Principios básicos para correr la maratón, tercera parte

En la tercera entrega de los principios basicos para correr una maratón, tenemos la intención de mostrar aspectos generales respecto de lo que un maratonista debe cuidar, y la mención de algunos detalles que pueden marcar la diferencia.

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Más consejos para afrontar con garantías una prueba de maratón Principios básicos para correr la maratón, tercera parte Principios básicos para correr la maratón, tercera parte calor

En la vida de un aficionado al fondismo, la decisión de correr en una maratón es un paso importante, mismo caso es que en el corredor de media distancia. Cuando estamos frente a personas que trotan en forma constante, la decisión principalmente pasa por ser un desafío mayor o simplemente para dar a su trote habitual un objetivo ambicioso y gratificante.

Por otra parte, existen ciertas personas que no tienen experiencia del trote, y en ese caso el proceso suele ser más extenso, pero al menos lo más importante ya está hecho. Tanto la preparación como la perseverancia personal, se pondrán en la línea de largada, algo así como un privilegio reservado para unos pocos.

Maratón, la diferencia entre “querer” y “poder”

Es sumamente normal que cuando estés a punto de tomar la determinación de participar en una maratón, surjan de inmediato dudas y cuestionamientos muy razonables conforme a la magnitud de la empresa que queremos enfrentar, pero hay que tener conciencia de que la maratón es una prueba perfectamente abordable para un tipo normal, sin necesidad de tener un pasado deportivo intenso ni tampoco una condición física fuera de serie.

A pesar de lo anterior, hay que alcanzar ciertas condiciones mínimas compatibles con el esfuerzo físico que implica para el organismo una carrera de esta magnitud. Será preciso que aquel que pretenda correr en una maratón se haga un chequeo médico completo, ojalá por un especialista, lo cual es muy recomendable para desarrollar un entrenamiento de gran magnitud.

Cuando la preparación ya ha hecho inicio, hay otras variables que influirán en el entrenamiento, y que requieren de adaptaciones para el caso particular de cada corredor. Dentro de algunas de las más importantes variables, se puede tener en cuenta el peso corporal, la alimentación adecuada, la vestimenta y el descanso suficiente.

Alimentación y Vestimenta

Cuando nos referimos a una buena alimentación, no estamos simplemente señalando que el atleta deberá tener la cantidad de se tendría para cubrir las demandas importa por la actividad, sino que también lo suficiente micro nutrientes que contribuyen a una producción normal de elementos inmunológicos, los cuales pueden ser estimulados con la reposición pronta de hidratos de carbono y aminoácidos, al terminar cada sesión de entrenamientos.

La vestimenta que se utilizará en cada práctica, deberá protegernos de los extremos climáticos, en este aspecto la capa más próxima a la piel es preciso que sea de prendas que permiten el transporte rápido de la humedad o el líquido producido por la transpiración hacia el exterior. Todas las telas que estén hechas por polipropileno, poliéster y en general fibras sintéticas, se haga con bastante a los requerimientos que el viejo y conocido algodón. El algodón en realidad, es una fibra bastante inadecuada por su hidrofilia, es decir, su alta capacidad para absorber y retener el agua, una característica muy contraria a lo que necesitamos como corredores.

Por sobre la primera vestimenta, y si el clima lo hace justificable, se usa una segunda aprende que será de algodón, ya que en ese caso sería de mucha utilidad usar una prenda con características hidrofilicas, para actuar de esa forma como absorbente del sudor eliminando y quitando lo de la prenda que se encuentra en contacto directo con la superficie de la piel. Finalmente, en el caso de que hubiera viento, se podría usar un corta viento liviano.

A pesar de que las consideraciones anteriormente descritas se refieren a la parte superior de nuestro cuerpo, nada nos hace pensar que no podría aplicarse a las extremidades inferiores, y es que en contacto de la extensa superficie de la piel con las bajas temperaturas ambientales, no solamente podría generar los inconvenientes de tipo muscular, sino que además una importante y peligrosa pérdida de calor corporal.

No podemos olvidarnos de la cabeza, debido a que gracias a ella se pierde más del 30% del calor corporal, por lo cual en el caso de que la temperatura ambiental sea muy baja, la cabeza actúa prácticamente como una especie de chimenea. Debido a lo anterior, el uso de un gorro no debe desestimarse cuando las condiciones ambientales lo haga necesario.

Quizás esté de más decirlo, pero resulta lógico que la salud de un deportista pasa por la cantidad de horas que se destinen al descanso y la calidad que éste tenga, un buen sueño es tan necesario como una buena comida para reparar al organismo estresado de un deportista.

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