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Historia de la Maratón en Chile, primera parte

Escrito por Günther Ketterer / 5 de noviembre de 2008

Chile comienza en la historia del atletismo con carreras muy especiales, pues se destacó en Maratón. Los comienzos de sus atletas fueron de lo más insospechado, pues desde los famosos andarines, se paso a los conocidos "suplementeros", que no eran más que jóvenes que corrían por necesidad de vender periódicos. Así en el país más al sur del mundo se cultivó una preciada y hermosa disciplina atlética: la Maratón.

Un recorrido por los inicios del maratón en Chile
La historia comienza en aquel tiempo en que el salitre significaba oro en Chile, por ello es que los jóvenes anhelaban ir al norte del país para trabajar en las fructíferas salitreras. En aquellos años, la industria estaba gobernada por los británicos, quienes se concentraban en su mayoría en el puerto de Valparaíso, ciudad motor del país hacia el año 1877, a vísperas de lo que fue la Guerra del Pacífico. En aquel entonces, bajo el alero del Valparaíso Cricket Club, comienza el atletismo en Chile.

En 1867, Argentina se transforma en el primer país que organiza en esta parte del mundo pruebas de atletismo, ello gracias a la fundación del Buenos Aires Athletic Association Society. Con lo anterior, estaban dos puertos unidos ante lo que era el deporte rey, el atletismo, Atlántico y Pacífico unidos bajo un solo ideal.

Los Comienzos de Chile en el atletismo

Ya se comenzaba a correr por las calles serpenteantes de Valparaíso, entre medio del gran ajetreo de constantes embarcaciones, marinos, estibadores y gente que vivía en el puerto. Se trataba de una ciudad en constante auge, donde se concentraba una gran cantidad de británicos y había un gran movimiento económico, que en aquel entonces se perfilaba como el más importante del país. Fueron estos inmigrantes ingleses y sus descendientes, todos pertenecientes a la alta sociedad, quienes impulsan el surgimiento de competencias de velocidad, medio fondo, obstáculos con vallas, salto alto, salto largo y garrocha, como queriendo emular aquellas costumbres que realizaban en Inglaterra. Respecto del deporte de lanzamiento, solamente se tenía registro del lanzamiento de la bala.

Lamentablemente, debido a la Guerra del Pacífico en 1879, toda la actividad deportiva que estaba emergente en aquel entonces terminó dormida por una problemática que superaba los intereses deportivos. Se necesitó de al menos 18 años para que aquellos hijos de las generaciones en pugna reactivaran lo que en un momento fue una promisoria carrera deportiva. Conforme a esto, se decide oficialmente reactivar el atletismo, deporte que de ahí comenzaría a depender del Football Association of Chile, el cual también se encontraba dirigido por los ingleses, quienes habían traído dicha práctica desde el viejo mundo.

El 19 de junio de 1895 en Valparaíso, se creó en el café pacífico la entidad que le dio la entrada al balompié a Chile, donde a finales de ese mismo año se realizó el torneo atlético del Valparaíso Sporting Club, donde competían los clubes del puerto y localidades vecinas como la escuela naval, el colegio Mac Kay, San Luis de Limache y el Coutts de Viña del Mar. Aquel campeonato le entrega a Chile la primacía como escultor de atletismo en Sudamérica, dejándola como la primera nación que se preocupa de que ciudadanos cultiven el deporte básico de correr y saltar.

Chile sale al mundo del atletismo

En los primeros juegos olímpicos de verano de 1896, se puede observar la gran dimensión que alcanzó al deporte en Chile, pues el Barón Pierre de Coubertín insta a los principales países del mundo para realizar los juegos olímpicos de la era moderna. En ese entonces Atenas fue elegido el lugar perfecto para realizar el gran evento, donde participaron solamente 13 países, con cerca de 295 deportistas que competían en 10 disciplinas, y un total de 42 pruebas. En aquel entonces Chile se encontraba presente por medio de un atleta, Luis Subercaseaux, quien compitió en los 100 metros planos.

De acuerdo los antecedentes históricos que se manejan, la importancia que tuvo en Chile la actividad atlética respecto de otras naciones, era simplemente increíble, es por esto que vale la pena mencionar antecedentes como la participación en los juegos olímpicos de Atlanta en 1896, pues en aquel entonces se corrió con los potenciales exponentes del atletismo en el mundo.

Atletismo, una prácticae que se hizo “popular” en Chile

Poco a poco en el país el gusto por jugar fútbol y correr se asienta el Valparaíso, desplazándose posteriormente a Santiago y otras de las principales ciudades de Chile. En aquel entonces se corría sobre rutas pedregosas, de varios accidentes, con calles que poseían adoquines, piedras lisas y polvo. En esos años la actividad del atletismo se promovía como un juego entre las clases altas, no obstante lo anterior, el pueblo también aprende y lleva dichas prácticas físicas a las fiestas patrias del 18 de septiembre, al Año Nuevo y otras festividades en el Parque Cousiño, Quinta Normal y los Hipódromos de la capital.

Los deportes populares que se vivían en Chile eran el boxeo, el fútbol y algunas disciplinas propias del atletismo como las carreras de fondo y gran fondo. Llegado el siglo XX, los automóviles son un verdadero privilegio que pueden vivir unos pocos, es por esto que el tren vía se transforma en la posibilidad más rápida de los trabajadores para acudir a las fábricas, prefiriendo en aquel entonces a este método por sobre el transporte tirado por animales. Sin perjuicio de lo anterior, siempre seguirá siendo el transporte más común de la urbe aquel que hace uso de las piernas, por esto es que comienza a crecer rápidamente el surgimiento de los llamados “andarines”, cuales son los primeros exponentes de los atletas de fondo, capaces de recorrer cientos de kilómetros corriendo y caminando, yendo de una ciudad a otra o de pueblo en pueblo.

“Andarines” y “Suplementeros”, los primeros atletas del país

Los llamados andarines, abarca distancias que iban desde Santiago a San Bernardo, Santiago a Valparaíso, o incluso eran capaces de llegar hasta Concepción. En ese tiempo, los atletas vivían estos sacrificios, enfrentándose incluso a las inclemencias del tiempo, a los perros salvajes y salteadores que encontraban en el camino, pasando luego a ser verdaderos profesionales de una afición que crecía poco a poco, cuestión que por lo demás significó que muchas veces no pudieron competir, por no ser considerados como amateurs.

Dentro de los principales exponentes en Chile del fondismo, se encuentra Martiniano Becerra, quien en el año 1900 presencio la exhibición de una carrera de 12 Km en la Quinta Normal, la que llevó a cabo el argelino Stiam Sorrelk, quien vino invitado a Chile para mostrar precisamente sus aptitudes atléticas. El corredor registró un tiempo de 48 minutos para la distancia antes mencionada (12 Km).

Nuestro recién mencionado atleta, Martiniano Becerra, el joven de 19 años, quien estaba acostumbrado a recorrer grandes distancias con un fardo de diarios en sus hombros, con el objeto de venderlos más tarde en lugares que fueran los más comerciables en la capital, sólo quería correr y ser el mejor en ello. La idea de Becerra surgía de la necesidad de emular al extranjero (Stiam Sorrelk) y llegó a tanto su entusiasmo que un día decide competir contra un tranvía, logrando ganarle a la máquina.

La llamada práctica del trote, se volvía cada vez más común entre los suplementeros, los cuales ya encontraban una tarea habitual el hacerlo en las estrechas calles céntricas de la capital, principalmente aquellas que albergan los diarios de la época, pues en ese tiempo las principales empresas de periódicos se ubicaban en pleno corazón de Santiago, el Mercurio, La Nación, y el diario Ilustrado. El trabajo del suplemente consistía en levantarse de madrugada, salir con el fardo de diarios a distintos puntos de venta de la capital, recorriendo la Alameda, Estación Central y la Estación Puente Alto. Todos corrían a vender lo antes posible los “matutinos”, puesto que aquel que llegaba antes era quien en definitiva vendía más.

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3 comentarios

  1. Jorge Ojeda

    Muy interesante el artículo.
    Felicitaciones y saludos desde chile.

  2. arturo matus

    me parece estupendo que la persona que practica esta disciplina en conjunto con el entrenamiento tambien esta cultura sea parte de este entrenamiento tengo 57 años y e participado varias maratones 42.195 mts

  3. Borja Martinez

    El deporte no entiende de edades siempre que se esté bien preparado físicamente. Así que, animo desde aquí a esas personas que no se creen capaces de participar en una maratón porque con un poco de preparación se puede.

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