metros, repitiendo el éxito de Abrahams en París 1924. En los 200, sin embargo, fue superado por el italiano Pietro Mennea.

El adiós de Nadia

Los Juegos de Moscú acabaron con el reinado de la gimnasta rumana Nadia Comaneci, la novia de Montreal. Ya no era una niña y su irregular actuación contrastó con la de las soviéticas, que se acabaron llevando el oro por equipos.

La confirmación de Cierpinski

Tras lograr el oro en Montreal, el maratoniano alemán Waldemar Cierpinski sólo había quedado cuarto en los campeonatos de Europa de 1978. De todas formas, acudía a Moscú con ciertas expectativas. Aunque inició la prueba con mucha prudencia, siguiendo su plan sin dejarse llevar por el fuerte ritmo del grupo de cabeza, logró alcanzarlos en el kilómetro 36 y cuando sólo quedaban mil metros para la meta se emparejó con el primer clasificado, el holandés Nijboer.

Por diecisiete segundos

Todo se decidió en los últimos metros, pero el alemán protagonizó un gran esprint y dejó sin ninguna opción a Nijboer, quien acabó perdiendo por diecisiete segundos. Las 2h 11’03” de Cierpinski eran inferiores al registro obtenido en Montreal, pero le sirvieron para convertirse, tras el legendario Abebe Bikila, en el segundo atleta que ganaba dos maratones olímpicos. Nunca sabremos si cuatro años más tarde hubiera sido capaz de conseguirlo por tercera vez: el boicot del bloque del este le impidió participar en los Juegos de Los Ángeles.

  1. Hola, Josep. Hasta hoy no me he animado a escribirte, pero ya hace tiempo que te leo. Mucha suerte.

  2. Josep Pastells 18 Marzo 2009, 19:14 pm

    Gracias, Ricard. Siempre me gusta saludar a nuevos (o viejos) lectores de este blog.

  3. Las decisiones políticas a menudo perjudican a los deportistas, que se pasan cuatro años entrenando para que luego unos políticos decidan si pueden o no competir. Quizás se deberían despolitizar los juegos y que los deportistas fueran a título personal, aunque luego nadie les pagaría becas para entrenar, porque al no poder utilizar políticamente los juegos, no tendrían interés para los gobiernos.

  4. Josep Pastells 19 Marzo 2009, 11:35 am

    Exacto, Antoni, no tendrían becas y perderían todo el interés para unos políticos especialistas en fotografiarse con los ganadores y hacer valer sus triunfos como si los hubieran obtenido ellos mismos.

  5. 7 olimpiadas,7 entregas magnificas, 7 dias quedan para que espero desveles cual es tu proximo reto.Yo y Santi ya lo tenemos decidido.Ojalá podamos volver a coincidir.

  6. Josep Pastells 19 Marzo 2009, 15:29 pm

    Muy bien, Pau, metiéndome presión eh, jejeje. Sí, lo cierto es que dentro de ocho posts (habréis notado que ahora salen de lunes a viernes, aunque hoy no se ha publicado porque es fiesta en Madrid) hablaré de mi próximo objetivo, que muy bien podría ser el mismo que el vuestro. Estoy acabando de pensármelo.

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