La escena mitológica de Hércules separando Europa y África para crear el Mediterráneo, la voz de Montserrat Caballé (que había grabado una canción para el evento junto con el entonces ya fallecido Freddie Mercury) y la precisión del arquero Antonio Rebollo, que encendió el pebetero con una flecha en cuya punta relucía el fugo olímpico, fueron tres de los elementos destacados de la inauguración de los Juegos de Barcelona en 1992. El alcalde, Pasqual Maragall, se expresó en cuatro lenguas distintas y toda la ceremonia en el estadio de Montjuïc vino a ser una traducción escenográfica del mejor arte catalán, con referencias a la arquitectura de Gaudí y a la pintura de Dalí y Miró. En el aspecto deportivo, fue especialmente llamativa la participación por primera vez en una olimpiada de jugadores de la NBA, que formaron el famoso e irrepetible Dream Team. El oro en el maratón fue para el coreano Hwang Young-Cho.

El coreano Hwang Young-Cho se impuso en Barcelona ´92
Reina húngara
A veces no surge ninguna reina de los Juegos, pero en Barcelona apareció en las piscinas. Fue la nadadora húngara Kristina Egerszegi, que obtuvo tres medallas de oro (100, 200 y 400 estilos) y mejoró sus magníficos resultados de cuatro años atrás en Seúl (oro en 200 espalda y plata en 100).
Primera medallista africana
La etíope Derartu Tulu no se puso en primera posición de la final de los 10.000 metros hasta la última vuelta a la pista, pero ya no abandonó esa plaza privilegiada y, de paso, se convirtió en la primera atleta negra de África que conseguía una medalla olímpica. En segundo lugar llegó la sudafricana Elana Meyer, una corredora blanca. Tulu y Meyer hicieron juntas un recorrido de la victoria, simbolizando la esperanza de una nueva África.
Velocistas norteamericanos
En general, los estadounidenses dominaron en las pruebas de velocidad. Fue el caso de Kevin Young, que batió el récord del mundo de los 400 metros vallas con una marca de 46,78, convirtiéndose en el primer hombre que rompía la barrera de los 47 segundos. Más meritoria aún fue la victoria de su compatriota Gail Devers en los 100 metros femeninos, ya que lo consiguió tras reponerse de una grave enfermedad que la había dejado más de dos años en una silla de ruedas.
A por todas
El ganador del maratón, el coreano Hwang Young-Cho, sólo tenía 22 años cuando compitió en Barcelona, pero ello no suponía ningún freno para su ambición. En sus inicios como atleta junior había destacado en la pista y decidió pasarse a los 42,195 kilómetros a una edad en la que no lo hace casi nadie. Además, el de la ciudad condal sería sólo el cuarto maratón de su carrera, pero en los anteriores había cosechado grandes resultados y decidió salir a por todas desde el principio.
Despegue final
Young-Cho estuvo en el grupo de cabeza desde los primeros kilómetros. Cuando llegaron a la mitad del recorrido, todavía eran cerca de treinta corredores, pero a partir de entonces el grupo se fue empequeñeciendo hasta reducirse sólo a dos atletas: el propio Young-Cho y el japonés Morishita. En los últimos dos kilómetros, el coreano logró despegarse de su rival y cruzó la meta en 2h 13’23”, distanciando a su adversario en 22 segundos.
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Barcelona 92. Parece que fue ayer y hace ya 17 años!
No me lo recuerdes, Ariadna, que me pongo de os nervios. Diecisiete años en un soplo, visto y no visto.
Completamente de acuerdo, chicas. La vida pasa volando, sobre todo cuando ya tienes cierta edad para mirar atrás.