Gloria olímpica (XX): Carlos Lopes

Cincuenta y dos años después, el Coliseum de Los Ángeles volvió a albergar la ceremonia inaugural de los Juegos, todo un anticipo del gran espectáculo norteamericano que personificaron, entre otros, el atleta Carl Lewis y la gimnasta Mary Lou Retton. Además de vender muy bien su imagen, los anfitriones organizaron las olimpiadas a partir del capital privado y obtuvieron grandes beneficios económicos. Los Juegos también estuvieron marcados por el boicot de los países de la órbita soviética (sólo acudió Rumania) y por un clima de exaltación patriótica que, en muchos casos, culminó en una exhibición estadounidense. Por primera vez en la historia, el maratón se lo adjudicó un portugués, el veterano Carlos Lopes.

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El portugués Carlos Lopes se consagró en Los Ángeles 84 Gloria olímpica (XX): Carlos Lopes Gloria olímpica (XX): Carlos Lopes el portugues carlos lopes se consagro en los angeles 84

El portugués Carlos Lopes se consagró en Los Ángeles 84

Pero el gran conquistador de Los Ángeles no fue ningún deportista, sino el presidente del comité organizador, Peter Ueberroth, que sorprendió a todos al anunciar que devolvería parcialmente a los países participantes los beneficios obtenidos durante los Juegos. Bautizado como el organizador de oro, al finalizar la competición fue nombrado director ejecutivo de la Liga Profesional de Beisbol, con el claro objetivo de incrementar sus ganancias.

Hijo del viento

El espigado y fibroso Carl Lewis asumió sin pestañear el reto de igualar las prestaciones de Jesse Owens en los Juegos de 1936 en Berlín. No defraudó a nadie. Obtuvo las mismas medallas de oro (cuatro) en las mismas pruebas (100, 200, longitud y 4×100, consiguiendo en esta última un impresionante récord del mundo: 37”83). A pesar de ello, el hijo del viento fue criticado por algunos periodistas norteamericanos que le acusaban de no haberse esforzado lo suficiente en los 100 metros (9”99), los 200 (19”80) y el salto de longitud (8,54). Está claro que todo es relativo.

Caída polémica

Uno de los duelos más esperados en la pista de atletismo era el de los 3.000 metros femeninos, que enfrentaba a la estadounidense Mary Decker con la británica de origen sudafricano Zola Budd, famosa por correr descalza. Pero cuando Decker intentó rebasar a Budd por la parte interior se cayó y perdió todas sus opciones. Parte del público culpó sin ningún motivo a la británica, que finalmente fue superada por la rumana Maricica Puica.

En la senda de Comaneci

Para muchos, la reina de los juegos fue la gimnasta estadounidense Mary Lou Retton, que se había pasado unos cuantos años a las órdenes del antiguo preparador de Nadia Comaneci. Muy expresiva, se abrazaba a su entrenador cada vez que finalizaba un ejercicio. En realidad fue superada en casi todos los ejercicios por la rumana Ecaterina Szabo, que logró cuatro medallas de oro por sólo una de Retton, pero la norteamericana fue la más aclamada por el público.

De la modestia a la gloria

Aunque su entrada en el mundo del atletismo fue más bien discreta (empezó a competir en 1966 pero no destacó hasta diez años después), el portugués Carlos Alberto de Sousa Lopes acabó coronándose como campeón olímpico en Los Ángeles y un año después batió en Rotterdam la plusmarca mundial de la prueba, logrando un registro de 2h 07’12”. Lopes se había dado a conocer entre los expertos al obtener una plata olímpica en Montreal 1976 (fue segundo en los 10.000, tras el finlandés Lasse Viren), pero para conseguir sus mejores éxitos aún tuvo que esperar unos cuantos años y superar una pertinaz tendinitis que casi le obligó a abandonar el atletismo.

Buenas sensaciones

Su primera experiencia con el maratón tuvo lugar en Nueva York en 1982. Hasta el kilómetro 30 ocupaba la primera posición, pero un encontronazo con una espectadora que se cruzó en su camino y los calambres que sufrió a partir de entonces le impidieron acabar la prueba. A pesar de ello, acabó con buenas sensaciones. Al año siguiente firmó una gran actuación en Rotterdam, quedando segundo tras el norteamericano Alberto Salazar y logrando un nuevo récord de Europa: 2h 08’39”.

El campeón más veterano

En 1984, Lopes ganó el campeonato mundial de campo a través en New Jersey y se presentó a Los Ángeles en una gran forma. Ni el calor ni la humedad le pasaron factura y, tras desbancar a los grandes favoritos (Salazar y el australiano De Castella), distanció en más de treinta segundos al irlandés Treacy para convertirse, a sus 37 años, en el campeón olímpico de maratón más veterano de la historia. Lopes también consiguió un nuevo récord olímpico (2h 09’21”) que sólo pudo ser superado 24 años después en Pekín.

  1. Lo de Lopes demuestra que nunca es tarde para destacar si pones todo de tu parte.

  2. Bueno, Ariadna, depende. Hay quien lo pone todo y nunca consigue nada.

  3. Josep Pastells 20 Marzo 2009, 20:15 pm

    Creo que ambas tenéis razon. Poner o no poner, esa es la cuestión.

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