El cuerpo y la mente son uno en el corredorBienestar espiritual
De acuerdo. Nada es tan sencillo como parece y la vida de los corredores no acostumbra a ser una fiesta continua, repleta de risas y alegría. Sin embargo, es evidente que el simple acto de correr, el ejercicio físico, tiende a predisponernos a la salud y, en cierta forma, nos encamina hacia el bienestar espiritual.
Cuerpo y espíritu
Y este bienestar espiritual acostumbra a estar muy unido al físico, lo sabemos de sobra. Pero por mucho que lo digan los médicos o los poetas, está claro que no sabemos de qué están hablando hasta que lo experimentamos personalmente. Juntos, nada más es una novela entrañable y divertida que incide en la felicidad que proporciona estar con quien de verdad es importante, pero también podría ser una forma de describir la unión entre el cuerpo y el alma.
Pequeñas recompensas
Como todo lo que vale la pena, no se trata de una unión fácil de conseguir. Por mucho que conozcamos la felicidad que pueden llegar a proporcionar determinados instantes, cuando los saboreamos de nuevo nos llegan tan de improviso como la primera vez. La felicidad en plena carrera, en cualquier entrenamiento, es tan imprevisible que sorprende incluso a los corredores más experimentados. Correr, de entrada, representa un esfuerzo. A veces es necesario obligarse y las dificultades siempre se dejan notar. Pero si aspiramos a encontrarnos bien, si hacemos todo lo posible para sincronizar nuestro esfuerzo físico con nuestros pensamientos, es muy posible que acabemos alcanzando pequeñas recompensas y constatemos que, en efecto, no hay nada mejor que sentir que cuerpo y espíritu se fusionan al ritmo de nuestras zancadas.
