La Maratón de Nueva York, segunda parte

El recorrido de la Maratón de Nueva York es muy entretenido, tanto como toda la diversidad que camino a al victoria se puede encontrar. Dentro de las cosas que se pueden remarcar de la competición, está la perfecta organización de su recorrido, en donde sin dificultad encontraremos lo más característico de la ciudad y un trayecto que dejará a cualquiera sin aliento.

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El impresionante \"skyline\" neoyorkino es testigo anual de esta fantástica maratón La Maratón de Nueva York, segunda parte La Maratón de Nueva York, segunda parte ny2
El impresionante "skyline" neoyorkino es testigo anual de esta fantástica maratón

Para hacer una buena mención de lo que significa participar en esta competencia, deberemos decir de que todo comienza en el puente colgante Verrazano, y que se interna, luego, por toda la inmensa variedad urbanística, arquitectónica y sociocultural que caracteriza a Nueva York, generando entonces una de las mayores expectativas entre los aficionados que gustan de este deporte. La maratón de Nueva York se lleva a cabo con unos 30,000 corredores por año durante el primer domingo de noviembre, a eso de las 10:50 horas precisamente detrás de una línea de largada.

Nueva York, espectador de grandes proezas

En esta maratón, se han visto espectaculares atletas y maravillosas gestas deportivas, donde se puede destacar por cierto a la Noruega Greta Waitz, ganadora durante nueve oportunidades, entre los años 1978 y 1988, de los cuales cinco fueron obtenidos consecutivamente entre 1982 y 1986. Otra de las leyendas que participó en esta increíble prueba de valor y resistencia fue, el norteamericano Bill Rodgers, quien ganó cuatro pruebas consecutivas entre los años 1976 y 1979, marca además que hasta la fecha no ha podido ser igualada.

Alberto Salazar, norteamericano de origen cubano, es otro gran exponente de aquellos atletas de antaño que lograron vencer la prueba. Este increíble corredor, logro dominar la prueba de maratón en Nueva York durante los años 1980, 1981 y 1982, transformándose con ello en uno de los atletas más populares y carismáticos que pudo observar el público neoyorquino.

Como se esperaba, la maratón de Nueva York no ofrece una regla especial en cuanto a los ganadores de los últimos años, es por ello que encontraremos dentro de sus récords y victorias a muchos atletas de origen africano. Uno de los mejores registros que se puede observar en la maratón de Nueva York, lo realizó el atleta etíope Tesfaye Jifar, con un crono de 2:07:43 horas conseguido durante el año 2001, mismo año en que se registra la mejor marca femenina con un tiempo de 2:24:21 horas, protagonizada por la Keniata Margaret Okayo. En el año 2002 los que ocupan el primer puesto dentro de la prueba realizada en Nueva York son Rodgers Rop (2:08:07), Christopher Cheboiboch (2:08:17) y Laban Kimpkemboi (2:08:39).

El recorrido de la maratón de Nueva York

En Nueva York, no podemos dejar de alabar la increíble obra de ingeniería vial en suspensión, nos referimos al puente Verrazano, aquel que une los más de 3 km de distancia entre State Island y Brooklyn, el que además sirve como punto de largada para la gran maratón. Cuando falta muy poco para las 11 de la mañana, miles de atletas se aprestan a tomar posición dentro de los límites señalados por la organización, esperando ansiosos el inicio de la misma.

La organización de los atletas no es al azar, puesto que los corredores de elite y aquellos que posean registros inferiores a las 3 horas y 30 minutos, se ubican en los primeros lugares de largada, al mismo tiempo que en la pista derecha del puente; el resto de los participantes se instala detrás de la línea verde del nivel inferior. Las mujeres, por otra parte, se ubican en el nivel superior pero en la pista hacía Brooklyn.

Una Maratón perfectamente organizada

A pesar de que se trata de un recorrido muy entretenido lamentablemente tenemos que advertir que la primera milla de la maratón se realiza en subida, cuestión que al final de la carrera se siente bastante, y la segunda en bajada. A partir del kilómetro tres y hasta llegar al kilómetro 21 de la carrera, nos encontraremos internados en Brooklyn, donde comúnmente cada uno de los corredores de la maratón se encuentra con distintas manifestaciones de simpatía y apoyo por parte de los residentes de la zona, ya sea por medio de bandas musicales, guitarras eléctricas y potentes baterías, incluso sonidos del tipo latino que se mezclan de manera perfecta para dar ánimo a los extenuados participantes.

Continuando en Brooklyn, podemos mencionar que el trayecto se realiza por una larga y ancha avenida que recorrer cerca de 16 km en una geografía plana. Avanza la carrera, nos encontraremos con un pequeño puente conocido como Pulaski, el cual conecta a Brooklyn con Queens, señalando que nos encontramos precisamente a la mitad de la carrera. Sin perder mucho tiempo nos daremos cuenta que comenzamos a recorrer un antiguo barrio industrial de Long Island, el cual acoge a los estudios cinematográficos de la Silvercup.

El final del recorrido

Adentrándonos en la carrera, recorriendo el kilómetro 24 de la maratón, pasamos por el puente Queensboro, el cual conecta a Queens y Manhattan, lugar en donde comienza la agonía de muchos corredores que se ven obligados a usar todo lo que les queda dentro, pues toca subir en aquel trayecto. A pesar de que la subida es dura, luego comenzará una bajada en el mismo puente, y con ello la cercanía con Manhattan y todo lo que ello involucra.

Hace uno el ingreso por la parte norte, específicamente en la primera avenida, ya no se escucha un murmullo de la multitud como en el puente, sino que ahora son muchos los sonidos y gritos los que apoyan y permite que el corredor ocupe lo que queda de energía después de la fatiga que sufrió en la primera parte del puente.

Se desata la fiesta

La algarabía continúa hasta cerca del kilómetro 30, cuando precisamente llegamos al Bronx. Es en este punto donde comenzamos a ver la diversidad étnica que convive en una extraordinaria metrópoli como lo es Nueva York. Apenas nos bastan 2 km de recorrido en el Bronx, para darnos cuenta de todo lo que ofrecen sus calles y arquitectura, y es que luego nos tocara volver a Manhattan por medio del puente Madison, cercanos ya al kilómetro 33, enfilando por la quinta avenida.

Central Park, refugio urbano que acoge a los competidores durante los últimos 6 km de recorrido. Nos acercamos a la meta y estamos exhaustos, los atletas sienten un estruendo ensordecedor y miles de personas apostadas en graderías comienzan a alentar a los ya extenuados participantes, por esto es que los últimos 300 m de la gran maratón de Nueva York son agitados por cánticos y gritos que se mezclan armoniosamente con la música preparada por la misma organización para recibir a los héroes de Nueva York.

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