Renovar objetivos (II)

Jamás llegaremos a comprender la relación entre todas las cosas, ni menos aún cómo se encadenan las causas con los efectos. Puede que sepamos que la causa es el principio del efecto y que el principio no tiene por qué ser causa (una frase que soltó no sé qué filósofo y que por razones que escapan a mi entendimiento ronda por mi mente desde hace más de un cuarto de siglo), pero no sabemos casi nada de la vida y menos aún del porvenir. Los teólogos convirtieron en doctrina la idea de la predestinación, algo así como que el destino de cada uno está decidido haga lo que haga, pero ningún corredor aceptará jamás una teoría anticientífica y fatalista que niega nuestra capacidad para decidir el camino a recorrer y la meta a alcanzar.

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La posibilidad del cambio está sólo en nosotros Renovar objetivos (II) Renovar objetivos (II) la posibilidad del cambio esta solo en nosotros

La posibilidad del cambio está sólo en nosotros

La creencia en el destino es tal vez el principal enemigo de los cambios. Hablo de pequeñas o grandes transformaciones personales, de cualquier cosa que nos haga sentir que empezamos de nuevo y seguimos en la lucha. Si estamos convencidos de que, independientemente de las causas, el efecto será el mismo, ya no vale la pena que hagamos nada o que pongamos demasiado interés en lo que hacemos. Si, por el contrario, confiamos en que a diferentes causas corresponden distintos efectos, es muy probable que actuemos en consecuencia y trabajemos de forma activa en la construcción de nuestro propio destino.

Creencias negativas

Aplicadas al terreno del running, estas divagaciones pueden servirnos para desterrar todo lo que implique creer que ya no vamos a hacer nada nuevo, que estamos condenados a seguir siempre igual o, quizá, a empeorar. Opiniones de este tipo solo pueden obedecer a un par de causas: al miedo a comprobar qué somos capaces de conseguir o al convencimiento de que nuestros vicios y pasiones nos llevarán siempre al mismo sitio sigamos el camino que sigamos.

Depende de nosotros

Pero la realidad es muy distinta y para verla basta con abrir un poquito más los ojos o, si es necesario, graduarse las gafas para dejar de ser miopes. El destino depende en buena parte de nosotros, que salvo casos excepcionales somos perfectamente capaces de elegir hacia dónde vamos a dirigirnos. Una de las opciones, por supuesto, es seguir haciendo lo mismo, no cambiar nada y apostar por lo que siempre nos ha funcionado, pero incluso en ese caso hay margen para los cambios, para el diseño de nuevos objetivos o la renovación de los de siempre.

Los beneficios del cambio

Es algo muy humano y nos ayuda a vivir. Sería terrible que todos los días se sucedieran linealmente, sin ciclos ni repeticiones, sin hacer nada más que acumular jornada tras jornada. Pongamos el caso de un corredor que desde hace veinte años corre cuatro veces a la semana, siempre la misma distancia y a la misma hora. Puede que en otros aspectos de su vida sea un portento, pero como corredor (con todo el mérito que siempre implica serlo) se está privando de los beneficios del cambio, de las ventajas de introducir en su rutina alguna variación que le haga correr más rápido o durante más tiempo, que le permita ver otros paisajes o los mismos a otra hora, que le haga creer que no es un simple robot. No es tan difícil. A veces basta con echar lastre y dejarse llevar por el viento.

  1. Me ha gustado lo de los vicios y pasiones, Josep. Creo, como tú, que se pueden moldear y dominar.

  2. Josep: Te noto tenso.divagando sobre temas muy profundos.Me recuerdas al señor Herrero,nuestro profesor de filosofia del instituto.
    Dinos ya cual es el reto renovado !!!

  3. Pedro Fernaud 6 Abril 2009, 9:55 am

    Dejarse llevar por el viento, bonita manera de vivir. Tal y como yo lo veo, el simple hecho de que te hagas estas preguntas confirma que estás yendo en la dirección adecuada.

    Algunas personas no se confirman con respirar. Algunas meten viento en sus pulmones. Y entre los de esa especie los runners que escriben (o leen) tienen más papeletas para cambiar y hacer su vida más diversa (la filósofa dijo más interesante).

  4. Josep Pastells 6 Abril 2009, 14:34 pm

    Sí, Ricard, podemos moldear las pasiones y dominar los vicios, tal vez incluso dominar las pasiones y moldear los vicios.

    Jajaja Pau. Sí, tienes razón, estoy tenso y me pierdo en divagaciones pseudofilosóficas que parecen sacadas de un libro de Paulo Coelho. Si Eduard Herrero llegara a leer estas líneas seguro que pensaría “¿Qué hice mal?, ¿por qué no conseguí transmitirle las ideas centrales y alejarlo de las dudas sin respuesta?”. Me gustaría anunciar de una vez el reto, pero ya está programado para el cuarto post de la serie…

    Así es, Pedro. Volar como las hojas y meter viento en los pulmones. Cambiar, diversificar, interesarse, quizá interesar.

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