Hacia el horizonte

Los corredores sabemos bastante de horizontes. Durante nuestros rodajes, sobre todo cuando son largos y estamos solos, es fácil que pensemos en esa línea aparente que separa el cielo y la tierra, un punto indefinido y siempre inalcanzable porque a medida que nos movemos él también se mueve. Según como se mire, puede ser un poco frustrante, algo así como no acabar de llegar nunca o saber que por lejos que corras siempre podrías correr más. Pero hoy no quiero hablar de ese tipo de horizontes, sino de los puramente mentales, del conjunto de posibilidades o perspectivas que se nos ofrecen al adentrarnos en el mundo del running.

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El horizonte más importante está en nuestra cabeza Hacia el horizonte Hacia el horizonte el horizonte mas importante esta en nuestra cabeza

El horizonte más importante está en nuestra cabeza

Hay muchas formas de correr hacia el horizonte. Se puede hacer con toda la consciencia del mundo o sin haberlo meditado en absoluto, incluso sin tener nada claro por qué vamos hacia un punto determinado y no hacia otro. En cierta forma, además, hablar de nuestros horizontes es como hablar del futuro. Creemos divisarlo y nos hacemos una idea de cómo puede ser, pero cuando llegamos a él nos damos cuenta de que ocurre como con los deseos de año nuevo, suponiendo que lleguen a cumplirse. Al formar parte de nuestro presente, del aquí y el ahora, ya ha perdido buena parte de la gracia que tenía tiempo atrás.

Frustración u oportunidad

Ocurre a menudo. Cumples con tus expectativas, despejas horizontes, y de repente descubres que en realidad no hay para tanto. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que aparecen nuevos horizontes que, cuando dejen de serlo, darán paso a otros y a otros. Para algunas personas puede ser un tanto frustrante, pero no cabe duda que también es una magnífica manera de hallar nuevas oportunidades. En el caso de los atletas de fondo, acostumbrados a funcionar con objetivos concretos, la renovación de horizontes es una necesidad. O debería serlo.

Cambios constantes

Pienso en el caso, poco frecuente, de los corredores que se limitan a hacer siempre lo mismo. Una y otra vez, durante años, recorren la misma distancia a la misma hora. Pues incluso en este ejemplo extremo aparecen horizontes distintos, ni que sean los que marca esa línea imaginaria que separa el cielo de la tierra. En realidad, con cada paso que damos vamos modificando nuestros horizontes. Otra cosa es que ni nos demos cuenta.

Haciendo planes

En el running y en todos los campos es perfectamente legítimo no aspirar a nada, no pensar en nada, dejarse llevar por la inercia y olvidarse del futuro porque, en realidad, todo es presente y no vale la pena pensar en lo que ocurrirá dentro de un año o un mes. Pero los corredores que acostumbramos a definir y redefinir horizontes, aun a sabiendas de que muy posiblemente nunca serán como esperamos que sean, nos lo pasamos de maravilla haciendo planes, soñando con llegar.

  1. Qué foto más bonita la de hoy. Y el texto también, eh!

  2. Entre el cielo y la tierra, es decir, en las nubes. Típico de Josep jejeje.

  3. Josep Pastells 21 Mayo 2009, 16:32 pm

    Gracias, Ariadna, por la parte que me toca.

    Yo también te quiero, Xènia.

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