Senderos que se acaban

Aporía es una palabra griega que hace referencia a las dificultades, a estar perdido. En sentido figurado, es la dificultad lógica que presenta un problema especulativo que arroja soluciones contradictorias, pero literalmente puede entenderse como la ausencia de camino, como un sendero que se acaba. Si aplicamos este término al mundo del running puede ser que nos hallemos ante una duda real o fingida sobre cualquier cuestión, a la incertidumbre sobre cómo proceder en una carrera o un entrenamiento. En un blog como éste, la aporía también puede convertirse en un recurso para provocar la curiosidad de los lectores.

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Por ejemplo: al elegir como título Senderos que se acaban, alguien puede interpretar que éste es mi último post. Aclaro inmediatamente (lo siento si empezabais a saltar de alegría) que no es así, pero admito que leyendo sólo esas cuatro palabras podría entenderse de esta manera. O de cualquier otra, porque al fin y al cabo siempre hacemos nuestros los textos que leemos y les damos el significado que queremos darles.

Senderos por descubrir

Pero, en el caso de este post, Senderos que se acaban no es más que un encabezado que me permite hablar de los problemas que surgen, o no, cuando se trata de representar el running en palabras o, simplemente, de practicar el running con la boca abierta o cerrada. No es que pretenda confesar mis dudas diarias o admitir los problemas insolubles con los que tienen que enfrentarse los corredores cuando piensan sobre sus vidas, pero sí quiero destacar que, en realidad, por mucho que algunos senderos se acaben, siempre hay otros por descubrir y objetivos a renovar.

No, no se acaban

Sólo se trata, como casi siempre, de fijarse en lo que nos rodea, tanto en sentido literal como figurado. Siempre aparecerán otros senderos para correr y nunca nos faltaran cosas de las que hablar que, aun siendo las mismas, siempre serán distintas. Y es que nuestras zancadas, nuestros actos vitales o los textos que escribimos (que escribo yo, en este caso concreto) pueden verse afectados por todo tipo de dudas, por pasos hacia delante y hacia atrás, pensamientos contradictorios y conjeturas sin fin, pero siempre prevalecerá nuestra voluntad de correr y vivir, en mi caso también de escribir. Sí, hay senderos que se acaban, pero siempre tenemos la opción de recorrerlos al revés o fijarnos en otros caminos que aparecen por doquier. Para ello, nada mejor que recordar las famosas palabras finales de El innombrable de Beckett: “Debes seguir, no puedo seguir, seguiré”.

  1. Después de leerte, Josep, he llegado a la conclusión de que estoy en una aporía permanente. Pero seguiré, claro que sí.

  2. Creo que la mayoría de las personas hemos vivido alguna vez con la sentencia del señor Becket bajo el brazo: “Debes seguir, no puedo seguir, seguiré”.

    La aporía es un hermoso término como formulación. Otra cosa es vivirla. De todos modos, creo que uno de los mejores caminos para convivir con ella es el running. Así que enhorabuena, Josep, por seguir hilvanando preguntas con zancadas.

    Y visca el buen fútbol!

  3. Josep Pastells 28 Mayo 2009, 15:10 pm

    Así me gusta, Ariadna. Las aporías no dejan de ser, en cierta forma, un estado mental que podemos y debemos reconducir.

    Ciertamente, Pedro. Supongo que será nuestro instinto, nuestras ganas de vivir a pesar de todo. Gracias por tus comentarios y, sobre todo, por reconocer la buena temporada del Barça, que ya sé que, a pesar de ser un amante del buen fútbol, te duele un poquito.

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