La diferencia entre correr y escalar es más que evidente. Una cosa es correr ocho kilómetros, aunque sean en una carretera o camino de montaña con mucha pendiente, y otra muy distinta escalarlos. Es la diferencia, o casi, entre andar por un terreno horizontal o enfrentarse a uno vertical. Y aunque las comparaciones son odiosas, se me ocurre que subir una montaña de más de 8.000 metros debe ser, como mínimo, equiparable a ganar un maratón. Si fuera así, podríamos decir que la protagonista del post de hoy, Edurne Pasaban (Tolosa, 1973), ha ganado ya doce maratones.

Web oficial de la montañista Edurne Pasaban
Sus cimas
Empezó en 2001 con el Everest y, si exceptuamos el 2006, no ha habido ni un solo año en el que no haya coronado alguna de las cimas más altas. Repasemos la lista: Makalu y Cho Oyu (2002), Lhotse, Gasherbrum I y Gasherbrum II (2003), K2 (2004), Nanga Parbat (2005), Broad Peak (2007), Dhaulagiri y Manaslu (2008) y Kanngchenjunga (2009). Puede que muchos nombres no os suenen de nada, pero podéis estar seguros de que cada uno de ellos implica mucho más sacrificio y sufrimiento del que nos podamos imaginar.
Al filo de lo imposible
Las cinco palabras que dan título al programa de Televisión Española que patrocina a Edurne Pasaban son también una magnífica manera de resumir las hazañas de la alpinista guipuzcoana, que actualmente reside y trabaja en Barcelona. Además de impartir conferencias sobre superación personal en Esade, la escaladora vasca se está sacando el título de entrenadora personal y se prepara tres o cuatro horas diarias en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat.
Ningún obstáculo insalvable
Como cualquier maratoniano que antes de enfrentarse a los 42.195 metros se foguea con distancias más cortas, Pasaban se inició en el alpinismo con cimas más modestas que las del Himalaya. Los Pirineos, los Alpes y los Andes fueron, en este orden, sus paisajes favoritos antes de que se decidiera a dar el salto a un ochomil. A partir de entonces su ascensión, nunca mejor dicho, ha sido meteórica y ni las congelaciones, las depresiones o los encontronazos con guerrilleros maoistas parecen capaces de impedir que logre su objetivo de subir las catorce cumbres más altas. Tiempo al tiempo.
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1 Jul 2009
Esto sí que es ponerse el liston alto, ¡Santo Dios!
1 Jul 2009
Ante una hazaña como esta, no se me ocurre otra cosa que pensar que no está al alcance de cualquiera, como bien dices, escalar un ochomil es posible que sea equiparable a ganar un maratón, que no quiere decir ser campeón de nada, pero no está al alcance de cualquiera. Pero ser una de las dos únicas mujeres que mas montañas de mas de ocho mil metros ha subido, es estar en lo mas alto, y en este caso la expresión tiene un doble sentido.
1 Jul 2009
Sin duda, Xènia, los listones más altos de la tierra.
Así es, Antoni. Desde los puntos de vista físico y metafórico, Edurne está en la cima.