La diosa del ultrafondo: Alexandra Panayotou (II)

Las carreras de caballos, montados por jinetes o uncidos a carros, llenaban todo un día las fiestas de la antigua Olimpia. No nos consta que en esa época se hubieran organizado carreras entre caballos y corredores, como la que el pasado 15 de noviembre enfrentó a la yegua Kinette con la corredora de origen griego Alexandra Panayotou a lo largo de 123 kilómetros entre los monasterios de Montserrat y Ripoll. Pero no es necesario realizar grandes conjeturas para deducir que si grandes escultores como Ageladas, Policleto y Mirón se centraron casi exclusivamente en reproducir figuras de atletas masculinos fue porque no tuvieron la suerte de conocer a Alexandra.

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Alexandra Panayotou no sólo corre, además lo hace por los demás

Las medidas del hipódromo de Olimpia nos permiten saber que la carrera de ida y vuelta de los carros medía poco más de un kilómetro. De haber vivido en esa época –y siempre suponiendo que la hubieran dejado competir, algo insólito tratándose de una mujer– Alexandra Panayotou tendría que haber dado muchas vueltas al hipódromo para acercarse a las distancias que completa actualmente en las pruebas de ultrafondo. Este año, por ejemplo, llegará a los 2.008 kilómetros, una cifra nada casual que le permitirá recaudar fondos por toda Europa a través de su iniciativa Pole Runner 2008.

Solidaridad en el Polo Sur

Y es que todas sus zancadas, las enormes distancias recorridas este año por Alexandra en distintos puntos del continente, persiguen un objetivo solidario. Discapacitados Expedición Polo Sur es el nombre del proyecto apoyado por la ultrafondista. Como indica su nombre, se trata de la primera expedición mundial a esta zona del mundo por parte de un grupo de discapacitados físicos. Ahora ya podemos atar cabos y saber por qué, dos horas después de correr entre Montserrat y Ripoll, Panayotou ofreció una charla sobre los esfuerzos de superación en personas con discapacidad física o psíquica. Es una psicóloga que sabe muy bien de qué habla, porque habrá pocas personas que redefinan tan a menudo sus límites, que aborden una y otra vez retos que parecen inalcanzables pero que gracias a sus piernas y capacidad de sufrimiento adquieren el color de la realidad.

Ha dado sus frutos

Alexandra comenta que la finalidad de Pole Runner 2008 es “recaudar dinero para la expedición y hacer llegar el mensaje de nuestro proyecto al mayor número de gente posible”. Todo indica que las cosas han salido bien, que los larguísimos trotes por la vieja Europa y sus explicaciones sobre los beneficios del ejercicio físico en las personas discapacitadas han dado sus frutos y el proyecto ha ido ganando apoyos. La expedición al Polo Norte estará formada por un grupo de cuatro deportistas, discapacitados físicos y sensoriales, que atravesarán la Antártida por sus propios medios y sin ninguna ayuda externa. Eso sí, contarán con el apoyo de los dos guías (el explorador Ramon Larramendi y el periodista Juan Señor) y con las indiscutibles ventajas de tener un buen mapa mental.

Mensaje para todos

Xavier Valbuena, un profesor de secundaria que perdió la pierna hace ocho años en un accidente de moto, es uno de los miembros de la expedición. Según él, “queremos enviar un mensaje tanto al colectivo de discapacitados como de capacitados, porque la sociedad debe saber que somos tan capaces como cualquier otro”. Nadie puede dudarlo. Y menos aún sabiendo que serán capaces de arrastrar los 60 kilos de un trineo con el material necesario para sobrevivir durante los 250 kilómetros del recorrido, con vientos que pueden llegar a 300 kilómetros por hora y una sensación térmica de hasta 40 grados bajo cero. Se trata, sin duda, de una forma de luchar.

Potenciar nuestras virtudes

Otro de los componentes de la expedición, Eric Villalón, ex esquiador de élite con discapacidad visual, ha querido hacer una crítica “a la autocompasión y la lástima que los discapacitados despiertan en nuestra sociedad”. Eric considera que “lo que debemos hacer entre todos es potenciar nuestras virtudes” y añade que “de alguna forma todos nacemos discapacitados”, en referencia al lento proceso de adquisición de autonomía que debe seguir un ser humano al nacer en comparación con el resto de especies animales del planeta. Junto a los catalanes Vilalba y Villalón, acudirán al Polo Norte la gallega Iris González y el madrileño Jesús Noriega.

  1. Bonito mensaje y magnífica iniciativa. Ojalá vaya todo muy bien y Alexandra pueda seguir apoyando este tipo de iniciativas.

  2. Seguro que sí, Xènia. Mientras le aguanten las piernas (esperemos que sean muchíííísimos años)seguirá corriendo para ayudar a los demás.

  3. No me acaba de convencer la existencia de unos juegos paralímpicos, seguramente, es una buena terapia para la gente que compite, pero es difícil valorar el grado de discapacidad que tiene cada uno. Creo, como ya se ha dicho en alguna ocasión, que todos somos discapacitados, en mayor o menor grado. La mayoría tenemos una serie de limitaciones que hacen que compitamos en inferioridad de condiciones. Dicho esto, creo que la que hace esta mujer es ejemplar y muy positivo, no hay que competir contra nadie, solo contra las circunstancias de cada reto personal.

  4. Eso es cierto, Antoni. Siempre da la impresión de que hay algunos que parten con ventaja o desventaja. Pero, como bien dices, eso ocurre en todos los órdenes de la vida y no hay nadie que se libre de ello. Creo que lo mejor es aceptar a cada uno tal como es y ya está. Y el espíritu de Alexandra es un poco el de los que, como mucho, aspiramos a competir contra nosotros mismos.

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