Siglos de olimpiadas II

Competir en la antigua Grecia, no solo era cuestión de una admirable preparación física. La corrupción y los intereses económicos también estaban presentes en la competencia. De este modo el evento social y deportivo más antiguo de la antigua metrópoli se convertía en una oportunidad de negocios que no siempre perseguía buenas intenciones.

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Las Olimpiadas ya no son lo que eran

El adoctrinamiento social del que fueron objeto los atletas de la antigua Grecia no era lo único que motivaba la realización de los juegos olímpicos de siglos atrás. Existían además muchas razones económicas, relacionadas con el entorno deportivo. En ocasiones la corrupción de los deportistas definía la competencia, en otros momentos el mercado relacionado con la actividad era lo que motivaba la organización del evento.

Negocios

Si la asistencia a Olimpia era numerosa, la autoridades junto a la ciudadanía común organizaba un gran mercado, según escribió el romano Marco Tulio Cicerón. Unos ambicionaban la gloria personal “la fama y el honor de una corona con un cuerpo bien entrenado” y otros eran atraídos por el comercio,”por la esperanza de beneficios por la compra y venta”. Sin embargo además de este movimiento social, la corrupción muchas veces estaba presente en el evento. También los atletas se enriquecían realizando la compra y venta. Algunos vendían la victoria y otros la compraban, según contó el erudito y escritor griego Filostratos. En Juegos del año 388 a.C. existió un caso de corrupción documentado. El boxeador Eupolis de Tesalia sobornó a tres de sus competidores para asegurarse la victoria.

La gloria

Si bien algunos atletas cometían importantes hechos de corrupción, otros, se esmeraban para conseguir la gloria de la victoria. Las victorias en la competencia eran especialmente anheladas, ya que no sólo suponían fama, sino también ventajas materiales en el lugar de origen, magnificadas por la admiración ciudadana y hombres de negocios.

En la literatura antigua se encuentran documentados numerosos episodios, donde le pensador medio de la región critica que los atletas se concentraran en capacidades específicas de sus cuerpos, sin evolucionar en el campo educativo y filosófico. En el entorno del filósofo Platón se contemplaba el peligro de que esa dedicación obstaculizara el desarrollo espiritual.

Competir en los juegos de siglos atrás, no solo exigía una preparación física admirable y una dedicación fundamentada en la disciplina, además, el atleta contaba con un entorno económico importante.

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