Mi amigo del hierro: Santi Corominas

Maratón y culturismo son, en principio, disciplinas incompatibles. Todos estaremos de acuerdo en que, si te entrenas para correr 42 kilómetros, no es demasiado recomendable hacer sentadillas con 150 kilos o press de banca con 100. A mí, sin embargo, me encanta desafiar al sentido común aunque sólo sea una vez al mes, cuando me toca entrenar en Banyoles con mi amigo del hierro: Santi Corominas.

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Mi amigo Santi Corominas

Sabe Dios (curiosa expresión en boca de un ateo) que no me gusta alardear de nada. Por ello, pido perdón de antemano si la tercera frase de este post se corresponde con algún tipo de jactancia, pero confieso que es la más acertada que se me ocurre para introducir el tema de hoy. Llevo casi media vida recorriendo gimnasios y conozco a pocos atletas que no sean adictos a la ingestión masiva de anabolizantes y puedan darme caña cuando se trata de levantar pesas. Uno de ellos es mi amigo Santi. Sin llegar a la precocidad de los corredores infantiles, empezó a entrenar a los quince años, cuando ya medía los 180 centímetros actuales, y desde entonces no ha pasado ni una semana sin enfrentarse a los hierros. Dos décadas repletas de sesiones más o menos maratonianas que le han servido para esculpir un cuerpo macizo pero definido, fuerte sin dejar de ser equilibrado. Le pedí que se hiciera una foto para mi blog y aquí tenéis el resultado. Es la clase de físico que exhibía Charles Atlas cuando, en la década de los años 50, vendía en Estados Unidos un curso de cultura física por correspondencia. ¡Hey, delgaducho, se te ven las costillas! se convirtió en el eslogan más memorable de una de las campañas de publicidad de más éxito de la historia. En esa época Santi aún no había nacido, pero estoy seguro de que hubiera sido uno de los mejores clientes de Atlas.

Físicos equilibrados

Antes de que los culturistas descubrieran los efectos de la testosterona y la utilizaran para estimular el crecimiento muscular y entrenar con mayor intensidad y agresividad, mucho antes de que se desarrollara el primer anabolizante sintético y la mayoría de los atletas relacionados con los deportes de fuerza se convirtieran en devotos de los esteroides, los músculos se conseguían a base de trabajo y esfuerzo, con mucha proteína y grandes dosis de tenacidad. Clarence Ross, Steve Reeves o Reg Park exhibían físicos magníficos que se asemejan mucho más al de Santi que al de los monstruos de 140 kilos que actualmente están ganando el Míster Olimpia.

Defectos imaginarios

El señor Corominas, un tipo amable y centrado que siempre tiene a punto una sonrisa, sabe muy bien que algunas de las pocas cosas que merecen la pena en esta vida son las que puedes valorar porque sabes hasta qué punto te ha costado conseguirlas. Eternamente insatisfecho, siempre pendiente de nuevos retos, Santi se mira una y otra vez al espejo buscándose defectos que sólo existen en su mirada. Seguro que Imma, su mujer, está harta de decirle que ya está bien como está; me jugaría cualquier cosa a que su hijo Pau le considera el papá más fuerte entre los papás más fuertes del mundo. Pero Santi siempre explora sus límites y sigue pensando que cuanto más peso levante más poderoso será, una lógica implacable que, de rebote, contribuye a provocarme agujetas de tres días cada vez que entreno con él.

Ritmo inalcanzable

En un gimnasio repleto de remeros y piragüistas, mi amigo y yo acostumbramos a acaparar buena parte de las miradas cada vez que entrenamos. ¿El motivo? Su costumbre de realizar series de press de banca con cien kilos, una barrera que para muchos sigue siendo insuperable. En mis buenos tiempos aún podía seguir su ritmo, pero ahora es inalcanzable. Se tumba en el banco, respira hondo, resopla antes de empezar, alarga los brazos, baja la barra, la levanta, vuelve a bajarla… Así una y otra vez hasta completar las diez repeticiones de rigor, una marca francamente espectacular para alguien que apenas supera los ochenta kilos. El problema, mi problema, es que Santi no se contenta con entrenar el pecho de esta manera y hace lo mismo con todos los grupos musculares: hombros, espalda, brazos y piernas. De poco sirve que le recuerde que soy maratoniano, que al día siguiente tengo una carrera o cualquier excusa que con alguien menos inflexible seguro que surtiría efecto. Cada vez que ensayo algo parecido a una queja, Santi me mira con sus ojos negros y me pregunta: ¿Seguro que no te atreves?

Un amigo perfecto

Poco partidario de andarse con rodeos, Santi tiene otra gran virtud que me ha sido muy útil durante los últimos años: sabe escuchar. En situaciones en las que cualquier otro me enviaría a la mierda, él sigue atentamente mis divagaciones y, cuando concluyo, es capaz de aportar un poco de orden a mis pensamientos. Es una de esas personas que reflexiona sobre lo que hace, que piensa mucho sobre ello. Quizá por este motivo acostumbra a utilizar su mente para comprender los efectos del entrenamiento sobre el cuerpo y qué resultados concretos se obtienen al utilizar rutinas y ejercicios específicos. Nunca se ha visto atrapado en ideas abstractas, porque es todo concreción y, como amigo suyo, me anima a concretar mis anhelos. Sí, por extraño que pueda sonar viendo su foto, Santi Corominas es un amigo perfecto para un maratoniano como yo, para un hombre como yo.

  1. No sé como diablos lo consigues, Josep, pero estás convirtiendo en literatura todo lo que retratas desde que empezaste el blog.

    Este post sobre tu amigo Santi Corominas es didáctico pero también entretenido, hiperbólico (no podía ser de otra forma) pero verosímil y cercano.

    Celebro que maratoniano y esculturista hayan encontrado su intersección particular: la inteliegencia. O, por afinar más, el camino común que ofrece la alegría de compartir los desafíos que se van conquistando por el camino.

  2. Para mí que tanto culto al cuerpo raya la obsesión. Tú amigo y tú seréis una excepción, lo normal es que musculo y mente estén reñidos.

  3. Tus comentarios también son literatura, Pedro, siempre es agradable leerlos.

    Bueno, Ángela, es que la frontera entre interés y obsesión siempre es muy fina y ya me dirás quién la delimita. Por lo que respecta a la relación entre músculo y mente, creo que a menudo nos dejamos llevar por estereotipos y clixés, pero que lo importante es conocer a las personas.

  4. lo que me cuesta entender es como puede uno hacer un entrenamiento con pesas y al dia siguiente darse otro palizon corriendo siendo dos tipos de entrenamiento totalmente antagonicos.por cierto este amigo tuyo puede estar muy orgulloso de lo bien que lo has dejado.

  5. Verás, Santi, el único “secreto” es limitarse en ambas disciplinas. Quien mucho abarca poco aprieta, dice el sabio refranero español. Y mi amigo, que por cierto se llama como tú, sabe muy bien que no he exagerado ni un ápice.

  6. Menuda pinta de matón tiene tu amigo… Eso sí, lo de los ojos negros y el saber escuchar le aportan un toque de humanidad indiscutible. Da miedo, pero menos si sé que es tu amigo, como si te presentaras en casa (y que Santi me perdone la comparación) con un perro enorme y me dijeras “tranquila, no muerde”.

  7. Xènia, no te pases. Santi es un pedazo de pan, lo más parecido que conozco al hombre bueno por naturaleza de Rousseau. Eso sí, siempre que no le hagas enfadar…

  8. Josep, Santi es mi hermano. Estoy muy satisfecha de que tenga amigos como tu. Todo lo que has expresado no es ninguna exageración. Además de los entrenos durísimos, tambien cabe resaltar que el trabajo en su dia a dia laboral es tan o más duro que los entrenos que practicais, que no dejan de ser un hobby o un entrenamiento personal con el que desconecta del dia a dia en el trabajo y le hacen sentirse mejor. En el terreno personal mi hermano no da ningún tipo de miedo, todo lo contrario, sé que para cualquier problema que tenga (importante o insignificante) puedo contar con él, y creo que sus amigos lo pueden reafirmar. És una gran persona.

  9. Da sensación de ser un ser superior, y a mí eso me da miedo y no me gusta. Estoy de acuerdo con Xènia.

  10. Ana, empiezo por ti. No es para nada un ser superior, sino alguien que ha trabajado muy duro para conseguir algo. Entiendo que hay gente que odia a los musculitos, pero vamos, yo no clasificaría a Santi en ese grupo, porque conozco a muchos cachitas que son incapaces de correr un kilómetro (los típicos que sólo van al gimnasio para lucir físico) y él sin embargo es capaz de dar la vuelta corriendo al lago de Banyoles (siete kilómetros). Está fuerte, pero si le ves vestido (si lee esto seguro que querrá matarme) casi no se nota, o en todo caso se ve a un tipo que está en forma pero para nada es exagerado. Piensa que en la foto está en plena pose y ello acentúa la sensación de poderío. Bueno, en resumen, te aseguro que es muy majo y que, en este caso, las apariencias engañan.

    Marta, ¿cómo estás? Creo que con tus palabras has descrito perfectamente cómo es Santi y, al fin y al cabo, sólo los que le conocemos podemos hablar de él yendo más allá de su aspecto. Pero está claro que cada uno puede pensar lo que quiera y la primera impresión visual siempre tiene mucha importancia. Un beso.

  11. Si yo tuviera que opinar de la foto de Santi , seguramente pensaría igual que Ana o Xenia, pero tengo la gran suerte de poder opinar de el como persona y como amigo, y nada tiene que ver con esta primera impresión.

    La descripción hecha por Josep, es la realidad de este amigo. Es una gran persona, y aunque por dentro sienta la tensión del día a día siempre te sabe escuchar con paciencia, y con una sonrisa te ofrece un buen consejo y su ayuda, es una persona en la que siempre puedes confiar.

    Yo he sido la primera alucinada al ver la foto. No es el típico cachas que muscula su cuerpo para después lucirlo el fin de semana, es una persona sencilla y discreta a la que le gusta practicar su hobby en el tiempo libre cuidando su cuerpo por satisfacción personal.

  12. Soy amigo de Santi des de los 14 años. Años atrás compartimos dias de gimnasio y saliamos todos los fines de semana. Actualmente no tenemos el contacto que los dos deseariamos ya que andamos con horarios laborables incompatibles, pero yo se que que cuando lo necessite el siempre està ahí i el sabe que puede esperar lo mismo de mi. En la foto podemos ver lo que se puede conseguir solo con sudor y sin usar ningun tipo de ayuda. Però lo más impresionate y lo que lo hace más grande és su modestia , y resaltar que nunca en los muchos años que le conozco ha alardeado de su cuerpo. El lo hace para hacer deporte y sentirse mejor física y mentalmente.
    Un abrazo de un amigo que no te olvida.
    Josep Mach

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