Manuel Plaza, un maratonista de corazón

Manuel Jesús Plaza Reyes, un chileno de esfuerzo, recuerda en alguna medida a las historias que se comentan por los propios y extraordinarios maratonistas de origen africano, pues comienzan con un origen humilde y en relación a la realidad que viven, juran conseguir salir de aquel estado acosta de una capacidad extraordinaria que poseen para superar pruebas como la de Maratón.

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El atleta chileno Manuel Plaza estuvo a punto de coronarse en Amsterdam 1928 Manuel Plaza, un maratonista de corazón Manuel Plaza, un maratonista de corazón manuelplazaEl solitario y concentrado Manuel Jesús Plaza Reyes, siempre se encontraban ensimismado en sus propios pensamientos, poseía un aspecto algo enfermizo, al ser una persona delgada y de tez morena, quien acostumbraba todos los días salir desde su natal Lampa, con rumbo al norte de Santiago para conectarse con el centro de la gran ciudad. No le importaba si el clima jugaba a favor o en contra, el tan solo corrida por el largo camino que lo conectaba con la urbe.

En cerca de 12 años cuando ya sus delgadas extremidades eran capaces de soportar el largo trayecto, su fuerte corazón resistía entonces las exigencias que para algunos era simplemente imposible, sobre todo si pensamos en que se trataba de un chico soñador, que quería ser algún día grande. Manuel Plaza, era uno de los 11 hermanos que tuvieron sus padres, su madre era dueña de casa y el padre era un funcionario de la compañía inglesa de teléfonos. Se trataba de una familia sumamente modesta, situación de la que el pequeño Manuel estaba absolutamente consiente, y por ello siendo solo un niño ya luchaba por salir adelante.

La historia se alzó como una escritora extraordinaria del destino de un pequeño gran corredor, y es que siendo un pequeño jovenzuelo se acostumbró a vocear el periódico “el Mercurio, la Nación y el Ilustrado”, mismos que más tarde destinarían innumerables líneas para retratar de alguna forma, las increíbles proezas que recreó en el mundo, dando a Chile un distingo sin igual.

Nace una Leyenda para Chile

El comienzo de siglo, sin duda que fue un momento difícil, con una Revolución Iindustrial en ciernes, intentar convertirse en el mejor atleta de fondo de la época y luego en el mejor maratonista de América, no era precisamente una idea que el joven Manuel Plaza pudiera tener en mente en aquellos años. Nacido el 17 de marzo del año 1900 en la villa de Lampa, aprendió a caminar sobre el suelo ardiente del verano a pie descalzo, sin quemarse, y donde luego detrás de los perros y los gatos se metía al barro en el invierno, aunque en aquel entonces tampoco sus pies se helaban. Era un joven sin igual, corría y corría por inercia, como si se tratara de un juego.

Poco a poco, y sin querer serlo, el joven chileno comenzó a generar fuerza, velocidad, aguante y resistencia, nacido como un atleta por generación espontánea, al igual que muchos grandes deportistas del mundo, ahora le tocaba a Chile. El pequeño Manuel comenzó a crecer, y con ello aprendió a leer y a escribir, y luego sintió la necesidad de trabajar para obtener algo de dinero, con lo cual no encontró mejor oficio que el de suplementero, para así correr sin parar por las calles con los periódicos a cuesta. Se trataba de un entrenamiento simplemente natural, el muchacho con un físico menudo, pero fibroso, recorría grandes distancias como si fuera un gran fondista nato. Corría de lunes a domingo, al igual que muchos otros niños de su edad, en el tiempo en que aquel que llegaba primero vendía más, por eso Manuel era el mejor.

La caída y renacimiento de un gran maratonista chileno

A la edad de 15 años, participó junto con otros amigos en la vuelta al Parque Cousiño, cerca de 1600 metros, que recorrió con su máxima capacidad y le costó en aquel entonces una grave enfermedad, la cual lo tendría dos años con problemas. En el momento en que el joven chileno logra recuperarse, sigue los consejos de algunos adultos influyentes en la época para entrenarse y convertirse en todo un atleta. Después de vender todos los días los diarios que necesitaba para recolectar dinero, se iba a practicar al Parque Cousiño, donde conoció Ithel Stewart, quien fue su primer entrenador.

A la edad de 17 años, fue retado para correr, era un día domingo en la mañana, donde no había alcanzado vender todos los diarios y tenía gran fuerza acumulada como para vencer la prueba, por lo que corriendo con un resto de periódicos bajo el brazo, logró ganar de manera insólita la prueba, desde aquel entonces y con el gusto de la victoria en los labios, prometió ser el mejor de todos.

El Gran Manuel Plaza era un corredor sin igual en el país, a pesar de que no era lo suficientemente grande como para ganarle a un campeón actual, lo cierto es que con el entrenamiento adecuado podría haber logrado hacer de él legendario corredor mundial.

  1. Medalla de plata en Amsterdam 1928.

  2. Mónica Guevara 6 Agosto 2012, 3:33 am

    Creo que hay un gimnasio que lleva su nombre, esas historias de héroes por decirlo de esa forma deberían conocerla los niños para que les sirva de ejemplo.

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