Gloria olímpica (XVII): Frank Shorter

Los Juegos de Munich en 1972 quedaron ensombrecidos por la terrible jornada que se vivió cuando, diez días después de la inauguración, el grupo Septiembre Negro –ala más radical y violenta de Al Fatah, movimiento para la liberación de Palestina– irrumpió en la villa olímpica y desencadenó la acción más brutal que han vivido jamás unas olimpiadas. El episodio se saldó con una carnicería: fallecieron once miembros de la delegación israelí, cinco terroristas y un policía alemán. La competición, que prosiguió con la bandera olímpica a media asta, logró sustraerse a duras penas de una pesadilla que nada tenía que ver con el deporte. El gran triunfador de los Juegos fue el nadador norteamericano Mark Spitz, que se convirtió en un auténtico mito tras ganar siete medallas de oro. Un compatriota suyo, Frank Shorter, se impuso en el maratón.

Compartir...Share on Facebook0Tweet about this on TwitterPin on Pinterest0Share on Google+0Share on LinkedIn0

Los JJOO de Múnich 1972, de triste recuerdo, fueron los de Frank Shorter Gloria olímpica (XVII): Frank Shorter Gloria olímpica (XVII): Frank Shorter los jjoo de munich 1972 de triste recuerdo fueron los de frank shorter

Los JJOO de Múnich 1972, de triste recuerdo, fueron los de Frank Shorter

Con su grueso bigote negro, el californiano Mark Spitz, que en México había logrado dos medallas de oro, llamó la atención ya mucho antes de saltar a la piscina: al llegar a Munich anunció que pensaba ganar las siete pruebas en las que participaría. Y lo hizo. Se impuso, por este orden, en 200 mariposa, relevos 4×100, 100 mariposa, 200 libre, relevos 4×200 libre, 4×100 estilos y 100 libre.

La irrupción de Borzov

En las pistas de atletismo, el tradicional dominio de los estadounidenses en las pruebas de velocidad se rompió gracias a la irrupción del soviético Valeri Borzov, un estudiante de la Universidad de Kiev considerado por muchos el primer gran atleta de laboratorio que dio la URSS. Borzov venció en los 100 y 200 metros sin conceder ninguna opción a sus rivales.

Polémica en baloncesto

Norteamericanos y soviéticos también se vieron las caras en la final del torneo de baloncesto, que culminó con un escándalo de notables dimensiones. A pocos segundos del final, el marcador era favorable a la URSS por un solo punto (49-48) y los estadounidenses transformaron dos tiros libres que daban la vuelta al marcador. Parecía que no quedaba tiempo para nada y, en efecto, los árbitros señalaron el final provocando un gran alborozo en el bando de los ganadores. Duró poco. El secretario de la FIBA comunicó a la mesa de anotadores que todavía tenían que disputarse tres segundos. Las discusiones se sucedieron durante mucho rato. Cuando por fin se reanudó la contienda, un pase de Paulaskas cruzó toda la pista para llegar a las manos de Alexander Belov, que anotó bajo el aro los dos puntos decisivos. El comité de apelación estuvo reunido casi toda la madrugada, pero al día siguiente declaró vencedora a la URSS. El disgusto de los norteamericanos fue monumental y ni siquiera subieron al podio para recoger la medalla de plata.

Un maratoniano psicólogo

A pesar de ser norteamericano, Frank Shorter nació precisamente en Munich. La explicación es sencilla: su padre era militar. En 1969, Shorter se licenció en psicología en la Universidad de Yale, donde ya se proclamó campeón de los 10.000 metros. Un año después ganó los campeonatos nacionales en 5.000 y 10.000, el inicio de una carrera salpicada de éxitos que llegó a su punto culminante en la ciudad que le había visto nacer.

Dominio desde la media

Pocos días antes, Shorter había quedado quinto en los 10.000 metros, pero no figuraba entre los favoritos del maratón. Éstos eran el australiano Derek Clayton, plusmarquista mundial, y el británico Ron Hill, que al principio de la prueba se distanciaron del resto de los atletas. Pero kilómetros después Shorter, todo un especialista en ir deprisa sin prisa, y otros corredores les dieron alcance y acabaron dejándolos atrás. En el meridiano de la carrera, el fondista estadounidense ya iba en primera posición y no la abandonó hasta el final, cuando firmó 2h 12’19”. El segundo clasificado, el belga Karel, llegó más de dos minutos después y el etíope Mamo Wolde, oro en México, obtuvo el bronce con 2h 15’08”.

  1. Deprisa sin prisa, un lema perfecto para sobrevivir en la jungla laboral (y vital) en la que andamos inmersos…A mi manera, intento practicarlo para tener tiempo para vivir.

    El sñor Shorter era licenciado en psicología, ¿hasta que punto crees que le ayudó en la realización de su gesta?

  2. Josep Pastells 16 Marzo 2009, 12:06 pm

    Así es, Pedro. Esto es una jungla y hay que adaptarse como sea para sobrevivir en ella. Leer, escribir, vivir, con eso me conformo.

    Siempre he pensado (que me perdone Álex Panayotou si lee estas líneas) que los psicólogos son, en general, una legión de farsantes y vividores que se aprovechan de las carencias de los demás. Pero, ahora que lo escribo, mientras lo escribo, pienso que hacen bien, que de alguna manera hay que sobrevivir en esta jungla y si encima ayudan a alguien mejor que mejor. A mí, desde luego, no van a ayudarme nunca. ¿Ayudar la psicología a Shorter? Seguro que sí. Si sin una mentalidad fuerte no se termina un maratón, imagínate para ganarlo. Pero él ya lo llevaba dentro. Era consciente de su forma física, estaba convencido de que podía lograrlo y supo sufrir lo indecible hasta cruzar la meta.

  3. Yo pienso un poco lo mismo de los psicólogos, Josep, pero esta claro que a alguien ayudan. Todo lo contrario de los terroristas, que sólo piensan en matar y matar.

  4. Josep Pastells 16 Marzo 2009, 15:44 pm

    Sí, Laia, por supuesto. Desgraciadamente, los terroristas hacen honor a su nombre.

  5. Quizás algunos deportes como la natación tienen demasiadas categorías, y el hecho que un deportista pueda ganar siete medallas lo demuestra. El caso del tenis en cambio, se juega sobre diferentes superficies, pero es un solo campeonato, y si fueran tres, también podría pasar que si un tenista jugara en todas, se podría llevar tres medallas, mas los dobles que serian otras tres.
    Los psicólogos son como los curas, que a los que no los necesitamos, nos parece que no sirven para nada, pero la gente que los necesita, no puede pasar sin ellos.

  6. Josep Pastells 17 Marzo 2009, 9:51 am

    Tienes toda la razón, Antoni. En este sentido, los nadadores (o también los gimnastas, por ejemplo) lo tienen un poco “más fácil” para obtener un montón de medallas, mientras que para otros deportistas es misión imposible. Imposible de verdad.
    Sí jajaja. La comparación con los curas me parece muy acertada.

Leave a Reply

Your email address will not be published.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR