Con este título ya queda claro que lo conseguí. Mejor aún. Llegué a la conclusión de que a poco que me esfuerce no será el récord definitivo, más que nada porque se trata de una marca muy humilde y la logré sin ningún convencimiento, pensando todo el rato que habría que esperar a otra ocasión. Ahora os lo cuento.

Madrid fue testigo de mi nuevo récord en los 10 km.
Tengo que frenar
Me cuesta ser positivo en ciertas cosas, quizá en todas. Por ello no dejo de pensar que tengo que frenar un poco o me pegaré un buen trompazo (metafórico, o eso espero) hacia el final, cuando entremos al Retiro por la Puerta del Ángel Caído. En ningún momento tengo la sensación de estar forzando la máquina, pero también sé que no estoy para muchas alegrías y, aunque parezca mentira, noto hasta el último centímetro de las ligeras subidas que de vez en cuando aportan algo de variedad a un trazado descaradamente favorable.
Será complicado
Llego al kilómetro 5 en 21′37” y, aunque la media ya está muy cerca del ritmo que considero idóneo para intentar superar mi récord, tengo la sensación de que será muy complicado, más que nada porque el segundo parcial, con su cuesta del último kilómetro, será bastante peor. En realidad, me basta con cubrirlo en 23′21”, pero prefiero no hacerme ilusiones y sigo centrándome en mis zancadas sin apartar la vista del manto verde y azul que me precede.
Lo tengo muy cerca
Un ligero sorbo de bebida isotónica y los gritos de ánimo del público (¿de dónde saldrá la gente a estas horas de la mañana?) me ayudan a no perder la concentración. Al pasar por la Puerta de Alcalá pienso por primera vez que por qué no, que si lo deseo de verdad seguro que puedo conseguirlo. Mantengo una cadencia constante y al llegar a la cuesta no se me hace tan larga como temía. Alcanzo el kilómetro nueve en 40 minutos exactos. Ya no tengo excusas. Es llano y desde megafonía nos van indicando los tiempos. La meta cada vez está más cerca y, sin necesidad de apretar, me sorprendo cruzándola en 44′26”, 33 segundos menos que mi anterior marca.
Tags: blog maratoniano, diario escritor corredor, Norte contra Sur, récord personal


29 Jun 2009
Me alegro por tí Josep, siento envidia de no poder haberte acompañado, espero que pronto podamos organizarnos para poder correr en alguna carrera.
29 Jun 2009
Ehorabuena Josep, sigue pulvderizando récords. Y deleitate un poco más en los records, hombre, que a las buenas noticias hay que echarles un chorro de caramelo.
29 Jun 2009
Muchas gracias, Rafa. ¿Al final no fuiste a la “escalada” del día 21? Sí,seguro que encontraremos la manera de correr juntos de nuevo.
Gracias a ti también, Pedro. Admito que al relato le falta salsa, pero opté por la sobriedad. Ya llegará el momento de los fuegos artificiales y la alegría desbordante.
29 Jun 2009
Fuegos artificiales es lo que supongo que habrás sentido en tu corazón después de lograr superar tu record en esta nueva aventura. Es genial superarse cómo lo haces!!!!
29 Jun 2009
Gracias, Ángela. Sí, no negaré que me puse muy contento al conseguirlo.