Reyes olímpicos

A falta de doce días para el Maratón de Barcelona, he decidido dedicar una serie de posts a los doce primeros ganadores de la medalla de oro olímpica en esta modalidad atlética. Entre los triunfos del griego Spiridon Luis (Atenas, 1896) y el checo Emil Zatopek (Helsinki, 1952) ocurrieron muchas cosas, incluidas un par de guerras mundiales y un parón de doce años que enlazó Berlín (1936) con Londres (1948), pero aquí sólo hablaré de los maratonianos que alcanzaron la gloria en unos Juegos. Además de los ya citados, fueron dos norteamericanos, dos franceses, dos argentinos, dos finlandeses, un sudafricano y un japonés.

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Hoy damos el pistoletazo de salida a aquellos que han conseguido la gloria en unas Olimpiadas Reyes olímpicos Reyes olímpicos hoy damos el pistoletazo de salida a aquellos que han conseguido la gloria en unas olimpiadas

Hoy damos el pistoletazo de salida a aquellos que han conseguido la gloria en unas Olimpiadas

Cuando finalice esta serie, el 2 de marzo, espero haber concluido también mi segundo maratón para contároslo con todo lujo de detalles. Pero como intuyo que acabaré muy cansado y pasaré un montón de horas tumbado en la cama, no tengo previsto escribir sobre ello hasta el martes 3, cuando publicaré un pequeño avance de una carrera que también se alargará unos cuantos posts. Y es que no sólo se trata de hablar de mi experiencia, sino también de las de Alexandra Panayotou, Carlos Bravo, Pau Montoya y Santi Sapena, todos ellos amigos de maraton.es.

Recta final de la preparación

Mientras, iré comentando paso a paso mis últimos días de preparación, aunque con simples pinceladas que no resten ni un ápice de protagonismo a los doce primeros atletas que alcanzaron la cima olímpica del maratón. Este miércoles, por ejemplo, acudiré a una pista de atletismo de Getafe para realizar el famoso test de 2 x 6.000 de Rodrigo Gavela, que me dará una idea bastante aproximada del registro al que puedo aspirar en la Ciudad Condal. Cuando tenga los resultados ya os lo iré contando, aunque siempre con un pequeño desfase. Tengo la costumbre de escribir dos o tres artículos de golpe y, como sabéis, publico uno cada día.

El alma del olimpismo

Aunque los corredores populares jamás llegaremos a participar en unos Juegos a menos que sea de espectadores, la verdad es que la mayoría tenemos muy presente el espíritu de Pierre de Fredi, el barón de Coubertin. “Comprensión general: esto es la que la olimpiada nos ha dado. Ahora tenemos la certeza de la existencia de un entendimiento más amplio. Estas celebraciones son, antes que nada, celebraciones de la unidad humana”, declaró Coubertin en el discurso de clausura de las Olimpiadas de 1920 en Amberes. Es un mensaje perfectamente trasladable a cualquiera de nuestras carreras y, por supuesto, a cualquier maratón.

Filósofo del deporte

Antes de restaurar los Juegos Olímpicos que el emperador Teodosio I suprimió quince siglos atrás, Coubertin (1863-1937) renunció a una prometedora carrera militar y acaso también política. Nunca pretendió ser un filósofo, pero sus ideales convulsionaron las mentes de los políticos más despiertos de la época. En síntesis, podría decirse que pretendía conseguir, a través del deporte, el acercamiento de las personas y los países con el fin de detener las guerras y los conflictos internacionales, tal como había ocurrido en la antigua Grecia. A pesar de que la mayoría de sus contemporáneos le acusaron de ser un idealista, de tener una mente demasiado pueril y soñadora, Coubertin no cejó en su empeño y en 1892 logró exponer sus proyectos ante los representantes de la Unión de Sociedades Atléticas de París.

“Lo importante es participar”

Dos años más tarde se constituyó el Comité Olímpico Internacional (COI), cuyo primer presidente fue el griego Demetrius Vikelas. Su objetivo era velar por los intereses de los Juegos y mantener su absoluta independencia política. Aunque inicialmente se había previsto que las primeras olimpiadas de la era moderna se celebraran en París, Coubertin propuso resucitarlas en Atenas. La idea era más que seductora y cuajó sin mayores obstáculos. El barón parisino fue el inspirador y redactor de la Carta Olímpica, que ha llegado hasta nuestros días con ligeras modificaciones. Puede que su mensaje más célebre, con el que seguro que nos identificamos los corredores populares, sea éste: “Lo importante es participar”.

  1. Celebraciones de la unidad humana. Me encanta esa expresión, creo que en cierto modo este blog está logrando eso, Josep.

    Fundirnos en una conciencia colectiva llena de matices, donde el running es una excusa para hablar de las ganas de vivir, del instinto de superación. En suma, de la magia de compartir experiencias vitales.

  2. Interesante serie, Josep. Corrígeme si me equivoco, pero los juegos también dejaron de celebrarse por la primera guerra mundal, ¿verdad?

  3. Toda persona que logre pisar la meta de una maratón es para mí un rey olímpico.

  4. Lo esencial en la vida no es lograr el éxito sino esforzarse por conseguirlo, lo importate es partidipar. Qué manida la frase!!! ¿por qué nos gusta tanto ganar, entonces?

  5. Me alegro de que lo veas así, Pedro. Ojalá no seas el único.

    Sí, Xènia. No lo he puesto en la entradilla para no alargarme demasiado, pero además del parón citado hubo otro de ocho años, entre Estocolmo 1912 y Amberes 1920. Aunque el barón de Coubertin intentó salvar la competición (iba a ser Berlín 1916) la guerra lo echó a perder todo.

    Gracias, Ángela. Nunca me había visto como un monarca.

    El típico consuelo de los perdedores, Inés jejeje. No, a ver, a todo el mundo le gusta ganar pero muchos no lo consiguen nunca e incluso los que lo consiguen no ganan siempre ni mucho menos para siempre. Como ya dijimos una vez, todo es relativo y a lo mejor yo convierto en victoria lo que para otro es un fracaso, o al revés. Todo depende del punto de vista. Esta sociedad muchas veces nos obliga a ser competitivos y, el nombre ya lo dice, las propias competiciones deportivas también lo son, pero hay que ver más allá de algo tan puntual como la victoria o la derrota, términos que en sí mismos son engañosos. En mi vida he ganado una carrera y, sin embargo, me siento muy satisfecho de participar en ellas. ¿Si las ganara todas estaría más contento? Seguro que sí, pero también me dolería mucho más quedar segundo o tercero. En el Maratón de Madrid quedé cuatro mil y pico y me sentí un campeón. Bueno, no quiero alargarme más, pero el tema admite todo tipo de reflexiones.

  6. Lo de que “lo importante es participar”, en los juegos olímpicos no se aplica mucho, en la actualidad, muchos deportistas aplican mas bien lo de “lo importante es ganar y hacerse rico y famoso”.

  7. Así es, Antoni. Todavía recuerdo, en los últimos Juegos de Pekín, a un atleta español, no sé de qué especialidad, que quedó cuarto o quinto en la final y exclamó, llorando, “¡Esto es una mierda!”.

  8. elhijodelchato 4 Marzo 2009, 0:46 am

    No conozco a nadie al que no le guste el reconocimiento. Si alguno conoce a alguien que me avise.

  9. Josep Pastells 4 Marzo 2009, 9:55 am

    Ya que lo dices, elhijodelchato, me viene a la mente un escritor en lengua catalana, Miquel Bauçà, ya fallecido, a quien solían llamar el Salinger mallorquín. Poeta con fama de maldito, siempre se alejó de los medios de comunicación, de las prebendas de la cultura oficial y de cualquier tipo de publicidad, aunque era demasiado bueno para que no se fijaran en él. Pero se negaba a conceder entrevistas e incluso rechazó que tradujeran su obra al castellano.

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