Historias de Maratón, batiendo records (I)

Toda la vida de la maratón cambio con la incrusión de la medicina deportiva y los avances de la Bioquímica. Pero ya se dio el primer aviso en el momento en que se comenzaron a bajar las marcas de manera consecutiva. Todo comienza con la explotación extrema de un atleta con condiciones envidiables para la maratón; le sigue el hecho de haber descubierto la importancia que tiene el desarrollo de una prueba como esta en condiciones favorables y finalmente el aporte de la ciencia… Todo por un sueño, todo por una meta… un récord solo tiene una finalidad: ser batido.

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Los records en maratón han sido una obsesión para algunos corredores Historias de Maratón, batiendo records (I) Historias de Maratón, batiendo records (I) crono
Los records en maratón han sido una obsesión para algunos corredores

Si alguien hubiera dicho al comienzo de las maratones o en los años sesenta que se podría correr a un promedio de tres minutos por kilómetro, la verdad de las cosas es que la reacción hubiese sido evidente, y es que de manera obvia en la época resultaba simplemente imposible el poder abarcar dicha cantidad de kilómetros en el tiempo mencionado. Pero con el cambio de metodologías de entrenamiento, la concepción de las pruebas de maratón y de las condiciones en las que se desenvuelven las mismas, todo fue mucho más accesible para los corredores.

Da Costa, el primero en bajar de los tres minutos por kilómetro

El primer corredor capaz de bajar la media de los tres minutos por kilómetro fue el brasileño Ronaldo Da Costa el 20 de septiembre de 1998. El carioca fue capaz de completar la maratón de Berlín en 2:06:05 horas; un tiempo que nos daría una media de 2 minutos y 59 segundos por 27/100 cada mil metros. Según las estadísticas, Da Costa surcó los últimos pasajes de la competición (10 mil metros) en 29 minutos y 5 segundos, un tiempo casi inhumano; para rematar los restantes 2.195 metros con escasos 6:10 minutos.

Quedándonos con la última cifra descrita del recorrido del sudamericano, pensar en un tiempo de 2:48 por 56/100 minutos para cada uno de los mil metros finales es imaginar un corredor simplemente extraordinario que difícilmente sería superado. Pero la historia es caprichosa y la realidad supera a la ficción. En 1999, un marroquí llamado Khalid Khannouchi superó la marca del brasileño con un tiempo de 2:05:42 horas en la maratón de Chicago. Hizo un promedio de 2:58 74/100 minutos por cada kilómetro y de 29:47 42/100 minutos para cada 10 mil metros. Mientras aún el mundo quedaba atónito con la marca del marroquí, nuevamente el 14 de Abril del 2002 sorprende al mundo deportivo con una superación de su propia marca, registrando un crono de 2:05:38 horas en la Maratón de Londres.

Si hacemos una pequeña reflexión de los dos ejemplos antes esbozados, resulta conveniente señalar que la mayoría de los corredores que logran marcas inferiores a las 2 horas y 7 minutos son de origen africano. Definitivamente, Abebe Bikila fue quien abrió los ojos al continente africano del enorme potencial que poseían como deportistas de carreras de fondo y maratón. Desde ese momento no han dejado de pararse como los mejores corredores del mundo. Se puede por ejemplo identificar como notable fuente productora de corredores de alto rendimiento los países de Etiopía (Haile Gebrselassie), Kenia (Paul Tergat, Josephat Kiprono, Moses Tanui), Marruecos (Abdelkader El Mouaziz), por citar algunos.

África como una fuente de Maratonistas

Tan sólo basta echar un vistazo a los últimos resultados de las distintas competencias de maratón que se han llevado a cabo en diferentes partes del mundo, para darnos cuenta de que realmente África es una fuente de corredores de fondo de alto rendimiento. Sin ir más lejos, en las maratones de Boston de los años 1991 hasta 2002, todos los atletas vencedores han sido provenientes de Kenia con una sola excepción: el coreano Bong Ju Lee, que alcanzó la victoria en la versión celebrada el año 2001. Asimismo, en las maratones realizadas en la ciudad de Chicago, entre 1997 y 2002 premios se balancean entre marroquíes y keniatas. La misma maratón de Nueva York, entre los mismos años es un ejemplo más de lo ya expresado aunque incluyendo a los etíopes.

Las Maratones de Rotterdam, Berlín y Londres son testimonio de la supremacía africana en esta competición de tanto esfuerzo y audacia, y es que parece imposible vencer a una de estas máquinas devoradoras de caminos que han resultado ser en la práctica los africanos.

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