Gloria olímpica (XVI): Mamo Wolde

Los Juegos de México en 1968 fueron extraordinarios desde el punto de vista deportivo (las pruebas de atletismo, por ejemplo, se saldaron con una avalancha de récords), pero también destacaron por otras cuestiones. Para empezar, la matanza de estudiantes en la Plaza Tlatelolco pocos días antes de la inauguración. Las 28 víctimas se quejaban del gasto desmesurado que suponía la organización del evento cuando la mitad del pueblo moría de hambre. También protestaron, aunque sin consecuencias tan funestas, los representantes del black power, que denunciaban el racismo de que eran objeto los negros en Estados Unidos. Fueron también los Juegos en que Bob Beamon saltó unos increíbles 8,90 metros en longitud, Dick Fosbury revolucionó el salto de altura con un nuevo estilo que rápidamente fue imitado por todos y el etíope Mamo Wolde se impuso en el maratón.

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El etíope Mamo Walde tras llegar a la meta el primero Gloria olímpica (XVI): Mamo Wolde Gloria olímpica (XVI): Mamo Wolde el etiope mamo walde tras llegar a la meta el primero

El etíope Mamo Walde tras llegar a la meta el primero

El presidente mexicano, Gustavo Díaz Ordaz, presidió el 12 de octubre una inauguración en la que los aplausos más estruendosos los recibió la delegación checoslovaca. Dos meses atrás, los tanques de la URSS habían entrado en su país, pero una gimnasta checa, Vera Caslavska, superó a las atletas soviéticas en casi todas las pruebas, haciéndose con cuatro medallas de oro y dos de plata. Vera se ganó rápidamente al público mexicano, entre otras razones porque ambientó sus ejercicios con canciones como La cucaracha y Allá en el rancho grande.

El vuelo de Beamon

Pero, por encima de todo, los Juegos de México son y serán recordados por el prodigioso vuelo del saltador norteamericano Bob Beamon. Tenía acreditada una marca de 8,33 metros, a sólo trece centímetros del récord del mundo, pero nadie imaginaba que llegara tan lejos y eclipsara la final de los 400 metros, que estaba a punto de disputarse justo cuando inició su carrera. Corrió muy rápido, a más de 38 kilómetros por hora, se elevó unos dos metros, hizo una tijera en pleno vuelo y después, con un golpe de riñones, prolongó su salto hasta más allá de lo imaginable: 8,90 metros. En poco más de seis segundos se había convertido en una leyenda.

Nuevo estilo en altura

Otro saltador norteamericano, Dick Fosbury, destacó también entre sus competidores con un nuevo estilo que demostró ser mejor que el típico rodillo. La diferencia era que, en vez de pasar primero el hombro y la rodilla por encima de listón, Fosbury se daba la vuelta para saltar de espaldas. Se elevó hasta los 2,24 metros, logró un nuevo récord del mundo y, además, consiguió que todos los demás saltadores aprendieran a competir con su estilo.

Dominio etíope en maratón

Tras los dos oros consecutivos del gran Abebe Bikila, que también corrió en México pero tuvo que retirarse en el kilómetro 17, Etiopía consiguió de nuevo la medalla de oro gracias a Mamo Wolde, un corredor que en 1968 contaba con 36 años. En Tokio, Wolde quedó cuarto en los 10.000 metros y participó sin éxito en el maratón, pero en la cita mexicana se resarció por completo: consiguió la plata en los 10.000, por detrás del keniata Naftali Temu, y se impuso con gran autoridad en el maratón.

No era el favorito

El atleta etíope, digno sucesor de Bikila, obtuvo un registro de 2h 20’26”, distanciando en más de tres minutos al segundo clasificado, el japonés Kenji Kimihara. El australiano Derek Clayton, que a priori era el gran favorito (un año antes había batido el récord del mundo), tuvo que conformarse con la séptima plaza.

  1. Mamo Wolde, suena casi tan bien como Abebe Bikila. Oye, Josep, ¿algún día hablarás de las campeonas olímpicas?

  2. Eso digo yo, nen. Vale que Alexandra vale por muchas, pero ¿y las corredoras?

  3. Josep Pastells 13 Marzo 2009, 14:51 pm

    Sí, Ariadna, lo tengo previsto. Incluso pensé hacerlo en paralelo, pero al final cambié de idea. Lo cierto es que las maratonianas empezaron a participar en los Juegos Olímpicos a partir de Los Ángeles, en 1984, por lo que algún día (no muy lejano) dedicaré una serie a las reinas olímpicas.

    A ver, Laia, no es por desinterés, te lo aseguro. Ocurre que, porcentualmente, hay muchos más corredores que corredoras y, claro, tiendo más a hablar de ellos. De todas formas, prometo ir introduciendo mujeres siempre que pueda. Y una aclaración: siempre que hablo en genérico de atletas y corredores me refiero a ambos sexos. Podría introducir la fórmula corredor@s, pero me disgusta casi tanto como la manía de poner el as y el es veinte veces por frase.

  4. Estos juegos, son los primeros que recuerdo, en las dos ediciones anteriores ya había nacido, pero supongo que por edad, no era consciente de lo que representaban, además creo que por aquella época en casa entró el primer televisor

  5. Josep Pastells 16 Marzo 2009, 11:54 am

    Más o menos me ocurre lo mismo, Antoni. Los primeros juegos que recuerdo son los de Montreal, cuando tenía diez años. No recuerdo qué edad tenía cuando entró en casa el primer televisor, pero creo que fue bastante tarde porque, con buen criterio, mis padres opinaban que sólo nos serviría para perder el tiempo.

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