Historias de Maratón: París 1900 y Saint Louis 1904

Tanto la maratón disputada en Paris en 1900, como la de Saint Louis en 1904, son claros ejemplos de las distintas circunstancias en que se tenía oportunidad correr. Lamentablemente, todas ellas con un desenlace poco alentador para los participantes. A pesar de esto, es bueno revisar cada una de las facetas que han marcado historia de la maratón como prueba de extrema potencia física. De esta manera, se sabe en qué consiste realmente el fundamento de esta extraordinaria prueba que usa el corazón y el espíritu como combustible principal en cada metro avanzado.

Compartir...Share on Facebook0Tweet about this on TwitterPin on Pinterest0Share on Google+0Share on LinkedIn0
El luxemburgués Michel Théato se impuso en la maratón olímpica de París bajo un intenso calor Historias de Maratón: París 1900 y Saint Louis 1904 Historias de Maratón: París 1900 y Saint Louis 1904 theato
El luxemburgués Michel Théato se impuso en la maratón olímpica de París bajo un intenso calor

Nos hemos decido por comentar algunas de las entretenidas historias que se pueden encontrar en los anales de las distintas carreras de Maratón en la historia, por ello es que dos buenos relatos son los relativos a la Maratón en Paris en el año 1900 y luego la de Saint Louis, en Estados Unidos, en 1904.

Consecuencias de una mala organización, Paris 1900

Tal y como reza el título, París en el año 1900, fue la encargada de albergar la carrera de maratón que correspondía a los Juegos Olímpicos. Lamentablemente no se recuerda precisamente por haber sido una gran carrera o una maratón legendaria, sino que, muy por el contrario, por haber sucedido bajo unas condiciones terriblemente adversas para los competidores. Estos pagaron las consecuencias de la falta de información respecto a lo que significaba para una persona un esfuerzo de la magnitud de la maratón.

De los muchos competidores que se aprestaban en la salida para conseguir la victoria, apenas siete lograron pasar la meta… ¿la razón? Haber tenido que correr bajo 39 grados de temperatura. Con un calor tan grande el cuerpo simplemente no resiste al sobreesfuerzo y desfallece fácilmente, mucho antes de sobrepasar la meta a los 40.260 metros. La prueba la ganó el luxemburgués Michel Théato, quien trabajaba como repartidor de pan, con un tiempo de 2:59:45 segundos.

Carrera compleja y anecdótica, Saint Louis 1904

Como una pequeña revisión de lo que fue aquella carrera debemos mencionar el hecho de que la distancia a correr era de 42.300 metros y que, en general, los tiempos fueron bastante flojos en relación a otras competiciones anteriores. Esto se explica por lo complejo del terreno recorrido.

En relación a la competición, se puede comentar que hubo que completar la prueba con un calor infernal y un surcado terriblemente perjudicial para los corredores, donde efectivamente, sólo aquellos que doblegaron el dolor y la fatiga pudieron tener el placer de pasar la meta. Caso de Thomas Hicks, quien tuvo que ser retirado en coche por la gran fatiga de su cuerpo y reanimado como corresponde, con Brandy.

Para que cada quien se vaya haciendo una idea lo que fue correr esa maratón, la describiremos. En Saint Louis había siete elevaciones de terreno que mataban a cualquier corredor, y un repostaje de agua recién al kilómetro 20 de carrera… algo simplemente impensado considerando las condiciones en las que se debía correr. Apenas 14 de los 30 corredores lograron llegar a la meta; muchos desfallecieron a nivel patológico en un colapso total. Por ejemplo, W. García, que era oriundo de California, fue encontrado “tirado e inconsciente” en la ruta de competición. John London comenzó a vomitar a partir del kilómetro 15 hasta el punto de tener que ser retirado de la competencia. Lo mismo ocurrió con quien lideró durante 25 kilómetros la competición: Sam Mellor, norteamericano que tuvo que ser retirado en un estado de agotamiento extremo.

Sin embargo, no todo fue “catastrófico”. También hubo alguna anécdota y cuestiones sin explicación lógica. Nos referimos a la participación del cubano Félix Carvajal. Este cubano llegó desde su país costeándose absolutamente todos los gastos, debido a que el comité de Cuba no lo apoyó en la idea de ir a participar en la Maratón de Saint Louis. Llegado a Nueva Orleans, Félix no pudo soportar la idea de no jugar a las conocidas apuestas. Pensando que la suerte estaba de su lado, para su infortunio se quedo sin nada, perdiendo todo lo ahorrado; algo que le marcará para la carrera. Según se relata en la historia, el competidor cubano tuvo que llegar “a dedo” o como se conoce mediante el sistema de auto stop, pues no le quedo ni para el transporte a Saint Louis.

Llegado a la carrera, el cubano Félix no tenía la indumentaria para correr, por lo que uno de los competidores norteamericanos simpatizó de inmediato con él y con unas tijeras cortó los pantalones del cubano para que, al menos, corriera con shorts. Lo extraño está en que el cubano terminó cuarto en la maratón, pero sin sufrir absolutamente ningún tipo de complicación ni agotamiento como el resto; cuestión que hasta el día de hoy resulta simplemente inexplicable.

Finalmente una anécdota que en la época era vergüenza de los Estados Unidos, pero que hoy sólo se relata para reír y recordar. El participante Fred Lorz fue quien realmente logró entrar primero al estadio para alzarse con la victoria, sin embargo se descubrió que su excelente tiempo se debió exclusivamente al hecho de haber realizado gran parte del trayecto en un vehículo. El americano quedó automáticamente descalificado… a lo que simplemente añadiremos “sin comentarios”.

  1. MANADA DE PIROBOS QUE NO SABEN LO QUE HACEN

Leave a Reply

Your email address will not be published.