Renovar objetivos (III)

Sin llegar a expresarlo en palabras, muchas personas piensan que el destino las conduce y se burla de ellas. Aunque más de una vez, ante circunstancias desfavorables, he estado tentado de dejarme llevar por razonamientos semejantes, siempre acabo diciéndome que mis objetivos son cosa mía y que la mejor forma, casi siempre la única, de conseguirlos es ir a por ellos. Es obvio que hay muchas cosas que no dependen de nosotros y que cualquier acontecimiento externo e incontrolable puede ponernos a criar malvas en un solo segundo, pero también lo es que buena parte de lo que hacemos y logramos depende de nuestra voluntad.

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Querer es poder Renovar objetivos (III) Renovar objetivos (III) querer es poder

Querer es poder

Una de las mejores formas de aproximarse a este tema es observar cómo se comportan algunos atletas. Saben perfectamente lo que quieren y todas sus acciones les conducen a ello. Son constantes y tenaces, por lo que a menudo acaban abriéndose paso entre los obstáculos que van surgiendo. Y si alguna vez no alcanzan sus propósitos no se desmoralizan y vuelven a intentarlo, aunque para ello tengan que renunciar a un objetivo concreto y apostar por otro plan.

Cuestión de deseo

Para actuar así no es necesario ser un gran atleta. Dentro de unos límites, cualquiera puede hacer lo que quiere. Las cosas nos podrán salir bien o mal, pero nuestro margen de maniobra es mucho mayor de lo que creemos. Mucha gente se queja de no haber conseguido eso o aquello, pero ni siquiera se plantean que todo es una consecuencia de no haberlo deseado de verdad.

Necesidad de decidirse

“Me gustaría correr un kilómetro, pero soy incapaz”, afirma uno que utiliza el coche hasta para comprar el pan en la esquina. “Quiero participar en una carrera de diez kilómetros, pero no sé si estoy preparado”, dice otro que dedica sólo un cuarto de hora a sus sesiones de running. “A ver si algún día me animo con la media maratón”, apunta un tercero que en su vida ha corrido más de cinco kilómetros. Son tres ejemplos de personas que todavía no se han decidido a hacer lo que realmente les apetece, suponiendo que realmente les apetezca lo que dicen que les apetece.

Visualizar objetivos

Esperar no es querer. Quien quiere algo va a por ello y, en los tres ejemplos anteriores, lo único que hacen los implicados es expresar un deseo. En estos casos, más que de renovar objetivos se trataría de crearlos, de convencerse de las propias capacidades y reconocer de una vez el valor de la voluntad. Muy distinto es el caso de los que ya están acostumbrados a ir a por lo que quieren, de los que poseen el poder interior necesario para visualizar sus objetivos.

Nuevas oportunidades

Cuando una persona está acostumbrada a marcarse metas descubre que tarde o temprano acaba alcanzándolas. Y después, inevitablemente, se plantea nuevos retos, algo que desde mi punto de vista tiene mucha relación con la libertad. Por eso es fácil que los corredores nos sintamos libres, que consideremos que con cada día nace una nueva oportunidad y que después de cada entrenamiento o carrera surgen nuevas opciones a nuestro alcance.

  1. Pedro Fernaud 7 Abril 2009, 9:35 am

    Retos cumplidos! Me parece una forma muy interesante y, en cierto modo, novedosa para mí de ampliar el mapa de la libertad.

    Un mapa que en cualquier momento podemos mandar al carajo con una decisión valiente o visceral. Definitivamente, Josep, eres un apóstol del running; le pones palabras a la conciencia de miles de corredores que viven y piensan como tú.

  2. La libertad absoluta es una idea equivocada, dijo Saramago en cierta ocasión. Pero añadió que la libertad de uno termina donde empieza la del otro. Eso lo saben muy bien los corredores. Nuestro mapa puede ampliarse, claro que sí.

  3. La libertad está llena de oportunidades, Josep. Los problemas aparecen cuando no te sientes libre o eres incapaz de ampliar los límites de tu libertad.

  4. Josep Pastells 7 Abril 2009, 13:36 pm

    Así es, Pedro. Supongo que en el fondo todo puede reducirse a retos que, se cumplan o no, nos ayudan a sentirnos libres.

    Seguro que Saramago apoyaría la ampliación de nuestro mapa, Ariadna.

    Exacto, Xènia. Si estamos maniatados o incapacitados difícilmente podremos sentirnos libres.

  5. En muchas ocasiones, los retos son el motor de la vida, y pueden ser de muchos tipos, el que se cumplan o no, muchas veces no depende de nosotros si no de la suerte y de las circunstancias. No deberíamos renunciar nunca a intentar conseguir algo, aunque nos arriesguemos a un fracaso.

  6. Josep Pastells 8 Abril 2009, 9:30 am

    Totalmente de acuerdo, Antoni. En el peor de los casos, siempre podremos reemplazar los sueños rotos por otros que aún nos dejen margen para estrellarnos.

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